Habló la anestesista condenada por la muerte de una pediatra en Uruguay: “Creo que no fui yo”

Inés Miralles rompió el silencio tras ser condenada por homicidio culposo por la muerte de Soledad Barrera, quien sufrió un paro cardíaco durante una cirugía de vesícula y murió después de pasar 10 meses en estado casi vegetativo. La reducción del tiempo de su inhabilitación generó polémica

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Inés Miralles, anestesista condenada por mala praxis en Uruguay, negó acusaciones (Radio Carve)
Inés Miralles, anestesista condenada por mala praxis en Uruguay, negó acusaciones (Radio Carve)

La pediatra Soledad Barrera llegó al quirófano del sanatorio SMI de Montevideo para una operación que no podía durar más de 40 minutos. Tenía que sacarse la vesícula, una cirugía programada de riesgo medio que no debería generar complicaciones en una paciente de 41 años y sin patologías previas. Pero en el proceso Barrera tuvo un paro cardíaco, que la llevó a estar 10 meses en estado casi vegetal hasta que murió en agosto de 2024.

“María Soledad, despertate”, escuchó Rosario Barrera, la madre de Soledad, desde el otro lado del quirófano el día de la operación. Eran gritos que le llamaron la atención, como contó tiempo atrás una nota del diario uruguayo El País. Al rato, el cirujano y la anestesista le dijeron que su hija había entrado en un paro cardíaco.

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La pediatra sobrevivió al paro cardíaco, pero quedó con un daño encefálico que fue lo que la dejó en estado casi vegetativo durante 10 meses. Durante todo ese tiempo, ella se limitó a dormir, a abrir los ojos sin ver, a responder a algún estímulo auditivo y a recibir alimentación mediante sonda, aunque muchas veces terminaba vomitando.

Un quirófano con médicos operando a un paciente - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Una anestesista fue condenada por mala praxis en Uruguay, luego de muerte de pediatra que entró a operarse de la vesícula

Rosario Barrera decidió emprender una cruzada contra la anestesista que la atendió ese día, Inés Miralles. Denunció su actuación ante el Ministerio de Salud Pública (MSP), que resolvió inhabilitarla durante cinco años. También denunció la situación ante la Justicia penal, que terminó condenando a la anestesista por homicidio culposo por mala praxis. Fue a través de un proceso abreviado, que implica el reconocimiento de un delito a cambio de una pena menor.

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El caso volvió por estas semanas a la opinión pública en Uruguay y quedó en medio de una discusión política.

En marzo de 2025, con el cambio de gobierno, asumió Cristina Lustemberg como ministra de Salud Pública.

Lustemberg, asesorada legalmente, le redujo la inhabilitación a la anestesista a tres años. Y eso generó malestar en los integrantes de la Comisión Asesora de Salud Pública, que son quienes sugirieron originalmente la sanción. Trece de sus 15 integrantes renunciaron. Esto también puso la lupa sobre el vínculo entre la familia de la anestesista y jerarcas de ese ministerio.

La denuncia por mala praxis fue porque la madre entiende que la anestesista no realizó un “manejo adecuado” del equipamiento durante la intervención y señala que se ausentó durante unos minutos de la cirugía, informó Radio Carve. Este detalle –su salida de la sala durante el proceso de la operación– derivó en la versión de que la anestesista es adicta al fentanilo, el potente opioide que se utiliza para calmar el dolor en estas intervenciones.

Cristina Lustemberg, ministra de Salud Pública de Uruguay (Presidencia)
Cristina Lustemberg, ministra de Salud Pública de Uruguay (Presidencia)

Además de recurrir al Ministerio de Salud Pública (MSP) y a la Justicia penal, la familia de la fallecida también denunció el caso ante el SMI, que despidió a Miralles. La sociedad médica inició una investigación administrativa que constató que hubo “diversas contradicciones, dudas e interrogantes” respecto al proceder.

Y, en todo este contexto, la anestesista decidió hablar.

Anestesista niega culpa y adicción al fentanilo

Si bien fue condenada por homicidio culposo, la anestesista niega ser responsable de lo que sucedió. “Yo creo que no fui yo”, dijo, al romper el silencio en el programa radial Informativo Carve de Radio Carve. Miralles sabe, según sus propias palabras, quiénes fueron los responsables de la muerte de Barrera, aunque lamentó que “no hay pruebas”.

La anestesista aseguró que tampoco hay pruebas para inculpar a ella. Al ser consultada sobre qué otra persona puede ser responsable, Miralles rió y contestó: “Las lesiones encefálicas aparecieron después”.

Miralles se sentía mal ese día de octubre de 2023 en el que tenía que realizar la cirugía. Antes de la operación de la pediatra, la médica había pedido hacer el relevo con una colega pero, como surgió otra operación, no se pudo concretar. Fue entonces que, según su versión de los hechos, le avisó al auxiliar de anestesia que tenía que salir al baño. Necesitaba, aunque sea, “mojarse la cara”.

Ministerio de Salud Pública actual redujo sanción a anestesista de cinco a tres años (AP Foto/Matilde Campodonico)
Ministerio de Salud Pública actual redujo sanción a anestesista de cinco a tres años (AP Foto/Matilde Campodonico)

“Fui al baño dos minutos y me mojé la cara. Habrán sido dos o tres minutos. Cuando llegué, lo vi al ayudante de anestesia sentado en frente al monitor”, recordó Miralles sobre ese día. Luego, insistió en que el tiempo que estuvo en el baño no fueron más de dos o tres minutos. “Es lo que me lleva al baño a mojarme la cara”, explicó.

La anestesista insistió luego con que ese día se sentía mal: tenía ganas de vomitar. “No quería refrescarme porque tenía sueño”, agregó. Los médicos tienen en la sala una pileta al lado, que le hubiera permitido lavarse la cara. Como tenía ganas de vomitar, fue a un baño que estaba más alejado, según su versión.

En los pasillos de los sanatorios es muy difícil frenar un rumor cuando está circulando.

Así lo señaló Miralles para hablar de lo que todos susurraban: que ella era adicta al fentanilo.

Primer plano de un parche de fentanilo de 100 mcg/hr y una bolsa con píldoras blancas sobre una bandeja azul. El parche está parcialmente abierto.
Anestesista uruguaya negó ser adicta al fentanilo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un documento oficial sumó un elemento a esta sospecha. Ese texto sostiene que la médica solicitó cinco ampollas de este potente opioide para la intervención, pero que solo utilizó tres en la intervención. Ella dijo que tenía la costumbre de dejar recetas firmadas por si otro integrante del personal médico requería una ampolla, pero reconoció que esto es un vicio de los médicos.

El periodista le preguntó a la anestesista si ella es adicta al fentanilo. Ella lo negó: “No, para nada”.

“Lo que pasa es que en medicina empezamos un rumor y, como quien lo empieza trabaja en todas las instituciones [médicas], se van llenando del ‘me dijo, me dijo, me dijo’”, expresó la anestesista condenada por mala praxis.

Miralles tiene claro que eran varios los que decían que ella era adicta al fentanilo y lamentó que nadie se lo hubiera preguntado en la cara.

Ella contó que fue la última en enterarse de lo que se estaba comentando. En ese momento, decidió llamar a su jefe del SMI. “¿Vos sabías esto?”, le preguntó. Él le contestó que se lo habían comentado un par de meses antes. Y ella retrucó: “¿Por qué no viniste? Por dos cosas: si yo era adicta al fentanilo, ¿estaban esperando que matara a alguien? Y si no era adicta, estaban haciendo crecer una bola de nieve”.

En otro tramo de la entrevista, Miralles fue consultada por el vínculo que tiene su hermana, Matilde Miralles, con las autoridades del MSP. Su familiar trabaja junto a Zaida Arteta, la directora de Coordinación del ministerio. Se conocen del Sindicato Médico aunque, según la anestesista, tienen formas de pensar muy distintas. De todas maneras, trabajan juntas.

Lo que te puedo asegurar es que yo no tengo ningún tipo de contacto con la ministra y mi hermana tampoco”, aseguró.

La anestesista consideró que hubo falta de garantías en la investigación en su contra.

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