Temporadas, volumen y precisión: la logística detrás del negocio del juguete

Darío Moreno, jefe de logística en la industria del juguete, describe el peso de la estacionalidad, la planificación anticipada y el rol de la tecnología para sostener operaciones intensivas

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Darío Moreno es jefe de
Darío Moreno es jefe de logística en la industria del juguete (Foto: Movant Connection)

Al referirse a la dinámica de trabajo y a la concentración de pedidos en momentos clave del año, Darío comenta que “hay temporadas muy marcadas y muy fuertes, donde se mueve mucho volumen en muy poco tiempo”. En esta entrevista, aborda la preparación previa a cada campaña, el soporte tecnológico necesario para sostener el ritmo operativo y la articulación entre equipos para llegar a fechas que no admiten margen de error.

¿Qué implica hoy ser jefe de logística en la industria del juguete?

Implica una responsabilidad grande. Es una actividad muy estacional, con dos momentos del año que concentran muchísimo volumen. Como logística tenemos que atender esa necesidad y estar preparados con una estructura que soporte la demanda.

En esta industria hay poco tiempo para procesar toda la operatoria: recepción, almacenamiento y distribución. Además, hay fechas muy claras que no se pueden exceder. Por ejemplo, para Navidad, antes del 20 de diciembre todo tiene que estar entregado, y para el Día del Niño, antes de agosto. Eso obliga a prepararse con anticipación y contar con infraestructura, sistemas y equipos que acompañen esos picos.

¿Con cuánta anticipación se planifica una campaña como Navidad?

La planificación es clave y las temporadas vienen muy de la mano. Cuando termina agosto, que es el primer evento fuerte del año, ya empezamos a trabajar en la temporada de diciembre.

En septiembre se comienza a recibir mercadería del exterior para preparar Navidad. En términos de tiempos, hay que considerar que el tránsito marítimo está entre 45 y 60 días, por lo que la producción tiene que estar cerrada con al menos tres meses de anticipación. Todo ese esquema requiere previsibilidad y coordinación constante.

En términos de infraestructura, ¿qué necesita la logística para funcionar bien?

Necesitás contar con un buen WMS (sistema de gestión de almacenes), racks adecuados, maquinaria, espacio y un equipo que acompañe. Los volúmenes son altos y los tiempos son muy cortos, entonces no hay margen para improvisar. Todo tiene que estar preparado para absorber picos fuertes en poco tiempo y cumplir con fechas que no se pueden correr.

"En esta industria hay temporadas
"En esta industria hay temporadas muy marcadas y muy fuertes, donde se mueve mucho volumen en muy poco tiempo. Ese es el gran desafío y por eso es tan importante estar bien preparado en infraestructura y recursos", sostiene Darío (Foto: Shutterstock)

¿Qué cuidados hay detrás para que un juguete llegue en condiciones?

Hay muchos cuidados previos. Desde la producción, la fabricación y el cumplimiento de normas del país que recibe el producto, hasta la manipulación logística. Generalmente los productos se desconsolidan, se paletizan, se almacenan en altura y se preparan pedidos.

Todo eso tiene que hacerse correctamente para evitar roturas, no dañar el packaging y asegurar que el producto llegue en buenas condiciones. La presentación en góndola también es parte de la experiencia.

¿Hay productos que requieran controles especiales o más documentación?

En general no hay grandes restricciones. Lo que sí suele tener un poco más de control son los maquillajes, por el contacto con la piel. En el resto de los juguetes no hay exigencias específicas adicionales más allá de cumplir con las normas generales.

¿Cómo ves hoy la actualidad para abastecerse?

La industria acompaña bastante a la economía del país. La temporada de agosto fue muy buena y permitió abastecer muchos puntos. En diciembre se manejan buenos volúmenes, pero no superan lo que fue el Día del Niño.

En muchos casos, parte del stock que no se vendió en agosto se utiliza como stock base para diciembre, por eso el ingreso de mercadería no es tan alto como en la primera temporada.

¿Qué fue lo que más te llamó la atención al ingresar a esta industria?

Principalmente los volúmenes y los tiempos. En una logística más tradicional hay una operación más estable durante todo el año. En esta industria, en cambio, hay temporadas muy marcadas y muy fuertes, donde se mueve mucho volumen en muy poco tiempo. Ese es el gran desafío y por eso es tan importante estar bien preparado en infraestructura y recursos.

¿Cómo impacta la tecnología desde tu rol?

La tecnología es clave. Contar con un buen ERP, un sistema de gestión integral que ordena la información y los procesos, y con un WMS permite tener trazabilidad desde que la mercadería ingresa hasta que sale del centro de distribución. Eso evita depender del papel o de la memoria de una persona. Los sistemas permiten procesar pedidos más rápido, mejorar el control y cumplir con la demanda en tiempo y forma.

¿Cómo explicarías el recorrido de un juguete hasta la góndola?

El juguete llega en barco o en contenedor, se descarga, se ingresa al sistema, se almacena, se prepara cuando hay una venta, se controla y se despacha. Todo ese proceso tiene que funcionar bien para que la experiencia sea buena tanto para el cliente como para el consumidor final.

¿Qué importancia tiene la coordinación con otras áreas?

Es fundamental. Logística tiene que estar alineada con compras, ventas, marketing y comercio exterior. Uno depende del otro. Sin comunicación es muy difícil cumplir con los objetivos que se planifican para cada temporada o evento.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere desarrollarse dentro de esta industria?

Que se anime. La logística es un rubro muy dinámico, con cada vez más visibilidad y un rol más estratégico dentro de las empresas. Si te gusta, no te vas a aburrir y es una profesión que no defrauda.