Los resultados preliminares de las pruebas Aprender 2018 son muy auspiciosos y demuestran un cambio positivo, pero al mismo tiempo nos exigen mayor compromiso para asegurar el derecho a una educación de calidad para todos los argentinos. Aunque se pueden evidenciar mejoras, todavía resta mucho camino por transitar en pos de este objetivo. La escuela primaria, si bien suele ser objeto de menor debate, resulta el pilar sobre el cual se construyen todos los demás niveles educativos. El paso inicial para garantizar una mejor educación es asegurar una buena escuela primaria para todos y cada uno de los niños argentinos.

Es necesario resaltar la validez prácticamente censal del operativo de evaluación: participaron 19.600 colegios y 574 mil alumnos de sexto grado de la escuela primaria. En términos generales, puede afirmarse que con respecto a 2016 hubo un significativo avance en Lengua, mientras que en Matemática se registró un grave estancamiento, que pone de manifiesto que casi el 20% de los estudiantes no alcanza el nivel de conocimientos básicos esperados al finalizar la primaria. Estamos mejorando en algunas dimensiones, vamos por buen camino, pero evidentemente todavía no alcanza. La sociedad del conocimiento y la cuarta revolución industrial ya no son el futuro sino el presente para el que tenemos que preparar a las generaciones más jóvenes. Es imprescindible que nuestra escuela primaria garantice las competencias genéricas básicas tanto de Lengua como de Matemática. El desarrollo tecnológico exige necesariamente dominio el pensamiento lógico matemático, además de habilidades de comunicación. Tenemos que redoblar el esfuerzo y seguir trabajando. Debemos discutir cómo enseñar Matemática hoy, sin que los chicos se aburran, de modo que puedan aplicar la Matemática para resolver problemas reales, muy sencillos inicialmente y progresivamente más complejos. En este sentido se despliega el Plan Nacional Aprender Matemática, que impactará en todos los niveles educativos. Es importante que este plan no pierda continuidad frente a potenciales cambios de gestión y sea monitoreado en forma permanente para tomar medidas correctivas cuando corresponda.

Tiene también especial relevancia considerar los resultados de las pruebas Aprender por nivel socioeconómico. Si bien los informes preliminares aún no han brindado datos sobre la apertura de los resultados de Matemática, sí se han publicado los de Lengua según sector de gestión y nivel socioeconómico. La escuela de gestión privada continúa presentando mejor desempeño que la escuela de gestión pública. En gran medida es lógico: la escuela privada alberga a estudiantes con mayor capital cultural, producto del mayor nivel socioeconómico de sus familias de origen.

Sin embargo, llama la atención que la gran diferencia de rendimiento entres escuelas de gestión pública y privada se produce fundamentalmente en los niveles socioeconómicos medios y bajos de la sociedad, de manera mucho más notable que en los segmentos altos. Las escuelas de gestión privada concentran el 27% de los alumnos de primaria y tienen poco impacto en los sectores socioeconómicos bajos pero de gran relevancia en los sectores medios (que constituyen la mayor parte de su alumnado). Comparando los resultados de los alumnos de nivel socioeconómico medio y bajo, escuelas de gestión privada obtienen resultados significativamente mejores. Un 52,1% de los alumnos de sectores medios que asisten a la escuela de gestión privada alcanzan un desempeño avanzado en Lengua, mientras que en el mismo segmento social apenas obtienen estos resultados el 28,9% de los alumnos que asisten a la escuela de gestión pública. La diferencia es mucho más notoria cuando focalizamos en aquellos niños que no llegan a alcanzar ni siquiera el nivel básico en los niveles socioeconómicos medios: es solo el 2,2% en la escuela de gestión privada pero se multiplica por tres y asciende al 7,7% en la escuela de gestión pública.

Realmente la tarea desarrollada por el Plan Faro, con una importante cantidad de escuelas a las que asisten alumnos provenientes de sectores de alta vulnerabilidad educativa y social, es encomiable. Pero estos programas no alcanzan a la gran mayoría de las escuelas que atienden a los sectores de niveles socioeconómicos medios. Quizás, para mejorar los resultados generales, el Estado no debería enfocarse con políticas dirigidas únicamente a las escuelas públicas sino también apoyarse en las escuelas de gestión privada que, aun con menor inversión pública y mayor esfuerzo por parte de los padres, obtienen mejores resultados, especialmente con los sectores socioeconómicos medios y bajos. Esto no significa descuidar la escuela pública, sino asumir roles complementarios y colaborar con la sociedad civil en aquellos campos en los cuales logra mejores resultados que el Estado en pos del bien común.

El autor es miembro de la Academia Nacional de Educación.