
"Un buen asesoramiento evita gastos innecesarios“, comenta Beatriz al referirse a la importancia de un enfoque integral. En esta entrevista, analiza cómo acompañar a importadores y exportadores, los desafíos normativos y logísticos, y las oportunidades que ofrece la exportación de productos argentinos de calidad.
¿Cuáles considerás que son hoy las claves para brindar servicios de comercio exterior competitivos?
En nuestro mercado, los costos logísticos son altos; el transporte es caro y el marítimo también, aunque en los últimos dos años hubo una baja y más competencia. En general siempre fue costoso.
Hoy los aranceles están bajando, se gana menos y se apunta más a la cantidad de clientes que a cobrar caro a pocos. No se trata de tener diez clientes con tarifas altas, sino cien con precios accesibles. Ser competitivos implica ganar un poco menos.
Desde el asesoramiento, ¿cuáles son los pilares para evitar costos extra?
Un buen asesoramiento evita gastos innecesarios. A veces importadores o exportadores piden solo el servicio de despachante de aduana, pero no todo lo que se podría abarcar.
Si se consulta a un despachante de forma integral, se pueden detectar muchas oportunidades para bajar costos. Me gusta decir que soy despachante, pero también asesora de comercio exterior, porque la experiencia me permite orientar sobre todo el proceso. Si al cliente le va bien, a todos nos va bien.
Ante tanta competencia en el sector, ¿cuáles son tus valores diferenciales y cómo generás los primeros contactos?
Antes éramos pocos despachantes. Con el tiempo hubo más gente recibida, y aparecieron estudios pequeños con costos bajos, lo que al principio fue un problema. Con los años, lo bueno queda y lo demás desaparece.
Hoy hay estudios grandes con muchos pasantes que hacen trabajos más estandarizados, sin trato personalizado. Algunos clientes eligen eso por el costo. En mi opinión, el servicio tiene que ser adaptado a cada cliente, con atención a cualquier hora, incluso fines de semana. Eso tiene otro valor.
¿Qué importancia tiene el conocimiento logístico en el trabajo de un despachante?
Muchísima. La logística es fundamental y trabajar con la gente que se encarga del transporte es clave.
En comercio exterior, el trabajo en equipo es esencial. Hay que coordinar con bancos, organismos como ANMAT o SENASA y cámaras que emiten certificados de origen. Todos debemos apuntar a que todo salga bien, desde que la mercadería sale del exterior hasta que se paga.
Desde tu experiencia, ¿cómo es el vínculo de la industria láctea con el comercio exterior en Argentina?
Nuestra cuenca lechera es fundamental, como lo es nuestra carne. Países como China nos compran, y en Córdoba y Santa Fe hay cientos de marcas que no llegan a las góndolas de Buenos Aires.
Exportar lácteos de calidad —manteca, yogures, leche en polvo, dulce de leche— es clave. El dulce de leche es único y muy valorado afuera, incluso en hoteles de distintos países. El desafío es que las empresas del interior puedan llegar a más mercados, lo que requiere apoyo, difusión y financiamiento.

¿Es una industria compleja desde tu rol de despachante?
No más que otras. Cuando todo está aceitado —exportador, logística, importador—, el proceso fluye. El puerto más utilizado es el de Buenos Aires. Para Brasil muchas veces se envía por camión desde Santa Fe y Córdoba. Chile y Uruguay también nos compran lácteos, aunque Uruguay tenga producción propia.
¿Qué particularidades presenta el contexto actual para tu trabajo?
Desde el cambio de gobierno en 2023 hubo modificaciones importantes. Venimos adaptándonos a medidas, obstáculos y trabas para importar y exportar.
En los últimos meses noto que se están destrabando operaciones, tanto para exportaciones como importaciones. Hay beneficios arancelarios para bienes de capital, lo que es muy importante. Sin embargo, falta información clara: la gente escucha noticias incompletas y se confunde, creyendo que puede traer cualquier cosa del exterior sin requisitos, y después descubre que no la puede retirar.
Creo que la única forma de que el país tenga divisas y crecimiento es exportando. Hay que apuntar a que las fábricas produzcan más, trabajen a pleno y vendan al exterior. El mercado interno es importante, pero el internacional también. Al aumentar la producción y las ventas, también crecen las importaciones necesarias para sostener ese movimiento, como repuestos o tecnología.
¿Qué mensaje le darías a quienes compran productos afuera sin asesorarse?
Que muchas veces no se ahorra tanto como creen y que puede ser un dolor de cabeza. Hay impuestos altos, regulaciones y requisitos que la gente desconoce.
Es clave asesorarse antes de comprar, porque después, si no se puede nacionalizar el producto, las opciones son costosas: devolverlo pagando flete o abandonarlo. La prevención es la mejor herramienta para evitar pérdidas y frustraciones.
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