El pasado jueves se publicó el índice de libertad económica del Fraser Institute, con datos actualizados al 2015, el último año del kirchnerismo. No es sorpresa que este indicador muestre que Argentina posee una economía de espaldas al libre mercado. Por tercer año consecutivo, nuestro país se encuentra entre los 10 países con una economía menos libre a nivel mundial. Es oportuno aclarar que la pequeña mejora que se observa en el 2015 se debe a las primeras medidas tomadas por Cambiemos a fines del 2015, no por iniciativas del kirchnerismo.

Al analizar la totalidad de la serie entre el 2003 y el 2015, se nota que el kirchnerismo fue el gobierno populista de la región que más velozmente destruyó libertades económicas. Del 2003 al 2015 Argentina cayó en el ranking mundial del puesto 88 al 155. Esto implica que, en promedio, el kirchnerismo nos hizo caer en el ranking 5,75 posiciones. El siguiente cuadro muestra el deterioro de las instituciones económicas de cinco países con gobiernos populistas en la región: Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador y Venezuela. Si bien el populismo en la región puede ser considerado una constante, lo cierto es que hay gobiernos más y menos populistas. Para cada país se identifica como populismo a los gobiernos más representativos de esta ideología política.

Los datos muestran que, de los populismos más representativos de la región, el kirchnerismo fue el gobierno con mayor capacidad destructiva de libertades económicas.

Ecuador evidencia una velocidad considerablemente menor. Esto se debe a dos motivos. El punto de partida de Ecuador es de una posición significativamente menor en el ranking. El segundo motivo es que en el último año Ecuador posee una mejora en sus libertades económicas. Entre el 2007 y el 2015, este país ha perdido en promedio 2,43 posiciones en el ranking. La magnitud de este deterioro económico se puede observar con el siguiente ejemplo. Una persona que nace en uno de estos países siendo la economía más libre del mundo el mismo año que el gobierno populista toma el poder, se retira en la economía menos libre del mundo. En el caso kirchnerista, esto hubiese llevado menos de 30 años, es decir, al inicio de la carrera laboral de esta persona.

Como todos los años, el reporte de libertad económica mundial muestra también los siguientes resultados: las economías más libres tienen ingresos promedio mayores; las economías más libres crecen más rápido que las economías menos libres; la distribución del ingreso no depende de la libertad económica, la diferencia consiste en que en las economías libres los ingresos dependen de la capacidad de satisfacer al consumidor y no de actos de corrupción asociados al poder.

Desde que asumió el gobierno, dos cuestiones se le han planteado a Cambiemos. En primer lugar, se le ha cuestionado un gradualismo excesivamente lento en lo que respecta a los mayores desequilibrios de la economía. Rechazar políticas de shock no implica abrazarse a un quietismo de rumbo errante. En segundo lugar, ¿en qué consiste concretamente el cambio? En mejoras marginales, ¿o en la periferia de la política argentina, en un genuino cambio en la concepción del papel del Estado en la economía el país? Según Cambiemos, ¿el problema es de ineficiencia del Estado o de fondo es el tamaño estatal?

En el ideal de Cambiemos, es decir, de no haber restricciones políticas, ¿en qué posición de este ranking le gustaría ver a Argentina? Sería interesante que alguien del gobierno se animara a responder esta simple pregunta.