Este es el insecto que pone huevos en tu comida y los deja listos para que los cocines sin darte cuenta

El inquilino perfora, deja una cría y tapa la entrada, así el alimento parece sano por fuera mientras por dentro abre la puerta a toxinas que ni la cocción elimina

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Enfoque macro de una pasta rigatoni cortada con un pequeño huevo translúcido dentro de su cavidad.
Algunos compuestos tóxicos producidos en alimentos mal almacenados persisten incluso después de la cocción. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cada año, entre el 20 y el 30% de los granos almacenados en el mundo se pierde antes de llegar a la mesa, según una publicación de investigadores del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) en el sitio oficial de la institución.

En casos severos, la pérdida puede ser total. El responsable más frecuente no es el transporte ni el empaque: es una plaga que opera en silencio dentro de los propios granos.

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La norma oficial mexicana NOM-247-SSA1 de la Secretaría de Salud lo refleja sin rodeos: permite que una harina contenga hasta 50 fragmentos de insectos por cada 50 gramos de producto y siga siendo apta para consumo humano.

Mujer latina de mediana edad con delantal negro cortando calabacín en una tabla de madera con pimientos, tomates y cebollas en una cocina.
La inocuidad de un alimento no depende solo de su apariencia exterior. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El reglamento mexicano ya contempla que algo de insecto llegue a la cocina.

Tres especies distintas, un mismo objetivo: los granos de tu despensa

Existen tres principales especies que atacan cereales con alto contenido de almidón y proteínas.

Las temperaturas cálidas y los niveles elevados de humedad aceleran su reproducción, de acuerdo con los investigadores.

Esas condiciones explican por qué su presencia es más frecuente en verano y en regiones tropicales.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Un empaque cerrado no garantiza que el contenido esté libre de contaminación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Así entra, pone sus huevos y desaparece dentro de tu comida este insecto

Las tres especies que más afectan los granos almacenados en México son el gorgojo del trigo (Sitophilus granarius), el del arroz (Sitophilus oryzae) y el del maíz (Sitophilus zeamais), según la publicación del CIAD.

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El gorgojo, un pequeño escarabajo de entre 3 y 5 milímetros que elige los granos almacenados —arroz, maíz, trigo, frijol— como refugio, alimento y cuna al mismo tiempo.

La hembra perfora la superficie del grano, deposita un huevo en su interior y sella la abertura con una secreción que la vuelve casi imperceptible, de acuerdo con la misma publicación.

Fotografía macro de un gorgojo de color gris y marrón posado en la parte superior de un grano de cereal anaranjado con un fondo desenfocado.
La pérdida de minerales como el calcio y la reducción del valor energético son consecuencias documentadas de la infestación de granos por gorgojos, según el CIAD.(Imagen Ilustrativa Infobae)

El grano parece intacto. Lo que crece adentro —larva, pupa, adulto— no se ve hasta que el insecto completa su desarrollo.

Solo cuando termina su transformación, el gorgojo adulto sale y deja un pequeño orificio: la primera señal visible de que ese grano fue vaciado por dentro.

Para entonces, el ciclo lleva semanas o meses en marcha. Lo que parece un grano sano puede albergar en su interior una vida en desarrollo.

Un grano de maíz individual en primer plano. Tiene una pequeña gota translúcida en la superficie. Fondo difuminado neutro y cálido.
Un grano infestado puede parecer completamente sano a simple vista. El único indicio externo es un orificio microscópico sellado con una secreción de la hembra. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Más allá del insecto: el peligro real del alimento contaminado

El CIAD advierte que ingerir uno o varios gorgojos de forma accidental rara vez representa un riesgo directo para la salud.

El problema ocurre después: la actividad de estos insectos eleva la humedad y la temperatura dentro de los granos, condiciones que favorecen la proliferación de hongos.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Las infestaciones de gorgojos son más frecuentes en verano porque las temperaturas cálidas y la humedad aceleran su ciclo de reproducción. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Algunos de esos hongos producen micotoxinas, compuestos tóxicos que persisten incluso después del procesamiento de los alimentos.

Cuando la infestación es severa, el riesgo no viene del insecto sino de esos compuestos, apuntan los investigadores.

La actividad de estos insectos también reduce el contenido de carbohidratos, disminuye el valor energético y baja la disponibilidad de minerales como el calcio.

Primer plano de una planta de maíz infestada por plagas en un campo árido y agrietado, con un canasto de tortillas rotas y un cuenco vacío en el suelo.
Los envases de cartón y papel no detienen a los gorgojos. Pueden perforarlos y colonizar el contenido sin dejar rastro visible en el exterior del empaque. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los excrementos, restos de muda y cadáveres que quedan en el grano comprometen su calidad nutricional.

Cuándo tirar el grano y cómo evitar que vuelvan

Granos huecos o quebradizos, harina apelmazada, residuos finos similares a polvo o un olor rancio son las primeras alertas, según el CIAD.

Cuando la infestación ya es visible —insectos vivos o muertos, larvas o exceso de polvo— lo recomendable es no consumir el alimento.

Una mujer vierte frijoles negros con un cucharón desde una bolsa a un frasco de vidrio. Hay otros frascos con maíz y cereales sobre la encimera de una cocina.
Guardar los granos en recipientes herméticos de vidrio o plástico duro es la medida más efectiva para evitar infestaciones en casa, de acuerdo con el CIAD. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si se detecta presencia de gorgojos, los investigadores recomiendan revisar todos los productos cercanos y limpiar a fondo el área de almacenamiento.

Los huevecillos pueden permanecer ocultos y dar origen a nuevas infestaciones.

Para prevenirlos, la recomendación es guardar los granos en recipientes herméticos que limiten la entrada de oxígeno y humedad, y evitar conservarlos en envases de cartón o papel

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