El aceite de romero que puede ayudar a controlar la caspa y fortalecer el cabello, según la UNAM

La UNAM reconoce el uso tradicional del romero para lavar el cabello, combatir la caspa leve y reforzar las raíces

Infografía con texto sobre el romero, ramas de la planta, ilustración de una mujer con cabello largo e íconos informativos.
Efectos del romero sobre el cuero cabelludo, el control de la caspa leve y la fortaleza de la fibra capilar. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La UNAM documenta el uso tradicional del romero para la caspa leve y la caída de cabello, mientras estudios clínicos analizan su efecto sobre el cuero cabelludo.

El aceite puede emplearse de forma externa, diluido o como macerado en aceite vegetal. Sus compuestos tienen actividad antiinflamatoria, antioxidante y antifúngica, por lo que podrían aliviar el picor, reducir la descamación y favorecer parámetros de crecimiento capilar.

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Los resultados, no obstante, requieren constancia durante semanas o meses y no sustituyen una consulta dermatológica ante una alopecia o dermatitis persistente.

El romero puede ayudar a controlar la caspa leve y a mejorar la apariencia del cabello porque sus extractos actúan sobre la irritación, el estrés oxidativo y algunos microorganismos del cuero cabelludo.

La evidencia disponible respalda un uso complementario, no una cura universal ni un reemplazo de los tratamientos médicos establecidos.

La UNAM registra al romero como planta de uso capilar tradicional

La Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana de la Universidad Nacional Autónoma de México recoge el empleo del romero en lavados capilares para evitar la caída de pelo y combatir la caspa.

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Ese registro refleja una práctica extendida en comunidades mexicanas, donde las ramas y hojas de la planta se han utilizado en infusiones, baños y preparados tópicos para el cuidado del cabello.

La documentación de estos usos no equivale a una certificación clínica de eficacia para todas las formas de alopecia o dermatitis.

La UNAM preserva y sistematiza conocimientos tradicionales, que luego pueden orientar investigaciones sobre sus posibles aplicaciones.

El Botiquín de plantas medicinales de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza también incluye al romero entre las plantas asociadas con el refuerzo de las raíces capilares y el control de la caspa leve.

Ese material distingue entre las prácticas cosméticas y los tratamientos médicos. El aceite de romero puede acompañar una rutina de cuidado, pero no reemplaza el diagnóstico de las causas de la caída de cabello o de una descamación intensa.

Una mujer masajea su cuero cabelludo junto a un frasco de vidrio, un cuenco con líquido y ramas de romero sobre un mueble de baño.
El Botiquín de plantas medicinales de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza también incluye al romero entre las plantas asociadas con el refuerzo de las raíces capilares y el control de la caspa leve. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los compuestos del romero explican su potencial contra la caspa

El interés científico por el romero se relaciona con la composición de su aceite esencial. La planta contiene monoterpenos como 1,8-cineol, alcanfor, alfa-pineno, canfeno y borneol.

También posee compuestos fenólicos, entre ellos el ácido carnósico, el carnosol y el ácido rosmarínico. Estas sustancias se han vinculado con acciones antioxidantes, antiinflamatorias y antimicrobianas.

La revisión publicada en TIP, de la FES Zaragoza, describe que varios de estos metabolitos tienen potencial antifúngico. Ese dato resulta relevante para la caspa, que suele asociarse con la proliferación de hongos del género Malassezia.

La caspa aparece cuando se alteran factores como el sebo, la microbiota, la renovación de las células de la piel y la inflamación local. El resultado puede incluir escamas, picor, enrojecimiento y molestias en el cuero cabelludo.

Los extractos de romero no actúan como un detergente que elimine de inmediato la descamación. Su posible aporte se relaciona con la reducción de la inflamación, el alivio del prurito y la acción frente a microorganismos implicados en ese desequilibrio.

Una loción de romero alivió el picor en dermatitis seborreica

Un ensayo clínico con 42 pacientes comparó una loción de extracto de romero al 5 % con ketoconazol al 2 % en dermatitis seborreica del cuero cabelludo.

Ambos tratamientos redujeron la descamación. El ketoconazol mostró una disminución más marcada en esa escala, mientras que el romero registró una mejora mayor del prurito al final del seguimiento.

El resultado permite ubicar al romero como una opción complementaria para personas con caspa leve o con molestias dominadas por el picor. No demuestra que pueda desplazar a los antifúngicos convencionales en todos los casos.

Las revisiones sobre aceites esenciales anticaspa también señalan que el romero tiene potencial para formar parte de champús y lociones. Aun así, reclaman estudios más amplios para definir dosis, duración del tratamiento y eficacia frente a los productos habituales.

Las combinaciones de aceites esenciales aportan otra limitación: cuando una fórmula reúne romero, lavanda y extractos vegetales, no siempre es posible atribuir el efecto observado a un solo ingrediente.

Primer plano de un cuero cabelludo con cabello oscuro y escamas blancas y amarillentas visibles en la raíz y la piel. La piel del cuero cabelludo se ve seca.
Un ensayo clínico con 42 pacientes comparó una loción de extracto de romero al 5 % con ketoconazol al 2 % en dermatitis seborreica del cuero cabelludo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El romero mostró resultados en crecimiento y densidad capilar

La idea de que el romero fortalece el cabello tiene dos sentidos. Uno se refiere a la reducción de la fragilidad de la fibra y el otro al crecimiento o mantenimiento del pelo en condiciones como la alopecia androgenética.

Un estudio publicado en Skinmed comparó aceite de romero y minoxidil al 2 % en 100 personas con alopecia androgenética durante seis meses.

A los tres meses, ninguno de los grupos presentó cambios significativos en el recuento de cabellos. Al final del estudio, ambos grupos mostraron un aumento frente a las mediciones iniciales, sin diferencias relevantes entre ellos en ese parámetro.

El grupo que usó minoxidil registró más prurito que el de romero. Ese hallazgo abrió la posibilidad de que el extracto vegetal sea mejor tolerado por algunas personas, aunque no permite afirmar que tenga la misma eficacia que todas las presentaciones de minoxidil.

La comparación se realizó con minoxidil al 2 %, no con la formulación al 5 % que se utiliza de forma frecuente en la práctica clínica. Por eso, los resultados no bastan para presentar al aceite de romero como sustituto de los tratamientos de primera línea.

Otro ensayo evaluó formulaciones que combinaban romero con lavanda o con ricino frente a un grupo que utilizó aceite de coco. Durante 90 días, los grupos con romero mejoraron indicadores como crecimiento, grosor, densidad, longitud y caída del cabello.

Esos datos respaldan que determinadas fórmulas pueden mejorar la apariencia y algunos parámetros medibles de la salud capilar. También muestran que los efectos estudiados corresponden a productos específicos, no a cualquier preparación casera o aplicación de aceite esencial puro.

El aceite esencial y el macerado casero no son lo mismo

El aceite esencial de romero es una concentración alta de compuestos aromáticos obtenida a partir de la planta. Por ese motivo, puede irritar la piel si se aplica directamente sobre el cuero cabelludo.

El aceite macerado es distinto. La preparación descrita por la FES Zaragoza utiliza material vegetal seco sumergido en un aceite portador, como oliva o almendras, durante alrededor de un mes.

El resultado es una mezcla menos concentrada que el aceite esencial. Esta forma se vincula con los usos tradicionales externos y cosméticos, entre ellos los masajes suaves en el cuero cabelludo.

Para elaborar el macerado, el material vegetal debe permanecer cubierto por completo con el aceite. Si una parte queda expuesta al aire, puede favorecer la aparición de hongos y el deterioro de la preparación.

La guía de la UNAM recomienda conservar el producto filtrado en un frasco ámbar, limpio y etiquetado con la fecha de elaboración. Estas medidas no convierten al preparado en un medicamento, pero reducen riesgos de contaminación.

Frasco de vidrio ámbar con gotero, gotas de líquido y ramas de romero sobre una tela blanca.
El aceite esencial de romero es una concentración alta de compuestos aromáticos obtenida a partir de la planta. Por ese motivo, puede irritar la piel si se aplica directamente sobre el cuero cabelludo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La dilución y la tolerancia de la piel son decisivas

Las fuentes médicas coinciden en que el aceite esencial de romero debe usarse diluido en un aceite portador. Las mezclas concentradas pueden provocar ardor, enrojecimiento, dermatitis de contacto o irritación.

La recomendación práctica es probar primero una pequeña cantidad sobre una zona reducida de piel y observar si aparecen molestias. Ante picor intenso, erupción o inflamación, corresponde suspender el uso.

El empleo excesivo puede causar el efecto contrario al buscado. La irritación persistente del cuero cabelludo puede afectar el folículo y favorecer una mayor caída de cabello.

El romero debe utilizarse de forma externa. El aceite esencial no debe ingerirse, ya que su concentración de compuestos activos puede irritar las mucosas y causar efectos tóxicos por vía oral.

El Botiquín de la UNAM también advierte que los tratamientos con romero están contraindicados durante el embarazo y la lactancia. Las personas con piel sensible, antecedentes de alergias o enfermedades dermatológicas activas deben consultar antes a un profesional.

Infografía sobre uso seguro del aceite de romero con ilustraciones de aplicación en la piel, un frasco, embarazo y consulta médica.
Medidas de seguridad, aplicación y precauciones necesarias para emplear aceite de romero. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El remedio natural tiene límites frente a la alopecia y la dermatitis

La evidencia permite afirmar que el romero tiene bases tradicionales y científicas para ser considerado un recurso complementario en el cuidado del cuero cabelludo.

Puede ser útil para aliviar el picor asociado con caspa leve, mejorar el entorno del folículo y aportar beneficios en ciertos parámetros de crecimiento, grosor o densidad capilar.

No obstante, la caída de cabello puede responder a causas hormonales, genéticas, nutricionales, inflamatorias o autoinmunes. Ningún aceite puede resolver por sí solo todos esos escenarios.

La dermatitis seborreica intensa, la descamación persistente, las placas inflamadas o una pérdida acelerada de pelo requieren evaluación dermatológica. En esos casos, los tratamientos con evidencia consolidada siguen siendo la referencia.

El aporte de la UNAM consiste en reconocer el valor cultural del romero y ofrecer pautas para su uso tradicional externo.

La investigación clínica añade señales prometedoras, pero también confirma que los resultados dependen de la formulación, la concentración y el problema capilar de cada persona.

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