
La Organización Marítima Internacional (OMI) decidió aplazar un año la adopción formal de su marco de emisiones netas nulas para el transporte marítimo, el primer sistema global destinado a fijar el precio del carbono en el sector.
La medida, que debía implementarse en 2027, busca establecer un estándar mundial para reducir la intensidad de los gases de efecto invernadero (GEI) de los combustibles marinos y promover el uso de tecnologías limpias en la navegación.
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El aplazamiento fue aprobado durante la última sesión del Comité de Protección del Medio Marino (MEPC) en Londres, tras una ajustada votación impulsada por Singapur, que obtuvo 57 votos a favor y 49 en contra, con 21 abstenciones. El secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, señaló que la decisión no implica un retroceso, sino una oportunidad para “abordar inquietudes técnicas y clarificar puntos pendientes” antes de la entrada en vigor del mecanismo.
El objetivo del plan “Net-Zero” de la OMI —aprobado inicialmente en abril de 2025— es alcanzar la neutralidad de carbono para 2050. Entre sus componentes centrales se encuentra un mecanismo de tarificación del carbono, con un precio inicial estimado de 100 dólares por tonelada de CO₂ emitida, que generaría entre 11.000 y 13.000 millones de dólares anuales. Esos ingresos se destinarían a apoyar la transición de los países en desarrollo y los Estados insulares.
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El esquema también incluiría incentivos financieros para las navieras que adopten combustibles renovables —como metanol verde o amoníaco— y estándares de eficiencia que determinen cuán “limpia” debe ser la energía utilizada en función del impacto climático del buque.
Sin embargo, el contexto internacional ha introducido tensiones adicionales. Domínguez reconoció que las presiones geopolíticas, especialmente desde Washington, “han complicado las negociaciones” y empujado a varios Estados a optar por la cautela. La próxima reunión técnica, prevista del 20 al 24 de octubre, buscará avanzar en los puntos pendientes y diseñar un plan consensuado para 2026.
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Un freno en los pedidos de buques verdes
El aplazamiento del marco regulatorio coincide con un momento de enfriamiento en los pedidos de buques propulsados por combustibles alternativos, una tendencia que refleja la incertidumbre que atraviesa la industria ante los costos y la disponibilidad de energía limpia.
Durante los primeros diez meses de 2025, los nuevos buques de combustible alternativo representaron el 72% de los pedidos totales, una cifra alta pero en descenso por segundo año consecutivo. La mayoría de la capacidad ordenada corresponde a propulsión de gas natural licuado (GNL) con combustible dual, que mantiene un 60% de participación, ligeramente inferior al 63% de 2024.
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Por su parte, los pedidos de buques de metanol dual —considerados hasta hace poco la alternativa más prometedora— cayeron del 18% al 12% del total. Las navieras han reducido su interés debido a la limitada disponibilidad de este combustible en los principales corredores marítimos.
Mientras tanto, los buques de combustible convencional recuperaron terreno, subiendo del 19% al 28% de la capacidad solicitada, especialmente en unidades de tamaño medio (hasta 7.500 TEU).
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Este cambio en las preferencias de las navieras sugiere que el mercado espera mayor claridad regulatoria y tecnológica antes de acelerar su reconversión energética. El aplazamiento de la OMI podría consolidar esa prudencia durante los próximos meses, postergando inversiones en proyectos de metanol y amoníaco verde, mientras el GNL reafirma su papel como combustible de transición.
Un año clave para la descarbonización marítima
Con más de 85% de las emisiones del transporte marítimo concentradas en buques de más de 5.000 toneladas, la OMI enfrenta el desafío de mantener el rumbo hacia el objetivo de cero emisiones netas sin frenar la innovación ni las inversiones.
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El año de prórroga será determinante para definir el equilibrio entre exigencia ambiental y viabilidad operativa. Lo que surja de las mesas técnicas de 2026 marcará el ritmo de la transición energética del sector y, en consecuencia, el futuro de la logística marítima global.
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