El país sigue sin hacer la tarea en materia de libertad económica y estamos reprobando. Apareceríamos de coleros en cada estudio a nivel latinoamericano de no ser por Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia, cuyos gobiernos hacen parte del socialismo del siglo XXI. Por lo demás, Colombia es, junto con Argentina, uno de los dos Estados con más restricciones a la libertad económica. Pronto quedaremos solos, ya que el presidente del país austral, Mauricio Macri, ha empezado a implementar sus planes para reducir el gasto público, liberalizar la compra de moneda extranjera, bajar los impuestos y eliminar subsidios. Con estas medidas, Argentina mejorará sustancialmente en los próximos años, mientras que Colombia seguirá bajando puestos en los escalafones gracias a las medidas filosocialistas de Juan Manuel Santos.

El último reporte del Instituto Cato, el Instituto Fraser y otros 70 centros de pensamiento, Libertad Económica en el Mundo: 2017, ubica a Colombia en el puesto 112 del ranking. Esta compleja medición toma en cuenta factores como el tamaño del gobierno, el sistema judicial y los derechos de propiedad, la estabilidad de la moneda, los tratados internacionales, las regulaciones.

Hemos venido empeorando. Mientras en los años 1980 y 1990, pleno auge del narcotráfico, ocupábamos las casillas 69 y 68, respectivamente, hoy no estamos ni en el top 100. Es un hecho singular y llamativo, pues en teoría, con la Constitución de 1991, el país liberalizó su economía.

¿Qué hace tan importante a la libertad económica? Decía el famoso economista de Chicago, Milton Friedman: "La libertad económica es un requisito esencial de la libertad política". Ahí tenemos un primer elemento, en un Estado intervencionista y asistencialista, las personas se acostumbran a depender de los subsidios y quedan a merced del político de turno, quien utiliza su posición predominante para perpetuarse en el poder. Después de todo, de él depende el "bienestar" de los ciudadanos.

Esto genera un círculo vicioso: el político se hace elegir con el lema de mantener o incrementar los subsidios, el ciudadano lo elige esperando seguir recibiendo esos beneficios del bienintencionado político. Claro, sin tener en cuenta que la población, al menos en América Latina, está en un crecimiento constante, y que cada día tendrá que pagar más impuestos para mantener un esquema subsidiario que aumenta de manera sostenida. Así, el ciudadano se sume en la pobreza y su única tabla de salvación es el omnipotente Estado y el bondadoso político, que de manera sigilosa cercena su libertad económica y, por ende, su libertad política.

Por otro lado, está demostrado que los países con mayor libertad económica son los más prósperos. Según el informe del Cato, los primeros cuatro lugares del ranking son: Hong Kong, Singapur, Nueva Zelanda y Suiza. El PIB per cápita de estas naciones supera con creces el de Colombia y cualquier país latinoamericano. Verbigracia, Hong Kong, PIB per cápita de 43.681 dólares; Singapur, PIB per cápita de 52.961 dólares; Nueva Zelanda, PIB per cápita de 39.426 dólares; Suiza, PIB per cápita de 78.812 dólares; Colombia, PIB per cápita de 5805 dólares.

La esperanza de vida al nacer también evidencia la importancia de la libertad económica. En la actualidad, la esperanza de vida al nacer en Hong Kong es de 84,28 años; en Singapur, 82,6 años; en Nueva Zelanda, 81,46; en Suiza, 83,20 años y en Colombia es de 74,18 años.

A su vez, según el informe de la CIA, Población Bajo la Línea de Pobreza, los países con mayor pobreza son aquellos que tienen menor calificación en los índices de libertad económica. Por ejemplo, Colombia tiene el 27,8% de su población en la pobreza, mientras Suiza sólo el 6,6 por ciento. Pero ¿por qué compararnos con Suiza? ¿No es un poco odioso con el país? La respuesta es "no". Suiza tiene una población de 8.454.000 habitantes; Colombia, una población de 48.650.000 habitantes. El promedio de edad en Suiza es de 42,3 años, el promedio de edad en Colombia es de 28,3 años. La superficie de Suiza es de 41.285 km², la superficie de Colombia es de 1.141.748 km². Suiza no tiene salida al mar, Colombia tiene salida a los dos océanos más grandes del mundo, el Pacífico y el Atlántico. Si la comparación fuese odiosa para alguien, lo sería para Suiza.

Quizá la primera idea que se nos viene a la mente es que eso no es causado por la libertad económica sino por el nivel de desarrollo. No es así, los países son desarrollados gracias a la libertad económica, no libres gracias al desarrollo.