
Una carta pública escrita por Thelma Brenes Muñoz volvió a exponer el caso de Salvadora Martínez y el coronel en retiro Carlos Brenes Sánchez, detenidos el 15 de agosto de 2025 por agentes policiales en Nicaragua y desde entonces en condición de desaparición forzada, según denuncias de sus familiares y organizaciones de derechos humanos.
El texto, publicado en la plataforma de Confidencial y replicado en redes sociales, está dirigido a Salvadora Martínez, esposa de Brenes.
“En esta Semana Santa se cumplen 32 semanas desde tu desaparición forzosa. Treinta y dos semanas desde que fuiste capturada por efectivos policiales mientras regresabas caminando a tu casa y obligada a subir a una patrulla”, escribe.
Añade que en ese mismo operativo los agentes se trasladaron a la finca familiar para detener a su padre, bajo el argumento de que sería solo para “hacerles unas preguntas” y que regresarían “en un par de días”.
Ese plazo nunca se cumplió. “Han pasado más de siete meses”, señala. Desde entonces, no existe confirmación oficial sobre el lugar de reclusión de ninguno de los dos.
La detención ocurrió en una finca ubicada entre Masatepe y Jinotepe, en el contexto de una ola de arrestos reportada en Carazo, Masaya, Granada y Rivas. Según denuncias recogidas por el Monitoreo Azul y Blanco, las autoridades no presentaron órdenes de captura ni brindaron información posterior a los familiares.
El caso está incluido en los registros del Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas, que documenta detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas en el país. En reportes previos, la organización ha señalado que en Nicaragua persiste un patrón de incomunicación total, negación de información y ausencia de procesos judiciales visibles.
En su carta, Brenes Muñoz describe la situación concreta de Salvadora Martínez. “A tus 68 años te ha tocado vivir una prisión injusta y una incomunicación total. Desde el día de tu captura no sabemos nada de vos: no sabemos dónde estás, ni cómo te encontrás de salud, ni cómo estás de ánimo”, escribe.
Subraya que la detención no responde a una actividad política propia de Martínez. “Tu único ‘delito’, si es que puede llamarse así, ha sido ser la esposa de mi padre, Carlos Brenes Sánchez”, afirma.
“Resulta profundamente ilógico e incomprensible que un poder que se proclama revolucionario y defensor de las mujeres someta a una mujer a la desaparición, la cárcel y la incomunicación por el solo hecho de su vínculo familiar”, añade.

Brenes Muñoz describe a Martínez como una persona “optimista y platicona” y cristiana. “Confío en que, en estas circunstancias tan duras, esa fe te sostenga cada día, en donde estés”, escribe. “En estos días de Semana Santa, tiempo de dolor, pero también de esperanza, estoy segura de que sabrás renovar tu confianza en Dios”.
Antes, en diciembre de 2025, Brenes Muñoz dirigió una carta previa a su padre, también difundida públicamente. “Los informes dicen que todavía hay 62 personas desaparecidas forzosamente hasta diciembre. Vos sos el número 9 de la lista y Salvadora la número 35. Pero nadie extraña al número 9 ni al 35. A mí me haces falta vos, mi papá”, escribió.
La última actualización del Mecanismo, después de algunas excarcelaciones, señala que hasta el 26 de febrero pasado en las cárceles de Nicaragua quedaban 46 presos políticos de los cuales 10 se inscriben en la condición de “desaparecidos”.
La carta de Brenes Muñoz a su padre, detalla la incertidumbre sobre el estado de salud del exmilitar, quien padece diabetes, hipertensión y otros problemas médicos. “Me pregunto si te estarán dando los medicamentos en las dosis que necesitas. Dudo mucho que lo estén haciendo”, señala.
También describe el contexto en el que se produjo la detención. “Vos y yo sabemos que estabas tranquilo en tu finca, siguiendo las reglas del juego que te habían impuesto: reportándote cada cuatro días a la policía, mandando tu foto por WhatsApp”, escribió.
Carlos Brenes Sánchez es un exmilitar con trayectoria en la historia reciente de Nicaragua. Originario de Monimbó, Masaya, se integró en los años setenta al Frente Sandinista de Liberación Nacional y participó en acciones armadas contra la dictadura somocista.
Durante ese período estableció vínculos directos con la dirigencia sandinista. Conoció en 1975 a Camilo Ortega, hermano de Daniel Ortega, cuando ambos operaban en la clandestinidad. Camilo Ortega dirigía estructuras guerrilleras en Masaya, Granada, Carazo y Rivas, e integró a Brenes en el comando regional en Rivas.

Brenes participó en operaciones contra la Guardia Nacional en Rivas, Peñas Blancas, Sapoá y La Virgen, y contribuyó a establecer redes logísticas entre Costa Rica y Nicaragua que serían utilizadas por el Frente Sur. Bajo la jefatura de Camilo Ortega, trabajó junto al sacerdote guerrillero Gaspar García Laviana.
Ese vínculo marcó su trayectoria. Según sus propios testimonios, Camilo Ortega fue una figura de referencia en su vida política y personal. Tras su muerte en combate en febrero de 1978, Brenes mantuvo su imagen en los espacios donde vivió.
En ese mismo proceso, Brenes conoció también a los hermanos Humberto y Daniel Ortega Saavedra. Según sus declaraciones posteriores, el vínculo con este último fue limitado. “No hubo contacto orgánico, solo personal”, precisó en entrevistas.
Tras el triunfo de 1979, Brenes pasó a formar parte del Ejército Popular Sandinista. Ocupó cargos de mando y participó en la estructura militar durante la década de los ochenta. Se retiró en 1992, en el proceso de reducción de tropas impulsado durante el gobierno de Violeta Barrios de Chamorro.
En los años posteriores, se convirtió en crítico del rumbo del Frente Sandinista y del liderazgo de Daniel Ortega. Denunció el pacto político con Arnoldo Alemán, cuestionó decisiones institucionales y participó en espacios opositores.
En 2018 fue detenido por primera vez, acusado de terrorismo y otros delitos en el contexto de las protestas de abril. Permaneció en prisión más de once meses y fue liberado en junio de 2019 bajo la ley de amnistía.
Tras su liberación, regresó a su finca entre Masatepe y Jinotepe, donde desarrollaba actividades agrícolas.
El 15 de agosto de 2025 fue detenido nuevamente, junto a su esposa Salvadora Martínez. No se presentó acusación formal ni se informó sobre su situación jurídica.
La carta pública de Brenes Muñoz a Salvadora Martínez concluye con una promesa: “Quiero reafirmarte mi compromiso de seguir luchando por ustedes, sin descanso, hasta que puedan ser libres. Hasta que vos y mi papá puedan regresar a su casa y retomar esa vida tranquila y digna que siempre han querido y que se merecen”.
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