Propósito, tecnología y liderazgo: los desafíos de la logística en el sector salud

Ezequiel Fantoni, enabler de salud en logística y warehouse, reflexiona sobre la excelencia operativa, el rol estratégico del supply chain y la importancia del liderazgo empático en entornos críticos

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Ezequiel Fantoni es enabler de
Ezequiel Fantoni es enabler de salud en logística y warehouse (Foto: Movant Connection)

Trabajar en logística dentro del sector salud implica mucho más que eficiencia operativa. Detrás de cada proceso hay personas, diagnósticos y decisiones sensibles. Para Ezequiel, la clave está en el propósito, “que el equipo entienda que no está solo preparando o despachando un producto, sino que del otro lado hay una persona esperando”.

¿Qué es lo que te resulta más atractivo de trabajar en la parte logística del rubro salud?

En el rubro de salud, sobre todo, lo que más atractivo me resulta es el propósito. Nosotros sabemos que del otro lado capaz hay un paciente esperando un resultado, un diagnóstico. Eso hace que uno busque siempre la excelencia operacional, estar en el detalle, cumplir con todas las normativas. Ese desafío constante es lo que motiva a ser mejor.

En mi caso, además, me llevó a querer estar cada vez más cerca de ese impacto final, no solamente desde lo logístico, sino desde el lado de llegar al paciente y estar más conectado con las personas.

¿Cuáles son los pilares que identificás para alcanzar y sostener la excelencia operativa?

Creo que hay tres pilares fundamentales. El primero es la planificación. Hoy el mercado es muy demandante y dinámico, con cada vez menos margen de error. Una buena planificación reduce fallas y retrabajos, que en salud no solo impactan en costos, sino también en la atención. El segundo pilar es tener un inventario sano. Y el tercero, una comunicación fluida con el cliente.

Además, algo que se nota mucho, sobre todo post pandemia, es la madurez con la que supply, logística y comercio exterior empiezan a trabajar en conjunto con otras áreas, como calidad y comercial. La visibilidad que brinda el área comercial permite planificar mejor, y el soporte del equipo de calidad es clave cuando trabajás con productos trazables.

¿Qué relevancia tiene hoy supply chain dentro de las organizaciones?

Hoy supply chain es absolutamente relevante. Tener stock disponible y cumplir con la demanda hace que seamos el corazón de toda la cadena, desde el área comercial hasta llegar al paciente.

La logística ya no es solo operativa, es estratégica. Se necesitan decisiones rápidas, pero coherentes, y eso solo se logra con interacción constante entre áreas. Creo que cada vez se reconoce más este rol, no solo en salud, sino también en retail, e-commerce y otros sectores.

¿Qué rol juega la tecnología dentro de esta evolución?

La tecnología es vital. Forma parte de una cultura de transformación que atraviesa a todas las empresas. En salud, además, asegura la calidad del producto: trazabilidad, control de temperatura, seguimiento en tiempo real.

No todos los productos viajan a la misma temperatura ni bajo las mismas condiciones, por eso la tecnología es fundamental. Pero también lo es para la toma de decisiones. Hoy tenés datos en tiempo real, en vivo, y eso te permite reaccionar mucho más rápido que si tuvieras que analizar información histórica.

En el rubro de la
En el rubro de la salud, el compromiso con el cliente es fundamental; y para Ezequiel, "eso hace que uno busque siempre la excelencia operacional, estar en el detalle, cumplir con todas las normativas" (Foto: Shutterstock)

La logística hoy tiene una pata estratégica muy fuerte vinculada a la data. Eso se nota incluso en los perfiles profesionales que se buscan: ya no alcanza solo con habilidades operativas o blandas, la tecnología marca la diferencia.

¿Qué importancia le das al liderazgo dentro de la operación?

El liderazgo es clave, sobre todo cuando tenés equipos a cargo. Para mí, la mejor forma de liderar es con el ejemplo y con empatía. La tecnología no se aplica sola, necesitás personas que la usen.

En salud, además, es muy importante transmitir el propósito. Que el equipo entienda que no está solo preparando o despachando un producto, sino que del otro lado hay una persona esperando. Eso se logra con un liderazgo activo, cercano, que acompañe. Un equipo comprometido alcanza metas. Siempre digo que ninguno es mejor que todos juntos. Cuando trabajamos como equipo, se nota muchísimo.

¿Cómo se equilibra la empatía con el cumplimiento de objetivos?

Creo que la clave está en el trabajo en equipo y en la polivalencia. A mí me gusta que todos sepan hacer todo, aunque después cada uno tenga su rol. Eso permite colaborar cuando alguien no está al 100% y también aporta nuevas miradas.

A veces alguien que está hace años en un proceso se vuelve sesgado. Cuando otra persona rota y lo ve desde otro lugar, puede aportar una idea que mejora la productividad. Yo soy muy pro mejora continua, siempre buscando qué se puede hacer mejor.

Entender que hay días en los que estás al 50% y otros al 150% también es parte de ese equilibrio. En salud, esa milla extra muchas veces es clave, pero también hay que permitirse no estar siempre al máximo.

¿Cómo ves la relación entre liderazgo y tiempo?

Para ser un buen líder hay que dedicar tiempo. El feedback continuo es fundamental. No tiene que ser todos los días, puede ser semanal o quincenal, pero tiene que existir y ser bidireccional.

No se trata solo de decirle al colaborador qué mejorar, sino también de escuchar qué puede mejorar uno como líder. Eso hace que la persona se sienta escuchada y acompañada, y genera una motivación extra.

El feedback es una herramienta poderosísima. Las capacitaciones también ayudan mucho: generan conocimiento, despiertan interés y nuevas ideas. Además, ayudan a trabajar algo que no todos tienen naturalmente, que es la autocrítica. Identificar oportunidades de mejora no es fácil, y ahí el feedback cumple un rol central.