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España alerta por el avance del robo de cargas mediante falsas identidades

La suplantación de transportistas en bolsas digitales afecta también a otros diez países europeos. Las bandas usan documentación falsificada para retirar mercancías, con pérdidas medias que superan los 85.000 euros

El avance de esta modalidad está vinculado con el aprovechamiento de los entornos digitales de contratación, donde los delincuentes utilizan información empresarial y documentación falsificada para aparentar solvencia y captar servicios (Foto: Shutterstock)
El avance de esta modalidad está vinculado con el aprovechamiento de los entornos digitales de contratación, donde los delincuentes utilizan información empresarial y documentación falsificada para aparentar solvencia y captar servicios (Foto: Shutterstock)
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La suplantación de identidad de transportistas gana terreno como modalidad para el robo de mercancías en Europa. Las redes delictivas se presentan como empresas legítimas dentro de las bolsas digitales de carga, obtienen órdenes de transporte y retiran los productos antes de interrumpir toda comunicación con cargadores y operadores logísticos.

La Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España (FENADISMER) advirtió sobre una creciente profesionalización de las bandas especializadas en este tipo de fraude. Según la entidad, el valor medio de la mercancía sustraída supera los 85.000 euros por operación y los casos documentados ya alcanzan a España y otros diez países europeos.

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España encabeza la lista de mercados afectados, seguida por Países Bajos, Alemania y Francia, además de Portugal e Italia. El avance de esta modalidad está vinculado con el aprovechamiento de los entornos digitales de contratación, donde los delincuentes utilizan información empresarial y documentación falsificada para aparentar solvencia y captar servicios.

El fraude comienza antes de que el camión salga a la ruta

Las organizaciones se hacen pasar por empresas de transporte legítimas en algunas de las bolsas de carga más utilizadas. Una vez que consiguen la asignación del servicio, coordinan el ingreso del camión y el retiro de la mercancía desde las instalaciones del cargador.

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Después de retirar los productos, los responsables cortan las comunicaciones y desaparecen con la carga. De esta manera, el robo no se produce mediante la interceptación del vehículo durante el viaje, sino a partir de una contratación aparentemente válida realizada mediante datos y documentos manipulados.

Los electrodomésticos concentran el 42,9% de los casos registrados mediante suplantación de identidad. Los productos alimenticios representan el 28,6%, mientras que la electrónica de consumo y los artículos de perfumería y cosmética alcanzan un 14,3% cada uno.

En conjunto, los electrodomésticos y los alimentos reúnen más del 70% de los episodios documentados. La selección de estas categorías expone a distintas cadenas de suministro a pérdidas económicas y a la interrupción de entregas ya coordinadas con clientes y centros de distribución.

Los falsos transportistas buscan trasladar la negociación de tarifas, la confirmación del servicio y la asignación de vehículos hacia WhatsApp, llamadas telefónicas o canales externos de comunicación (Imagen: Shutterstock)
Los falsos transportistas buscan trasladar la negociación de tarifas, la confirmación del servicio y la asignación de vehículos hacia WhatsApp, llamadas telefónicas o canales externos de comunicación (Imagen: Shutterstock)

Correos falsos y negociaciones fuera de las plataformas

El análisis de los casos muestra una evolución continua de las técnicas de phishing y falsificación documental. Uno de los mecanismos más frecuentes consiste en modificar de manera casi imperceptible los dominios de correo electrónico utilizados por las empresas transportistas reales.

Los delincuentes pueden añadir letras, cambiar el orden de algunos caracteres o utilizar cuentas de correo genéricas, como las provistas por Gmail. Estas diferencias suelen pasar inadvertidas durante una negociación acelerada, especialmente cuando existen necesidades urgentes de capacidad de transporte.

Otra señal de alerta es el intento de evitar los chats internos de las bolsas de carga. Los falsos transportistas buscan trasladar la negociación de tarifas, la confirmación del servicio y la asignación de vehículos hacia WhatsApp, llamadas telefónicas o canales externos de comunicación.

FENADISMER también señaló como comportamiento sospechoso la aceptación inmediata de precios sin ningún tipo de negociación. A esto puede sumarse una disponibilidad inusual de camiones en períodos de escasez, cuando resulta más difícil conseguir vehículos disponibles en el mercado.

Entre los errores detectados aparece la confianza exclusiva en documentos enviados en PDF, un formato que puede ser manipulado. La entidad también advirtió sobre la aceptación de cambios de matrícula o vehículo a último momento sin realizar una comprobación adicional.

Una llamada para confirmar la identidad del transportista

Ante el aumento de estos casos, la Federación recomendó aplicar protocolos de verificación antes de autorizar el ingreso del vehículo y la liberación de la carga. El primer control consiste en comprobar que el correo remitente coincida exactamente con el registrado en la bolsa y en el sitio oficial de la empresa contratada.

La principal medida propuesta es realizar una llamada de contraste obligatoria al número fijo oficial de la compañía transportista. La comunicación no debe efectuarse a los teléfonos proporcionados en correos recientes o mensajes externos, sino a un contacto obtenido mediante canales corporativos verificados.

Según FENADISMER, una llamada al teléfono oficial permite evitar prácticamente la totalidad de estos fraudes, porque confirma si la empresa aceptó realmente el servicio, asignó el camión y autorizó al conductor que se presenta para retirar la mercancía.

La entidad también recomendó mantener las confirmaciones del servicio y el seguimiento contractual dentro de las herramientas internas del marketplace. Además, los cargadores pueden solicitar referencias comerciales y contrastarlas con otras empresas que hayan trabajado anteriormente con el transportista seleccionado.

Las dificultades para recuperar la carga

Una vez concretada la estafa, la recuperación de los productos y el reclamo por vía judicial resultan complejos. Las bandas suelen utilizar estructuras insolventes, abandonar rápidamente el país o desaparecer después de apropiarse de la mercancía transportada.

A estas dificultades se suman las cláusulas de jurisdicción de algunas bolsas de carga, que pueden derivar los litigios a tribunales de otros países, como Francia o Alemania. Esta situación incrementa los costos y complica la defensa jurídica de los transportistas y cargadores españoles.

Frente a este escenario, FENADISMER sostuvo que la prevención durante la contratación constituye la principal barrera contra estas prácticas. La validación de correos, teléfonos, matrículas, referencias y canales de comunicación permite reforzar la seguridad antes de liberar la carga.

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