Planificar para no frenar motores: el rol estratégico de la logística en la industria autopartista

Eduardo Romero, jefe de logística y servicio al cliente en la industria de autopartes, explica cómo la variedad de vehículos y una correcta gestión influyen en la optimización operativa del sector

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Eduardo Romero es jefe de
Eduardo Romero es jefe de logística y servicio al cliente en la industria de autopartes (Foto: Movant Connection)

Para Eduardo, tanto la planificación como la anticipación son factores clave en su trabajo, porque en esta industria “no gana el que más se estoquea, gana el que mejor planifica”. En esta entrevista, reflexiona sobre cómo la diversidad de vehículos, la gestión del stock y la logística son claves para mantener el flujo operativo sin sobrecargar inventarios, adaptándose a las necesidades de los clientes de forma ágil y eficiente.

¿Cómo ves hoy el panorama de la industria de autopartes?

Hoy la industria de autopartes está en un escenario muy delicado. Tenemos un volumen enorme de vehículos en la calle, tanto nuevos como usados, y eso hace que la planificación sea cada vez más compleja. Hay autos con más de quince años de antigüedad que siguen circulando y necesitan repuestos, pero al mismo tiempo ingresan modelos nuevos todos los años.

Eso nos obliga a proyectar qué repuestos vamos a necesitar de acá a dos o tres años, sin generar quiebres de stock, pero tampoco quedarnos con mercadería inmovilizada. Y en este rubro, no vender un repuesto no es solo perder una venta: es dejar a un cliente con el vehículo parado. Y un vehículo parado no genera valor, genera pérdidas para el cliente y también para nosotros, porque probablemente perdamos esa relación comercial.

Por eso la distribución no empieza cuando el camión sale del depósito. Empieza cuando el cliente hace el pedido. Desde ese momento tenemos que armar un pedido completo, correcto y entregarlo en tiempo y forma, en el lugar y momento que el cliente lo necesita para seguir trabajando.

¿Cómo influye la diversidad del parque automotor en la gestión del stock?

Influye muchísimo. Hoy hay más de 50.000 SKUs distintos. A veces uno no dimensiona la cantidad de piezas que tiene un vehículo hasta que se rompe algo y hay que salir a buscar el repuesto.

No me toca trabajar con carrocería ni neumáticos, solo con repuestos automotores, y aun así el volumen es enorme. Tenés piezas que, por el ingreso de vehículos nuevos, uno piensa que en seis meses o un año se van a necesitar. Pero hoy el usuario promedio cambia el vehículo mucho más rápido. Entonces te quedás con stock que termina inmovilizado.

Con los vehículos usados pasa algo distinto: el parque es muy grande y cuando un auto deja de funcionar, directamente queda fuera de circulación. Ahí también tenés que decidir cuántas reservas tener, porque necesitás atender esa demanda, pero si te excedés, te quedás con mercadería que no rota.

La planificación hoy es muy fina. No gana el que más se estoquea, gana el que mejor planifica. Hay que analizar muchas variables: el mercado, el uso real del vehículo, los cambios en el consumo, no solo los atrasos aduaneros o los problemas climáticos. Todo influye.

Hoy en día, la alta
Hoy en día, la alta rotación de vehículos afecta directamente en la planificación del abastecimiento de la industria autopartista. Como explicó Eduardo, "eso nos obliga a proyectar qué repuestos vamos a necesitar de acá a dos o tres años, sin generar quiebres de stock" (Foto: Shutterstock)

¿Qué rol juega la tecnología en la gestión del depósito y del stock?

La tecnología es un valor agregado enorme, pero no es magia. Todo almacén debería estar digitalizado con sistemas de gestión. Pero antes de eso tiene que existir un proceso claro. Si no hay orden, la tecnología lo único que hace es mostrar el caos.

Primero hay que entender cómo funciona el proceso interno de cada empresa. Cada logística es distinta, incluso dentro del mismo rubro. Muchas veces las empresas digitalizan sin tener claro cómo trabajan y terminan digitalizando errores.

Pasaste por distintas industrias. ¿Qué tienen en común todas las logísticas?

Todas tienen algo en común: la necesidad del cliente. Tener el producto adecuado, en el momento justo, en el lugar preciso. No importa si movés medicamentos, valores, autopartes o bienes de consumo. La logística es mover un producto de un punto A a un punto B atravesando una cadena de factores.

Yo trabajé más de diez años en el sector, en grandes volúmenes, industria farmacéutica, mercado de valores y ahora autopartes. Para los usuarios no importa qué producto es, importa que llegue cuando lo necesita. Eso es lo que engloba a toda la logística.

¿Cómo le explicarías la importancia de tu trabajo a alguien que no está en logística?

Somos todos parte de la misma cadena. Si cada uno se preocupa solo por su parte, el sistema falla. Si el importador solo se preocupa por llegar al puerto, si el depósito solo se preocupa por almacenar y el transporte no coordina bien, el cliente final no recibe el producto en tiempo y forma.

Cuando entendemos que estamos en el mismo flujo, la logística funciona. Cada uno tiene sus intereses empresariales, pero el éxito está en la colaboración. Las pymes lo entienden muy bien: comparten embarques, optimizan transportes, colaboran para reducir costos y cumplir con el cliente.

¿Qué perfil profesional creés que necesita hoy el sector?

Necesita perfiles muy completos. Primero, formación: tecnicaturas, licenciaturas, diplomaturas. Hay normas, leyes y procesos que hay que conocer. Pero también son clave las habilidades blandas.

Cuando liderás equipos, manejás personas muy distintas. Para mí es claro: cuando alguien de mi equipo falla, fallo yo. Y cuando el equipo triunfa, triunfa el equipo. Hay que acompañar, escuchar, formar y aprender todo el tiempo.

No alcanza con lo que uno estudió. Hay que sumar experiencia en distintos rubros, hablar con colegas, intercambiar conocimientos, leer, informarse. Cualquier producto o servicio necesita logística para existir.