Los ríos como venas del comercio: infraestructura portuaria y conectividad regional

Raquel Kibrit, directora ejecutiva de la Asociación Internacional de Desarrollo Portuario, traza el mapa de los desafíos logísticos, las inversiones pendientes y el rol estratégico de la hidrovía en América del Sur

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Raquel Kibrit es directora ejecutiva de la Asociación Internacional de Desarrollo Portuario (Foto: Movant Connection)
Raquel Kibrit es directora ejecutiva de la Asociación Internacional de Desarrollo Portuario (Foto: Movant Connection)

“Los ríos son la integración natural entre los países de América del Sur, muchas veces son los separadores naturales de nuestras fronteras y hay que manejarlos de forma conjunta”. Con esa mirada estratégica, Raquel repasa los desafíos de eficiencia, descarbonización e inversión que enfrentan los puertos de la región, y propone una visión de conectividad que va más allá del mar.

¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan hoy los puertos de la región?

Los desafíos principales tienen que ver con la eficiencia en la operación portuaria y con el proceso de descarbonización. Y eso se suma a un tema central que es el de la inversión. Los volúmenes de inversión en el sector portuario son siempre gigantes, y muchas veces los puertos no tienen los recursos financieros disponibles, ni públicos ni privados.

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Tener que ser cada vez más eficientes y, al mismo tiempo, avanzar en descarbonización sin un esquema financiero estratégico que acompañe esa transición es algo que toca al liderazgo portuario global, pero todavía más en nuestra región.

¿Por qué más en América Latina?

Porque es una región que no tiene muchos operadores locales bien estructurados y desarrollados a escala internacional. Los players son más que nada globales, de Europa, del Medio Oriente o de Asia, que sí se acercan y quieren hacer más acá. Es una región estratégica con mucha oportunidad.

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El tema es que tenemos un liderazgo portuario local que no tiene ese alcance global. Los que vienen de afuera tienen más capacidad para viabilizar proyectos de mayor envergadura, y muchas veces eso requiere algún tipo de alianza con actores locales para que los nuevos proyectos de infraestructura puedan avanzar. A eso se suma que hay activos centenarios, como puertos con más de cien años, que también hay que modernizar y conectar de forma eficiente.

"Hay mucho por hacer, y hay inversores interesados en participar si se abren los caminos para eso", destaca Raquel sobre el  potencial que presenta el transporte fluvial en la región (Foto: Shutterstock)
"Hay mucho por hacer, y hay inversores interesados en participar si se abren los caminos para eso", destaca Raquel sobre el potencial que presenta el transporte fluvial en la región (Foto: Shutterstock)

¿Cómo se ve el escenario de inversiones a nivel global y qué lugar ocupa la región?

La frontera más atractiva de inversión internacional hoy está en África. Hay muchos proyectos de Medio Oriente y de Europa involucrados en esa región, de los dos lados del continente. Hay dos grandes operadores de Emiratos Árabes que están disputando posiciones estratégicas antes de que lleguen otros competidores. Es una cuestión de timing muy fuerte.

Dentro de América Latina, el puerto de Chancay en Perú fue un hito. Está siendo conectado a la cadena global de suministro, y eso genera un desafío logístico importante, porque el grueso de la carga viene de Brasil, que es el mercado más grande. Esa carga tiene que llegar al Pacífico de alguna manera, y ahí entra el debate sobre cómo se equilibra la importación, la exportación y el volumen que justifica una infraestructura de esa escala.

Hablaste de conectividad hacia afuera, pero ¿cómo ven desde el sector la conexión interna, con la hidrovía y los ríos?

Es una visión que antes era, se podría decir, un punto ciego para muchos líderes portuarios. Cuando uno piensa en puertos, mira al mar. Mira a Asia, a Europa, a África. Pero al profundizar en la dinámica regional acá, aparece con fuerza la hidrovía y la forma en que los ríos conectan nuestras naciones desde adentro.

Los ríos son la integración natural entre los países de América del Sur, muchas veces son los separadores naturales de nuestras fronteras y hay que manejarlos de forma conjunta. Son equipamientos y estructuras que necesitan ser muy cuidados. Tienen un potencial enorme para conectar la región, y creo que todavía no se les dio la importancia que merecen. Hay mucho por hacer, y hay inversores interesados en participar si se abren los caminos para eso.

¿Cómo se conecta la hidrovía con la agenda de descarbonización?

Directamente. Desarrollar las vías de navegación interna y traer más carga a las barcazas y a los buques fluviales es una manera de equilibrar mejor los modos de transporte. Eso añade competitividad y también permite avanzar en la descarbonización, porque se reduce la presión sobre otros modos más contaminantes.

Es una oportunidad real para que la producción pueda salir de manera más eficiente hacia el río y el mar. El Río de la Plata, por ejemplo, es un activo enorme para esta región. Tiene que ser trabajado, cuidado y desarrollado, también para que puedan operar buques de mayor calado desde acá.

¿Cuál es el rol de la asociación en este escenario?

El valor que podemos aportar es el conocimiento global. Las soluciones a los desafíos del sector muchas veces no son locales. Como asociación, tenemos la oportunidad de ver qué está pasando en el mundo y decirle a un puerto: para tu desafío específico, hay una solución que ya existe en otro lugar. Hacer ese tipo de conexiones y acortar los tiempos es para lo que estamos.

Muchas veces los líderes portuarios miran hacia adentro de su propio país. Desde acá estamos para decirles que no están solos, que tienen vecinos, y que juntos pueden crecer. Ayudar a que los puertos de la región estén más internacionalmente conectados, generen más carga y contribuyan al desarrollo de sus países es la motivación central de este trabajo.

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