
Hay muchas situaciones que pueden complicar una operación de comercio exterior. Esas situaciones y su impacto en la logística, son algunos de los temas que aborda Iván en esta entrevista brindada a Movant Connection.
¿Hay mucho contraste entre la teoría y la práctica laboral en comercio exterior?
Sí, hay un contraste bastante marcado, porque uno puede estudiar algo y luego encontrarse con que el día a día es muy distinto, tiene una dinámica llena de cambios.
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El comercio exterior es un sector en constante evolución. Más aún en un país como Argentina, donde las regulaciones cambian y a veces, de un gobierno a otro, se modifica por completo la política exterior.
Y lo interesante que tiene este rubro, justamente viene impulsado por esa situación de cambios permanentes: la necesidad de adaptarse a las diferentes situaciones que surgen en el trabajo cotidiano.
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¿Qué tipo de complicaciones surgen en las operaciones de comercio exterior?
Pueden pasar muchas cosas, por ejemplo, recientemente hubo un tifón en China, lo que probablemente retrasó muchas de las cargas que teníamos previstas desde allí. Este mismo año, también hubo un choque entre dos buques en Indonesia, lo que obligó a desviar las rutas marítimas y, en consecuencia, generó demoras.
De esa manera, las cargas que se esperaban recibir en 45 días se retrasaron al doble de tiempo. Estos imprevistos pueden encarecer los costos de los fletes.
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¿Cuáles son las particularidades de los procesos logísticos en tu rubro?
Yo trabajo en el sector retail, en particular en lo que respecta a las importaciones, principalmente de alimentos perecederos, vegetales, productos congelados, carne de cerdo y enlatados, entre otros, provenientes de distintos orígenes como Latinoamérica, Asia y Europa.
En este rubro, el proceso tiene varios pasos y todo lo que hacemos es fundamental. Empezamos con el contacto con el proveedor, la coordinación y el seguimiento de la carga, hasta los aspectos relacionados con la Aduana y la operación para que la mercadería llegue a nuestros depósitos. Luego, se realiza la distribución a los locales. Cada etapa es clave para garantizar el buen funcionamiento del proceso.
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Además, es fundamental que todas las mercancías lleguen en buen estado y reciban el tratamiento adecuado. En ese sentido, el área de comercio exterior juega un papel clave, porque tiene que contar con una amplia variedad de proveedores tanto locales como internacionales.

¿Qué rol juegan las importaciones de cara a los consumidores?
El comercio internacional nos permite acceder a productos que no podemos obtener a nivel nacional o cubrir las cantidades que los proveedores locales no pueden suministrar.
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Además, nos brinda la posibilidad de diversificar nuestra oferta. Creo que es muy valioso que el comercio exterior nos permita esto, siempre estamos en la búsqueda de nuevos productos y continuamente surgen novedades que antes no importábamos.
En consecuencia y por la importancia del comercio exterior, habitualmente consumimos una gran cantidad de productos importados, al igual que en otros países se consumen productos que provienen de Argentina u otras partes del mundo.
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¿Cuál es tu mirada sobre la situación actual del comercio exterior en Argentina?
En años anteriores, las normativas de comercio exterior eran muy estrictas y dificultaban el correcto funcionamiento del sector. Hoy en día, el panorama es más flexible y facilita las operaciones.
Este año, con el nuevo gobierno, las reglas en cuanto al comercio internacional parecen ser más claras, lo que brinda una mejor previsión a futuro para organizar las importaciones.
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Sin embargo, seguimos enfrentando un año complicado, con una disminución en el consumo. En el marco de esta situación, muchas empresas cambiaron su estrategia, siendo más cautelosos en lo que respecta a las importaciones.
En los meses que vienen, se espera que el consumo repunte, lo que probablemente impulsará tanto las importaciones como las exportaciones.
¿Qué esperás para el futuro del comercio exterior?
Desde mi punto de vista, el comercio exterior tiene un gran potencial de crecimiento, especialmente en Argentina. Comparado no sólo con economías internacionales, sino también con las de la región, este país tiene mucho por desarrollar.
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Espero que lleguen inversiones que impulsen el crecimiento de la economía, lo que permitiría importar más insumos para la producción y, eventualmente, aumentar las exportaciones.
Además, si eso llega a suceder, seguramente se podrá importar una mayor variedad de productos, lo que puede reflejarse en una mayor cantidad de opciones para los consumidores y mejores precios. Creo que es un desafío importante que Argentina debe afrontar y que será clave para determinar la evolución de sus precios.
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