La industria de vehículos pesados en México reordena su dinámica logística

Tras un año marcado por la caída de la demanda y la volatilidad externa, el sector muestra resiliencia productiva y refuerza su apuesta por el mercado interno, la certidumbre regulatoria y la sostenibilidad

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De cara a 2026, la
De cara a 2026, la industria de vehículos pesados en México se enfrenta al desafío de recuperar volúmenes en un entorno aún incierto (Imagen: Shutterstock)

La industria de vehículos pesados establecida en México cerró 2025 atravesando un escenario de fuerte ajuste, con impactos directos sobre la planificación logística, la producción industrial y las cadenas de suministro regionales.

Datos recientes reflejan un año complejo, marcado por la contracción del mercado interno, la desaceleración de las exportaciones y un contexto externo que condicionó decisiones de inversión y renovación de flotas.

Según un balance, el desempeño del sector durante 2025 respondió a una combinación de factores internos y externos que alteraron los flujos habituales de producción, comercialización y distribución.

Menor demanda y presión sobre el mercado interno

Uno de los principales desafíos del año fue la caída sostenida de la demanda en el mercado interno. En diciembre, las ventas al mayoreo de vehículos pesados alcanzaron las 3.498 unidades, lo que representó una disminución interanual del 62,7%. En el acumulado enero-diciembre, el volumen totalizó 30.673 unidades, un 54,7% menos que las 67.704 registradas en el mismo período de 2024.

En el canal minorista, las ventas de diciembre sumaron 3.306 unidades, con una baja del 39,3% interanual. En el acumulado anual, el mercado interno alcanzó 39.833 unidades, lo que implicó una reducción del 31,7% frente al año anterior.

Este comportamiento impactó de manera directa en la dinámica logística, reduciendo la rotación de unidades, alterando los ciclos de renovación de flotas y presionando sobre los esquemas de financiamiento y distribución.

A este escenario se sumó el incremento en la importación de vehículos usados desde Estados Unidos, un factor que distorsiona el mercado secundario y afecta la previsibilidad del sistema logístico y productivo. La mayor presencia de unidades de menor valor incidió en la demanda de vehículos nuevos y condicionó la planificación de largo plazo.

Ajustes productivos y reorganización de la cadena industrial

En línea con la menor demanda, la producción de vehículos pesados también mostró un ajuste significativo. Al cierre de 2025, la fabricación acumulada alcanzó las 138.954 unidades, lo que representó una caída interanual del 34,8%.

Durante diciembre, la producción mantuvo la tendencia descendente observada a lo largo del año, reflejando decisiones estratégicas orientadas a preservar eficiencia operativa y evitar sobrestock.

Desde la perspectiva logística, este ajuste implicó una reorganización de los flujos industriales, con cambios en los calendarios de producción, la gestión de inventarios y la relación con proveedores.

La necesidad de adaptar volúmenes y ritmos productivos reforzó la importancia de contar con cadenas de suministro flexibles, capaces de responder a escenarios de alta volatilidad sin comprometer costos ni niveles de servicio.

La industria de vehículos pesados
La industria de vehículos pesados establecida en México cerró 2025 atravesando un escenario de fuerte ajuste, con impactos directos sobre la planificación logística, la producción industrial y las cadenas de suministro regionales (Foto: Shutterstock)

Exportaciones en retroceso y contexto externo incierto

El mercado externo tampoco estuvo ajeno a las dificultades. En 2025, las exportaciones de vehículos pesados totalizaron 113.981 unidades, lo que significó una baja del 28,6% respecto al acumulado anual de 2024.

El desempeño de diciembre confirmó la desaceleración observada en los principales mercados de destino, en un contexto marcado por la volatilidad arancelaria y la postergación de decisiones de compra por parte de grandes flotas.

Para la logística internacional, este escenario implicó una menor utilización de capacidad, ajustes en los flujos de salida y la necesidad de revisar estrategias de diversificación de mercados. La dependencia de determinados destinos volvió a quedar en evidencia, reforzando el debate sobre la resiliencia de las cadenas regionales y la importancia de fortalecer el mercado interno como amortiguador ante shocks externos.

Señales de recomposición y agenda logística a futuro

A pesar del contexto adverso, el cierre del año dejó algunas señales de recuperación parcial en segmentos específicos. En particular, los vehículos de carga de menor tonelaje, mostraron un repunte respecto a noviembre. En el canal mayorista, el crecimiento acumulado pasó de 2,8% a 3,1%, mientras que en el minorista avanzó de 24,9% a 26,4%.

Este comportamiento sugiere una mayor dinámica vinculada a soluciones logísticas urbanas y regionales, asociadas a distribución de corta distancia y operaciones más flexibles. Desde el sector, también se reafirmó el compromiso con la descarbonización, la adopción de tecnologías limpias y el desarrollo de una movilidad más eficiente, sin comprometer la viabilidad económica ni la generación de empleo.

De cara a 2026, la industria de vehículos pesados en México se enfrenta al desafío de recuperar volúmenes en un entorno aún incierto. La revisión de los acuerdos comerciales regionales, la necesidad de certidumbre regulatoria y el fortalecimiento del mercado interno aparecen como ejes centrales para sostener la competitividad.

En este contexto, la logística vuelve a ocupar un rol estratégico, no solo como soporte operativo, sino como factor clave para la resiliencia y el crecimiento del sector dentro de las cadenas de suministro.