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Cuánta azúcar consume un bebé con fórmula infantil: los riesgos para su salud desde los primeros meses

La leche materna se presenta como la opción más adecuada para los lactantes, ya que este alimento aporta todos los nutrientes necesarios para su crecimiento

Una lata de suplemento infantil en polvo está tumbada sobre una mesa de madera, con parte del polvo derramado. Al lado, un biberón transparente con leche.
Fórmulas infantiles en México. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El consumo de fórmulas infantiles en México se ha convertido en una práctica recurrente, desplazando en muchos casos la lactancia materna exclusiva. Lo preocupante no solo es la frecuencia con la que estos productos se ofrecen a bebés desde sus primeros meses de vida, sino también la composición de estos productos, los cuales contienen cantidades altas de azúcares añadidos, calorías y otros ingredientes que pueden impactar negativamente en la salud desde una edad muy temprana.

De acuerdo con Actúa por la salud, diversos estudios han detectado que cada biberón preparado aporta aproximadamente una cucharada de compuestos azucarados extra, aunque esta cantidad puede variar de acuerdo con la marca y la etapa. Si se considera que un lactante suele ingerir entre seis y ocho mamilas diarios, la ingesta se multiplica y rebasa con facilidad las recomendaciones internacionales.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que no debe suministrarse ningún azúcar añadido a menores de dos años, debido a las consecuencias metabólicas y a los riesgos futuros asociados.

El panorama se complica al analizar otros componentes, como el exceso de calorías, el sodio y las grasas vegetales, junto con una lista de ingredientes que incluye jarabes, miel y sólidos de maíz. El resultado es un producto ultraprocesado, cuyo consumo desde los primeros días de vida puede condicionar la salud a corto y largo plazo.

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Riesgos por el consumo de fórmulas infantiles

El contenido de azúcar en las fórmulas infantiles representa un motivo de alerta. Estudios realizados en el laboratorio del doctor Goran, en la Universidad del Sur de California, encontraron que pueden contener hasta un 20% de azúcares añadidos.

Su alto consumo no solo afecta el metabolismo, sino que también se vincula con la aparición de enfermedades como obesidad, diabetes o problemas cardiovasculares. Además, se ha comprobado que la exposición temprana a sabores dulces moldea el paladar, predisponiendo a los niños y niñas a preferir alimentos de este tipo durante su desarrollo y generando una posible adicción a largo plazo.

Infografía que muestra una botella de biberón, azúcar en cubos, un bebé, texto explicativo sobre los riesgos de azúcar en fórmulas infantiles y varios íconos.
Una infografía detalla los riesgos asociados al alto contenido de azúcares añadidos en fórmulas infantiles, que pueden llegar hasta un 20% y afectar la salud y el desarrollo de los bebés. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un informe de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) dio a conocer que la mayoría contiene más calorías de las necesarias. Un bebé de un mes puede llegar a beber cerca de 1,200 calorías diarias solo a través de la fórmula, cuando la recomendación oscila entre 800 y 1,000 calorías, dependiendo de la edad. Esto, sumado al mecanismo del biberón, que no permite al bebé regular su ingesta, puede llevar al sobrepeso desde los primeros meses.

Regulación y alternativas recomendadas

En México, este preparado no está contemplado en la Norma Oficial NOM-051, lo que permite que muchas marcas utilicen nomenclaturas confusas para los azúcares presentes en sus fórmulas, como oligofructosa, jarabe de glucosa o sólidos de maíz. Esto dificulta que los padres identifiquen los ingredientes y conozcan realmente lo que están ofreciendo a sus hijos.

Pese a que el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos para la Leche Materna prohíbe su promoción, la publicidad sigue presente en medios masivos y las etiquetas suelen ser engañosas e inductivas. Además, la distribución en hospitales y centros de salud sigue ocurriendo, en parte por desconocimiento de la normativa oficial por parte del personal sanitario. Muchos pediatras y neonatólogos las recetan sin justificación médica sólida, perpetuando la exposición de los bebés a ingredientes no recomendados.

Frente a este escenario, la leche materna se presenta como la opción más adecuada para los lactantes, ya que este alimento natural no solo aporta todos los nutrientes necesarios para el crecimiento, sino que también contiene inmunoglobulinas y células vivas que protegen al bebé contra infecciones y favorecen su desarrollo integral.

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