La liberación de Venezuela no puede esperar

En primera plana de este mapa noticioso de una Venezuela convertida en narco-Estado sigue el affaire de la detención, el 13 de marzo de 2018, del ex ministro de Relaciones Interiores, Miguel Rodríguez Torres, para quien el Tribunal Militar Tercero de Control ordenó como sitio de reclusión la cárcel de La Pica, aunque hasta el momento que escribo este continúa en la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar. Rodríguez Torres, golpista del 4F y culpable de haber ordenado represiones sangrientas en el año 2014, represiones que causaron muchas muertes y muchos presos políticos, hechos de los cuales no puede pretender desentenderse, aunque ahora se haya pasado a la oposición o al menos simule haberlo hecho.

Mucho descontento por cierto ha causado el apoyo que la nueva franquicia de los mismos "opositores" de siempre (léase directivos de la anterior MUD ahora convertida en Frente Amplio) le han dado, apoyo jamás expresado a verdaderos disidentes y a víctimas mortales del sanguinario régimen (caso, entre otros, del comisario Oscar Pérez y su grupo, masacrados brutalmente).

Otra noticia revela que el senador norteamericano Marco Rubio ha declarado que está muy cerca el día en el que tanto Diosdado Cabello como Tareck El Aissami, capos del régimen y a los que considera "los jefes de la droga", sean extraditados a Estados Unidos por funcionarios de la Administración para el Control de Drogas. Sin dar rodeos, Rubio igualmente declaró, a través de su cuenta Twitter: "Se acerca el día en que Venezuela verá a Maduro fuera del poder, las elecciones libres y justas, la restauración de la Asamblea Nacional". El senador por el estado de Florida aseguró que el presidente Donald Trump está comprometido con la libertad de Venezuela: "Por lo que la presión sobre el país solo se detendrá cuando se restablezca el orden democrático, y hay muchas acciones más por venir".

Otro hecho importantísimo resulta la petición que el vicepresidente estadunidense Mike Pence formulará este próximo 21 de marzo ante los 34 países que integran la Organización de Estados Americanos (OEA). Allí Pence solicitará incrementar la presión para que Maduro responda por la crisis humanitaria, libere a los presos políticos, celebre elecciones justas y restaure las instituciones democráticas. Una manera de reafirmar el compromiso del Gobierno norteamericano con la vuelta a la democracia que se suma a las muchas sanciones contra docenas de funcionarios castrochavistas responsables del horror. Pence, en sesión protocolar del Consejo Permanente de la OEA, adelantará lo que también tres semanas después el presidente Donald Trump planteará en la Cumbre de las Américas, en Lima.

Ya es imposible seguir permitiendo la crisis humanitaria y la destrucción integral de Venezuela. Más cuando verdaderos delincuentes ocupan el poder y dicen descaradamente que no lo abandonarán. Venezuela arruinada, ensangrentada, sin esperanzas ni futuro, a no ser que estos malandros empoderados sean sacados y juzgados por sus horrendos crímenes. Venezuela, donde fue destruida la industria petrolera (PDVSA), saqueada y llevada a pérdidas incontables, pérdidas de donde han salido las inmensas fortunas que ahora ostentan los jerarcas del régimen, sus cómplices y esos que bien son definidos como "enchufaos".

Cierro con un recuento que me llegó y, aunque anónimo, es completísimo y muestra la devastación y la destrucción de la economía, razón de esta tragedia:

Además de la destrucción de PDVSA, se arrasó con la industria siderúrgica (Sidor, única empresa del ramo que en el mundo produce pérdidas). Destrucción y caos en la empresa eléctrica (Corporación Eléctrica Nacional), así como en Hidrocapital, sin posibilidades de suministrar agua a un país con una de las mayores reservas de agua dulce del planeta y cuyos habitantes también mueren de sed.

Sin cemento, porque expropiaron la industria cementera y ahora simplemente no hay. Sin producción petroquímica, sin aluminio, sin gas, sin telecomunicaciones acordes al tiempo que se vive y a los millones que han entrado al país durante estos 18 años. Sin producción de lácteos, de alimentos, de fármacos. Sin ensamblaje de vehículos. Sin dinero en efectivo ni siquiera para que sus ciudadanos puedan pagar el transporte público.

Venezuela, a la que hay que liberar sin pérdida de tiempo o su tragedia será la más terrible del mundo. Venezuela moribunda en manos de criminales y la delincuencial Delcy Rodríguez, presidente de la Asamblea Constituyente ilegal, confiesa: "Nosotros nunca entregaremos el poder".

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