Sheinbaum insiste en que Trump no dirige la ofensiva contra México y pide comunicación directa

La presidenta señaló que la presión contra México no proviene directamente de su homólogo, sino de sectores de la ultraderecha estadounidense y sus aliados en México

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Sheinbaum y Donald Trump
Foto: Jesús Aviles / Infobae México

La presidenta Claudia Sheinbaum sorprendió este lunes al revelar que, en su opinión, el presidente Donald Trump no es quien encabeza la ofensiva diplomática y mediática contra el gobierno de México. En su conferencia mañanera, la mandataria señaló que detrás de las presiones existe una red de sectores ultraderechistas de Estados Unidos que buscan deteriorar la relación bilateral por razones ideológicas.

“No creo que sea el presidente Trump quien ha encabezado esta ofensiva en distintos temas”, declaró Sheinbaum, al tiempo que subrayó que su gobierno mantiene comunicación permanente con la Casa Blanca y el Departamento de Estado.

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Canales diplomáticos activos pese a las fricciones

Lejos de un rompimiento, la presidenta enumeró una serie de contactos de alto nivel que demuestran que el diálogo sigue vigente:

  • El secretario de Seguridad de Estados Unidos visitó México recientemente.
  • El canciller mexicano mantiene contacto directo con funcionarios de la Casa Blanca y el Departamento de Estado.
  • El secretario de Marina sostendrá una reunión esta semana con la Marina y la Guardia Costera estadounidense.

“Hay mucha comunicación”, enfatizó Sheinbaum, al aclarar que el gobierno mexicano desea una buena relación con Washington, pero dentro del marco de la soberanía nacional y el respeto mutuo.

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La ultraderecha, el verdadero actor detrás de las tensiones

Para Sheinbaum, los verdaderos promotores del conflicto son sectores ultraconservadores de ambos países que comparten una agenda común: oponerse a programas sociales, a la inversión en educación pública y a lo que ella denomina un gobierno humanista.

“Se juntan la ultraderecha de Estados Unidos con la ultraderecha de México”, afirmó, y los describió como actores que rechazan la libertad de expresión real y que operan a través de bots y campañas pagadas en redes sociales para orientar la conversación pública.

La mandataria utilizó una metáfora para explicar su postura: dos vecinos pueden llevarse bien, pero cuando uno interfiere en los asuntos internos del otro, la buena vecindad tiene un límite.

Un problema histórico: el precedente de De la Madrid

Para contextualizar las presiones actuales, Sheinbaum leyó fragmentos de las memorias del expresidente Miguel de la Madrid, en las que relata cómo el embajador estadounidense Gaby le presentaba acusaciones sin pruebas contra funcionarios mexicanos, alegando vínculos con el narcotráfico en los años 80.

“Donde hay humo, hay fuego”, le respondió el embajador cuando De la Madrid exigió evidencias. La presidenta destacó la cita para señalar que este tipo de injerencia histórica no es nueva: “Siempre han querido utilizar este tema”, advirtió.

De la Madrid escribió en sus memorias que el narcotráfico “va a continuar generando presiones crecientes en las relaciones entre México y Estados Unidos”. Una advertencia de hace más de 40 años que, según Sheinbaum, sigue vigente.

El llamado a entender quién mueve los hilos

La presidenta cerró con un llamado a la reflexión sobre los algoritmos de las redes sociales, la concentración de plataformas digitales en pocas manos y el papel que juegan en la construcción de narrativas políticas, citando incluso la reciente encíclica del Papa León XIV, que advierte sobre el riesgo de que la inteligencia artificial reproduzca prejuicios y sirva a intereses económicos por encima de la dignidad humana.

“Hay que preguntarse cuáles son las verdaderas intenciones de estos sectores”, concluyó Sheinbaum. “Porque hay una historia.”

*Información en desarrollo

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