La independencia catalana y la comunidad internacional

Los países más relevantes, lo que incluye a toda la Unión Europea como, entre otros, a la Argentina, China y Estados Unidos, se han pronunciado firmes a favor de la unidad e integridad territorial y la defensa de la Constitución de España

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España atraviesa una situación delicada que partió en dos a la sociedad catalana y necesita del pleno apoyo de la comunidad internacional. La respuesta no se ha hecho esperar. Los países más relevantes, lo que incluye a toda la Unión Europea como, entre otros, a la Argentina, China y Estados Unidos, se han pronunciado firmes a favor de la unidad e integridad territorial y la defensa de la Constitución de España. Ninguno ha reconocido la independencia de Cataluña y todos han rechazado la ruptura del orden constitucional español. Tampoco las Naciones Unidas, la Liga Árabe o la OTAN, por resaltar algunos ejemplos de organismos internacionales.

El mensaje ha sido contundente. La decisión unilateral del Parlamento de Cataluña no cuenta con legitimidad en el concierto internacional que reconoce, además, que se trata de un asunto interno de España. Para el mundo, la soberanía y la integridad territorial de España son y se mantienen inviolables, y la declaración unilateral de independencia es ilegal y contraria al derecho internacional. Este cuadro pone en evidencia que la causa nacionalista catalana debe ser ignorada. Una España más débil y reducida tampoco es del interés internacional.

Sólo algunos grupos separatistas de otros países han respaldado la ilegalidad proclamada por Cataluña. Cerdeña sería un ejemplo, además del comportamiento errático del régimen venezolano o del eventual apoyo de Osetia del Sur, que había abierto una oficina en Barcelona para promover vínculos bilaterales. Este último, separado de Georgia, sólo ha sido reconocido como Estado soberano por Rusia, Venezuela y Nicaragua. Kosovo, que se proclamó independiente de Serbia en el 2008 y que España y otros 82 estados no reconocen, podría también dar la nota de color a favor de la independencia. Estos ejemplos ilustran el grado del aislamiento catalán.

Rusia, que en un doble juego ha flirteado con la independencia catalana, ha señalado que respeta la soberanía de España y su integridad territorial. Esa afirmación ha sido importante por cuanto la prensa española había informado sobre presuntas injerencias del Kremlin, incluyendo la promoción de contactos indirectos con las autoridades catalanas a través de los gobiernos pro rusos de Osetia del Sur y Abjasia. También los medios rusos bajo control gubernamental se habían manifestado a favor de la tesis secesionista. Ese énfasis llegó incluso a destacar la posibilidad de ampliar la presencia rusa en el Mediterráneo con una base militar en Barcelona similar a la Tartus en Siria.

Más allá de estas referencias aisladas, el proceso independentista no cuenta con apoyo internacional, ni mayoría social, ni control del territorio. Resulta lamentable que el separatismo catalán haya llevado a España a un punto tan crítico que incluye la espantada del sector empresarial de Cataluña. Es de esperar que España logre superar la delicada situación de tensión que enfrenta a través del diálogo y el orden constitucional.

La Argentina, que alberga la mayor cantidad de residentes españoles en el exterior (casi medio millón, según cifras del 2016), además de ser socio estratégico significativo, ha expresado confianza plena en la capacidad del Gobierno español de restablecer la legalidad, garantizando los derechos de todos sus ciudadanos, y la unidad y la integridad territorial del Reino de España. Toda América Latina debe también cerrar filas con ese mismo convencimiento.