
Un reciente informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) reveló que los costos del transporte de granos en Argentina se ubican por encima de los principales países competidores en el comercio internacional, con una incidencia que en regiones alejadas de los puertos llegó a superar el 25% sobre el precio de la mercadería.
El estudio analizó los valores del segundo trimestre de 2025 y comparó el peso de los fletes camioneros en Argentina con los de Brasil y Estados Unidos, dos de los mayores exportadores de granos a nivel global.
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El peso del transporte en la competitividad
Históricamente, la logística y los costos de transporte han sido una preocupación constante para la cadena agroindustrial argentina. La extensa geografía, la concentración de la infraestructura portuaria en la zona del Gran Rosario y la alta dependencia del camión como medio de traslado de la producción agrícola generan un escenario en el que las distancias se traducen directamente en menores márgenes de rentabilidad.
Según la BCR, en el segundo trimestre del año los costos de trasladar granos desde provincias alejadas como Salta hasta los puertos del Up-River representaron un 28% del precio del maíz y un 19% del de la soja. En contraste, para los productores de la zona núcleo —ubicados a unos 180 km de los puertos— la incidencia fue mucho menor: 11% en el maíz y 7% en la soja.
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La diferencia muestra cómo la localización geográfica incide de manera determinante en la competitividad de los productores. A mayor distancia, los gastos en combustible, mantenimiento, peajes y tiempo de viaje multiplican la presión sobre el precio final.
Comparación internacional: Argentina más cara
El informe también contrastó la situación argentina con la de sus principales competidores. Para trayectos de 320 kilómetros —equivalente a 200 millas—, transportar una tonelada de granos en camión en Argentina tuvo un costo promedio de 0,94 dólares por tonelada-kilómetro, lo que resulta un 32% más caro que en Brasil y un 28% más costoso que en Estados Unidos.
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En el caso de recorridos más largos, de alrededor de 1.150 kilómetros, la comparación se realizó únicamente entre Argentina y Brasil, ya que en Estados Unidos esos traslados suelen resolverse con otros modos de transporte, como el ferrocarril o la barcaza. También en este escenario Argentina mostró valores superiores.
La explicación central radica en la evolución cambiaria. Tras el nuevo esquema anunciado por el Banco Central en abril, el peso argentino se apreció frente al dólar entre abril y junio. Esa dinámica encareció en términos relativos los fletes medidos en dólares, dado que los costos se expresan en pesos y tienen un alto componente local.
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Un mercado con tarifas de referencia y negociación
El análisis aclara que durante el período aún regían las tarifas de referencia establecidas en el Acta de Acuerdo Tarifario para el Transporte Automotor de Producción Agropecuaria, firmada en marzo por transportistas y dadores de carga. Sin embargo, la práctica muestra una gran dispersión en los valores reales, ya que las tarifas se negocian en función del volumen de carga, la disponibilidad de camiones y la estacionalidad de la demanda.
Por este motivo, la BCR optó por basar su estudio en información relevada con informantes calificados y fuentes de mercado, lo que otorga un carácter orientativo a los cálculos, aunque no por ello menos representativo de la realidad logística del sector.
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En paralelo, una resolución reciente del Ministerio de Economía derogó los marcos regulatorios previos para las tarifas de referencia, con el objetivo de “eliminar barreras regulatorias que atenten contra la libertad económica”. Esta medida agrega un elemento más de incertidumbre para la evolución futura de los costos de transporte.
Desafío logístico para el agro argentino
El diferencial de costos logísticos con respecto a Brasil y Estados Unidos constituye un desafío clave para el agro argentino en su camino a los mercados internacionales. Mientras sus competidores cuentan con una mayor diversificación modal —ferrocarril y transporte fluvial—, Argentina continúa dependiendo en gran medida del camión, que concentra la mayor parte de los traslados hacia los puertos del Gran Rosario.
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En ese contexto, el peso del flete sobre el precio de los granos erosiona la competitividad de las regiones más alejadas, que terminan recibiendo menos ingresos netos por tonelada exportada. Además, encarece la estructura general de la cadena logística, lo que repercute en toda la economía vinculada a la producción agroindustrial.
El estudio de la Bolsa de Comercio de Rosario confirma una vez más que la competitividad argentina en el comercio internacional de granos no depende únicamente de la productividad en el campo, sino también de la eficiencia de su sistema logístico. Y pone sobre la mesa un debate central: la necesidad de avanzar en infraestructura, multimodalismo y políticas que reduzcan la brecha de costos frente a los principales competidores globales.
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