Supply chain en la automotriz: decisiones críticas en tiempos de volatilidad

Lautaro Del Bianco, analista senior de supply chain y procurement en la industria automotriz, ofrece su perspectiva sobre la gestión de proveedores y la integración con logística

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Lautaro Del Bianco es analista
Lautaro Del Bianco es analista senior de supply chain y procurement en la industria automotriz (Foto: Movant Connection)

Al referirse a la importancia de la información para tomar decisiones, Lautaro comenta que “la negociación con proveedores no puede hacerse a ciegas”. En esta entrevista, reflexiona sobre cómo disponer de datos fiables y una planificación adecuada son fundamentales para manejar eficazmente el abastecimiento dentro del sector automotriz.

¿Cómo describís hoy el abastecimiento dentro de la industria automotriz?

El abastecimiento en la industria automotriz se maneja con una lógica mixta, combinando proveedores nacionales e internacionales. Cada uno cumple un rol distinto dentro de la cadena.

Los artículos nacionales nos dan una ventaja importante en términos de agilidad, previsión operativa y reducción de ciertos riesgos logísticos. Esta opción permite reaccionar más rápido ante cambios o urgencias.

Por otro lado, el abastecimiento internacional sigue siendo clave para aquellos componentes que, por costos, infraestructura o escala productiva, no se consiguen en el mercado local. En esos casos, no queda otra alternativa que salir a buscarlos afuera. El desafío está en equilibrar ambos mundos y no depender exclusivamente de un solo proveedor o de un solo país.

¿Cuál es el principal desafío de trabajar con ese mix de proveedores?

El mayor desafío es justamente lograr ese equilibrio. No concentrarse en una sola fuente de abastecimiento y mantener siempre un abanico abierto de alternativas. La diversificación reduce riesgos y permite adaptarse mejor a los cambios del contexto, que en Argentina suelen ser frecuentes.

Hoy más que nunca es importante pensar el abastecimiento de forma estratégica. No se trata solo de precio, sino de continuidad operativa, tiempos de entrega y capacidad de respuesta ante imprevistos.

¿Qué aspectos se volvieron más críticos?

Sin dudas, la confiabilidad. Hoy la relación con los proveedores va mucho más allá de una negociación puntual de costos. Lo que se busca son acuerdos claros, sostenidos en el tiempo y con reglas de juego bien definidas.

Esto se construye con cumplimiento de plazos, coherencia entre lo acordado y lo ejecutado, y una actitud alineada a las necesidades de la compañía. En un país con tanta volatilidad, es clave que el proveedor entienda el contexto, lo respete y actúe en consecuencia. Cuando eso pasa, se genera una relación de largo plazo que beneficia a ambas partes.

Para Lautaro, en el contexto
Para Lautaro, en el contexto del comercio exterior actual, "es importante pensar el abastecimiento de forma estratégica" (Ilustración: Shutterstock)

¿Se puede planificar compras hoy?

Sí, el contexto cambió y hoy hay más herramientas y más oportunidades para hacerlo. La clave está en planificar con criterio, con información y sin especulación. Si se trabaja con certezas y se aprovechan las ventanas que ofrece el mercado, es posible construir un buen planning de abastecimiento, incluso en un entorno complejo.

¿Cómo impacta la volatilidad de costos en la toma de decisiones?

No es algo nuevo. Lo fundamental es que las compañías tengan procesos claros y acceso a la información necesaria para tomar decisiones. La negociación con proveedores no puede hacerse a ciegas.

Trabajar con datos, tener visibilidad de costos y comunicarse dentro del equipo permite afrontar mejor esos cambios. La clave está en la preparación y en la capacidad de análisis, más que en intentar adivinar el contexto.

¿Qué rol juega la articulación entre compras y logística?

Es un rol central. Compras y logística tienen que estar totalmente integradas. Las decisiones de abastecimiento impactan directamente en los costos, el nivel de servicio y la productividad de la planta. Si ambas áreas trabajan de forma aislada, los riesgos se multiplican.

Cuando estas dos áreas están alineadas, se pueden anticipar quiebres de stock, optimizar inventarios y dar respuestas más seguras al cliente interno, que en este caso es la planta productiva. La integración permite una visión más completa de la cadena y mejores decisiones operativas.

¿Qué fue lo que más te llamó la atención cuando te introdujiste en la industria automotriz?

La magnitud y la complejidad. Es una industria con muchísimas ramas, muy atomizada, pero al mismo tiempo con una demanda constante. Todo está en movimiento y en permanente transformación. Eso también abre oportunidades. Siempre hay algo para mejorar, optimizar o repensar. El cambio constante es parte del ADN de la industria.

Hoy las compañías buscan reducir al mínimo el stock inmovilizado. El objetivo es tener la menor cantidad de capital detenido posible y abastecer de forma eficiente a la planta productiva. Eso genera necesidades más urgentes y exige mayor precisión en la planificación.

Se trabaja mucho con esquemas más ajustados, donde el error tiene impacto inmediato. Por eso la coordinación entre áreas y la calidad de la información son fundamentales.

¿Qué lugar ocupa hoy la tecnología en tu trabajo diario?

Está ganando mucho terreno. Hoy se están implementando herramientas de inteligencia artificial y automatización en muchas compañías a nivel global. Son recursos muy útiles que ayudan a la operación.

De todos modos, no reemplazan el criterio humano. La innovación acompaña, facilita análisis y proyecciones, pero la decisión final sigue estando en las personas. No se trata de dejar de pensar, sino de usar esas alternativas de forma inteligente.

¿Tiene sentido seguir importando en Argentina?

Sí, siempre que esté justificado. Importar es una decisión técnica y estratégica, no ideológica. Si un producto no se fabrica localmente por costos, infraestructura o escala, o si producirlo localmente implica pérdidas en términos de calidad o precio, la importación es una opción válida y necesaria. Lo importante es evaluar cada caso con criterio y alinearlo a la estrategia de la compañía.

¿Qué consejo le darías a alguien que se inicia en logística o supply chain dentro de este rubro?

Que sea muy profesional y técnico. No todas las piezas son iguales, no todas las decisiones son simples. Cada componente tiene implicancias productivas y cualquier error puede generar un quiebre en la producción.

También es clave tener método y criterio. No se puede decidir a la ligera. La responsabilidad es alta, porque detrás de cada decisión hay una planta que no puede quedarse sin abastecimiento.

¿Cómo ves el futuro del sector?

Soy optimista. Veo un mercado que crece, con más unidades vendidas y mayor competencia. Eso genera más movimiento y más oportunidades. Detrás de cada producto que recibe el consumidor final hay equipos, estrategias y procesos, pero sobre todo hay personas trabajando para que eso suceda.