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Prácticos a bordo: qué hacen y por qué su trabajo está en el centro de la escena portuaria

Cómo intervienen durante la navegación y las maniobras, qué responsabilidad conserva el capitán y de qué manera se organiza el servicio en otros países

La OMI explica que los prácticos marítimos son profesionales con conocimiento local que acompañan a los buques en ingresos, salidas y zonas donde la navegación presenta condiciones particulares (Foto: Shutterstock)
La OMI explica que los prácticos marítimos son profesionales con conocimiento local que acompañan a los buques en ingresos, salidas y zonas donde la navegación presenta condiciones particulares (Foto: Shutterstock)
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La atención que recibió recientemente el practicaje volvió visible una actividad poco conocida fuera del ámbito marítimo. Los prácticos intervienen cuando un buque debe transitar por puertos, canales, ríos u otras aguas restringidas, donde las características locales requieren conocimientos específicos para desarrollar la navegación y las maniobras.

Estos profesionales suben a bordo para asistir al capitán durante una parte determinada del viaje. Su tarea permite conectar la navegación oceánica con los accesos portuarios y los muelles donde luego se realizan las operaciones de carga y descarga vinculadas con el comercio exterior y las cadenas de suministro.

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Conocimiento específico de cada zona

La Organización Marítima Internacional explica que los prácticos marítimos son profesionales con conocimiento local que acompañan a los buques en ingresos, salidas y zonas donde la navegación presenta condiciones particulares. Su intervención es especialmente relevante cuando el capitán no está familiarizado con el área.

Ese conocimiento comprende la configuración de los canales, las profundidades disponibles, las mareas, las corrientes y los efectos del viento. También alcanza al movimiento habitual del tráfico, las reglamentaciones locales, las comunicaciones con los servicios en tierra y las condiciones de los sectores destinados al giro, fondeo o atraque.

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La tarea no es idéntica en todos los lugares. Cada puerto o vía navegable tiene características propias, determinadas por su geografía, su infraestructura y el tipo de embarcaciones que recibe. Por esa razón, las habilitaciones de los prácticos suelen estar asociadas con zonas concretas y determinados tipos o dimensiones de buques. La OMI recomienda que las autoridades competentes definan los requisitos de formación, experiencia y certificación para cada área.

Cómo comienza una operación de practicaje

Antes de que el práctico llegue al buque, la embarcación debe informar su horario estimado de llegada, sus dimensiones, su calado, su velocidad y el destino previsto. A partir de esos datos se coordina el momento y el lugar donde el profesional será embarcado.

El traslado suele realizarse mediante una lancha preparada para aproximarse al buque. El práctico accede generalmente por una escala dispuesta sobre uno de los costados de la embarcación, una operación que exige coordinación entre ambas unidades y el cumplimiento de procedimientos específicos de transferencia.

Una vez en el puente de mando, comienza el intercambio de información con el capitán y los oficiales. Allí se revisan el recorrido previsto, las condiciones de la zona y las características de maniobra del buque, como sus radios de giro, distancias de frenado, sistemas de propulsión y respuesta del timón.

También se consideran las profundidades, las corrientes, las condiciones meteorológicas, la presencia de otras embarcaciones y los posibles planes de contingencia. La OMI establece que este intercambio no debe limitarse al inicio, sino continuar durante toda la operación.

país, pero comparten un elemento: la incorporación de profesionales con conocimiento detallado de las aguas locales (Foto: Shutterstock)
país, pero comparten un elemento: la incorporación de profesionales con conocimiento detallado de las aguas locales (Foto: Shutterstock)

Qué hace durante la navegación y las maniobras

Durante el recorrido, el práctico aporta indicaciones sobre el rumbo, la velocidad y las maniobras necesarias para atravesar el área asignada. También interviene en la coordinación con centros de control de tráfico, remolcadores, terminales y personal de amarre.

Su conocimiento permite anticipar cómo pueden influir en el buque la profundidad disponible, la cercanía de los márgenes, el paso de otras embarcaciones o las condiciones de una curva. Estos factores adquieren mayor importancia cuanto más reducida es el área disponible para maniobrar.

En la aproximación al muelle, el práctico participa en la planificación del giro, la reducción de velocidad y el uso de remolcadores. La operación continúa hasta que el buque queda en la posición prevista o completa su salida hacia una zona donde ya no requiere asistencia local.

Qué responsabilidad conserva el capitán

La presencia del práctico no supone, como regla general, que el capitán deje de ejercer el mando. La OMI establece que el capitán y los oficiales mantienen sus funciones y responsabilidades sobre la seguridad del buque, incluso cuando el profesional local se encuentra a bordo.

El práctico aporta su conocimiento sobre la zona, mientras que el capitán conoce las capacidades, limitaciones y condiciones técnicas de la embarcación. Por eso, la operación requiere un intercambio permanente entre ambos y una comprensión compartida del plan de navegación.

El equipo del puente también debe seguir la posición, el rumbo y la velocidad. El practicaje no reemplaza los instrumentos, las cartas náuticas ni los procedimientos internos del buque, sino que suma conocimiento local a la información disponible.

Cómo se organiza en otros puertos

En Róterdam, uno de los principales puertos europeos, los prácticos trabajan de manera coordinada con la autoridad portuaria, los remolcadores y el personal encargado de las amarras. El servicio funciona durante las 24 horas y contempla distintas condiciones según el tipo de embarcación y la operación prevista.

En el sistema portuario de Londres, los prácticos cubren alrededor de 95 millas del río Támesis. El embarque y desembarque se realiza desde diferentes estaciones mediante lanchas especialmente destinadas a esa tarea. La autoridad también contempla certificados de exención para oficiales que operan regularmente en rutas específicas y demuestran conocimiento suficiente de la zona.

Singapur articula la solicitud de prácticos con la contratación de remolcadores y la programación de los movimientos dentro de sus aguas portuarias. Además, dispone de exenciones para determinadas categorías de embarcaciones y de un esquema de profesionales internos habilitados para operar en terminales y recorridos específicos.

El Canal de Panamá presenta una modalidad particular. Durante el tránsito, el práctico asignado asume el control de la navegación y el movimiento del buque, una diferencia respecto del modelo de asesoramiento aplicado en numerosos sistemas portuarios.

Las modalidades cambian según cada jurisdicción, pero comparten un elemento: la incorporación de profesionales con conocimiento detallado de las aguas locales. Su trabajo se desarrolla antes de que comiencen las grúas, el almacenamiento y el transporte terrestre, en el punto donde el buque debe completar su llegada o iniciar su salida del puerto.

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