Domaine Jacques Selosse produce unas 57.000 botellas de champán anuales a partir de uvas cultivadas y cosechadas en 7.500 hectáreas de vides en parcelas de Chardonnay en Francia. Todo un deleite para los entendidos de esta bebida burbujeante. Su producto es uno de los mejores, tanto que ha ganado numerosos premios y la crítica siempre lo elogia. Pero más allá de ser la mejor elección para los creadores de tendencias, también refleja el papel pionero de su creador, que transformó la producción de champán y la historia de la región en la que se produce. Tanto, que en 2013 sufrieron uno de los robos más misteriosos de este elixir dorado.

A pesar de que la bodega tiene un sistema antirrobo, la atención no estaba puesta en la seguridad. "Selosse se ha convertido en una de las marcas más codiciadas del mundo. Fue una llamada de atención no solo al champán sino a gran parte del producto francés. La escalada en el precio de los vinos en los últimos 15 años es tan sorprendente que es difícil mantener el ritmo", aseguró Blake Murdock, director nacional de The Rare Wine Co.,principal proveedor en los Estados Unidos.

Está claro que los ladrones sí sabían lo que robaban: 300 cajas de vino valoradas en más de 360.000 euros. Nunca fueron identificados y el botín jamás se ha encontrado. La noche del 21 de marzo un lote destinado a Estados Unidos y Japón se empaquetó y preparó como cualquier otro. Los saqueadores irrumpieron y se llevaron ocho paletas que contenían 3.700 botellas. Pero no se detuvieron allí. También sustrajeron 6.000 etiquetas de botellas, 12.000 para el cuello y 2.500 corchos, algo que seguramente utilizarían para vender otro producto de manera fraudulenta.

Los ladrones podrían haberlas vendido en el este de Europa a través de algunos intermediarios que eluden los canales oficiales de distribución. "Eran profesionales", aseguró Florende Thunevin, representante de la empresa a Wine Spectator. "Borraron los rastros de ADN con aerosoles de alcohol, eliminaron huellas dactilares y palmas de la mano con líquidos especiales. Además, evitaron sistemáticamente los sensores de seguridad", añadió. Debido a su precisión, las autoridades sospechan que pudieron haber recibido alguna ayuda interna. Pero a pesar de las investigaciones, nunca descubrieron quiénes sustrajeron el oro líquido. Hasta el momento, la resolución de este misterio sigue siendo un difícil enigma sin resolver.