Brasil: los costos logísticos ya equivalen al 15,5% del PIB y presionan al sector

La brecha entre demanda y capacidad instalada, en un contexto de mayor volumen transportado con la misma base operativa, redefine el mapa logístico brasileño hacia 2026 y tensiona la eficiencia del sistema

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El informe también advierte sobre
El informe también advierte sobre el peso creciente del capital inmovilizado en inventarios. Desde 2014, los gastos asociados pasaron del 3% al 5% del PIB (Imagen: Shutterstock)

Los costos logísticos en Brasil representaron el 15,5% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2025, según un estudio anual especializado del sector. La cifra marca un salto relevante frente al 10,4% registrado en 2014 y expone un deterioro estructural en la competitividad logística del país.

De acuerdo con el informe, el incremento está directamente vinculado al desajuste entre el crecimiento de la demanda y la capacidad de la infraestructura disponible. En la última década, Brasil transportó cerca de un 25% más de volumen con prácticamente la misma base logística, lo que intensificó los cuellos de botella, elevó los tiempos operativos y presionó los costos.

Infraestructura, inventarios y tasas

El informe también advierte sobre el peso creciente del capital inmovilizado en inventarios. Desde 2014, los gastos asociados pasaron del 3% al 5% del PIB, reflejando mayores niveles de stock y una estructura más onerosa para sostener las operaciones. A esto se suma el impacto de la tasa Selic en niveles elevados, que encarece el financiamiento del capital de trabajo y amplifica el costo logístico total.

Entre 2022 y 2025 se concentran los años con mayor incidencia conjunta entre tasas de interés y capital inmovilizado sobre el PIB, en un contexto de restricciones financieras y menor margen de maniobra para las empresas. El resultado es una logística más costosa en términos sistémicos, con impacto directo en precios, competitividad exportadora y capacidad de inversión.

La encuesta del ILOS revela además una paradoja en el transporte de mercancías. Para las empresas contratantes, el servicio resulta caro; para los transportistas, los valores cobrados no compensan el aumento de los costos operativos. Entre 2023 y 2024 los gastos del sector crecieron, pero la actualización de precios fue parcial o insuficiente.

En 2025, los valores del flete se mantuvieron en niveles similares a los de 2024. Si bien esto puede interpretarse como estabilidad, el estudio alerta sobre un riesgo de mediano plazo: operadores que abandonan determinados segmentos ante márgenes que no cubren sus necesidades operativas, incluso en rubros dinámicos como el de graneles agrícolas, cuya producción creció alrededor de 17% en el año.

Sin mejoras sustanciales en infraestructura,
Sin mejoras sustanciales en infraestructura, regulación y eficiencia sistémica, el crecimiento económico del gigante sudamericano podría encontrar un techo operativo (Foto: Shuuterstock)

Agenda sectorial y desafíos hacia 2026

En este escenario, la Asociación Brasileña de Operadores Logísticos (ABOL) trazó durante 2025 una agenda centrada en regulación, reforma tributaria, capital humano y sostenibilidad. Desde el frente jurídico y regulatorio, la entidad mantuvo diálogo con la Agencia Nacional de Transporte Terrestre (ANTT) y la Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC), además de impulsar el tratamiento del proyecto de ley de operadores logísticos (PL 3757/2020).

En materia fiscal, el foco estuvo puesto en la implementación de la reforma tributaria, con aportes técnicos junto a la Secretaría de Ingresos Federales y participación en proyectos piloto vinculados a la nueva Contribución sobre Bienes y Servicios (CBS). El impacto impositivo sobre la logística se consolida como una de las variables críticas para 2026.

La escasez de conductores y la necesidad de mayor profesionalización del capital humano también ocuparon un lugar central. ABOL avanzó en encuestas sectoriales, debates sobre planificación de sucesión, inclusión y uso de inteligencia artificial en recursos humanos, en un contexto donde el déficit de mano de obra condiciona la capacidad operativa.

De cara a 2026, el sector anticipa un año de alta complejidad. Ajustes contables derivados de la reforma, robotización ante la falta de profesionales y gestión más precisa de la capacidad instalada serán parte de la agenda. Además, el calendario, con elecciones, eventos deportivos y estacionalidades marcadas, obligará a reforzar la planificación de red, la asignación de recursos y el uso de datos predictivos.

En el plano internacional, se prevén nuevas presiones sobre los costos del transporte marítimo, derivadas de restricciones operativas y tensiones geopolíticas. Esto podría traducirse en mayor competencia por capacidad portuaria y en la necesidad de reposicionar estrategias logísticas frente a una eventual reconfiguración de hubs globales.

La agenda climática seguirá ocupando un rol protagónico. ABOL creó en 2021 su Dirección de ESG y en 2025 presentó inventarios de gases de efecto invernadero ante autoridades y durante la COP30. La medición y reducción de emisiones se consolida como requisito creciente en cadenas de suministro cada vez más exigentes en materia ambiental.

Con costos que ya representan más de una séptima parte del PIB, la logística brasileña enfrenta un dilema estructural: sin mejoras sustanciales en infraestructura, regulación y eficiencia sistémica, el crecimiento económico podría encontrar un techo operativo. El desafío no es solo sectorial, sino macroeconómico.