Qué le pasa al cuerpo cuando te quedas dormido con la televisión prendida

Quedarse dormido frente a la televisión parece inofensivo, pero estudios recientes exploran cómo responde el cuerpo a esta práctica común

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Una persona duerme en una cama con edredón y almohadas, en una habitación oscura. La televisión está encendida, mostrando imágenes. Hay un estante con libros y pósteres.
Muchas personas dejan la televisión encendida al dormir sin imaginar las implicaciones que esto puede tener para el organismo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dormir con la televisión encendida fragmenta el descanso, altera la producción de melatonina, modifica los ritmos hormonales y aumenta el riesgo de enfermedades metabólicas.

Así lo describen documentos publicados por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), la Organización Mundial de la Salud y la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño, que atribuyen cambios fisiológicos y conductuales al uso nocturno de pantallas en el dormitorio.

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El estudio Sleeping with Artificial Light at Night Linked to Weight Gain in Women, difundido por los Institutos Nacionales de Salud (NIH), documenta que las personas que duermen con una pantalla encendida presentan un 17% más de probabilidad de ganar peso y hasta un 30% más de riesgo de obesidad clínica.

La exposición a luz artificial durante el sueño modifica la secreción de hormonas y favorece el desarrollo de diabetes tipo 2, según Light exposure during sleep impairs cardiometabolic function, también del NIH.

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El cerebro procesa estímulos y fragmenta el sueño

El cerebro humano permanece activo durante el sueño. El reporte Light exposure during sleep impairs cardiometabolic function de los NIH demuestra que el sistema auditivo responde a estímulos aun en las fases más profundas, lo que provoca fragmentación del descanso y microdespertares.

La Organización Mundial de la Salud, en Environmental Noise Guidelines for the European Region, explica que el ruido nocturno, aunque sea leve, eleva la presión arterial y activa el sistema nervioso simpático.

El contenido semántico de la televisión —diálogos, música y cambios de sonido— genera activación cerebral en regiones como la amígdala.

Esto impide alcanzar fases de sueño profundo y reduce el tiempo en REM y N3, señala la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño en Healthy Sleep Habits.

La consecuencia es una mayor fatiga diurna, dificultad para concentrarse y menor rendimiento cognitivo.

Dormir con la televisión encendida interrumpe la arquitectura del sueño.

Las personas expuestas a estímulos visuales y auditivos durante la noche reportan más cansancio, problemas de memoria y alteraciones en el estado de ánimo, aunque no recuerden haber despertado.

Mujer con camiseta de color claro dormida en un escritorio de madera con vasos de café desechables y un bolígrafo, junto a una ventana con vista urbana.
Dormir con la televisión encendida fragmenta el sueño y activa el cerebro, lo que reduce el tiempo en fases profundas y aumenta la fatiga y la dificultad para concentrarse. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La luz azul de las pantallas altera los ritmos hormonales

Las pantallas LED emiten luz azul, considerada uno de los factores más disruptivos para el ciclo de sueño.

La guía Healthy Sleep Habits de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño precisa que la luz artificial engaña al cerebro y suprime la secreción de melatonina, hormona responsable de regular el inicio y la profundidad del sueño.

El NIH, en Light exposure during sleep impairs cardiometabolic function, subraya que incluso una exposición breve a luz artificial retrasa el inicio del sueño y disminuye su calidad.

El ciclo circadiano se altera, se dificulta conciliar el sueño y la recuperación corporal se ve limitada.

Un experimento citado por la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño documenta que bloquear la luz azul nocturna puede elevar la melatonina en más del 50% y mejorar el estado de alerta al día siguiente.

Consecuencias metabólicas y cardiovasculares

Dormir con la televisión encendida se asocia con mayor riesgo de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares.

Sleeping with Artificial Light at Night Linked to Weight Gain in Women, del NIH, expone que la alteración del ritmo circadiano afecta la producción de insulina y las hormonas que regulan el apetito, como la leptina y la grelina.

Esto facilita el aumento de peso y la aparición de enfermedades metabólicas.

Light exposure during sleep impairs cardiometabolic function advierte que la resistencia a la insulina y los cambios hormonales surgen incluso tras una sola noche de exposición a luz artificial.

Desde Mayo Clinic, se señala que la falta de sueño profundo contribuye al riesgo de hipertensión y arritmias al impedir el descenso nocturno de la presión arterial.

La Organización Mundial de la Salud, en Environmental Noise Guidelines for the European Region, resalta que el ruido nocturno puede provocar microdespertares y fragmentar las fases profundas, lo que incrementa el riesgo de daño vascular a largo plazo.

Una habitación oscura con un televisor encendido de pantalla azul, un sofá cubierto con una manta y una mesa de centro con libros, un vaso y un control remoto.
Las pantallas LED emiten luz azul, considerada uno de los factores más disruptivos para el ciclo de sueño. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Grupos vulnerables y recomendaciones clínicas

Niños y adolescentes presentan mayor susceptibilidad a los efectos de la luz y el sonido durante el sueño, según guías de Mayo Clinic y la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño.

En etapas de crecimiento, la alteración de los ritmos hormonales y la privación de sueño profundo afectan el aprendizaje, el desarrollo físico y la estabilidad emocional.

Las recomendaciones clínicas recabadas en Healthy Sleep Habits y los lineamientos de Mayo Clinic coinciden en eliminar pantallas del dormitorio, establecer rutinas de desconexión tecnológica al menos una hora antes de dormir y mantener un ambiente oscuro y silencioso.

El uso de medicamentos para dormir solo se sugiere bajo supervisión profesional y en casos puntuales.

Los documentos Sleeping with Artificial Light at Night Linked to Weight Gain in Women del NIH, Environmental Noise Guidelines for the European Region de la OMS y Healthy Sleep Habits de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño describen los riesgos de dormir con la televisión encendida y las pautas clínicas para evitar estos efectos.

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