Qué poner debajo de la cama para evitar la acumulación de ácaros

La acumulación de ácaros bajo la cama incrementa el riesgo de alergias y problemas respiratorios, según organismos de salud

Guardar
Google icon
Ilustración de ácaros del polvo de gran tamaño, conejos de peluche y un calcetín sobre un suelo de madera bajo una cama.
La presencia de ácaros bajo la cama eleva el riesgo de alergias y asma. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La acumulación de ácaros del polvo doméstico en el dormitorio constituye un riesgo relevante para la salud respiratoria, especialmente en personas con asma o rinitis alérgica.

Las principales recomendaciones internacionales en materia de control ambiental subrayan que el espacio debajo de la cama juega un papel estratégico en la prevención de la proliferación de estos microorganismos.

PUBLICIDAD

Diversos organismos de salud coinciden en que la clave radica en limitar tanto los reservorios de polvo como los puntos de humedad en la zona subcama.

De acuerdo con sus recomendaciones, el ambiente más desfavorable para los ácaros es aquel que permanece seco, ventilado y exento de superficies textiles o materiales que retengan polvo.

PUBLICIDAD

Qué colocar debajo de la cama según las recomendaciones de organismos oficiales

Diversas instituciones de salud, como los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) y la Mayo Clinic, señalan que mantener el espacio bajo la cama completamente vacío es lo más efectivo para el control ambiental de los ácaros del polvo.

Esta disposición mejora la ventilación, disminuye la humedad y permite una limpieza frecuente y a fondo, condiciones que dificultan la proliferación de estos organismos.

Mantener la zona despejada facilita el uso de aspiradoras con filtro HEPA o la limpieza húmeda, acciones recomendadas por las entidades especializadas para eliminar los alérgenos acumulados.

La ausencia de objetos bajo la cama impide que el polvo se deposite y acumule en superficies de difícil acceso, como cajas, bolsas o calzado, lo que contribuye a reducir la carga alergénica.

Cuando el almacenamiento bajo la cama resulta imprescindible por limitaciones de espacio, las agencias de salud pública aceptan solo de forma restringida el uso de contenedores herméticos de plástico y bolsas de compresión al vacío.

Ilustración de la parte inferior de una cama de madera con sábanas blancas y colcha azul, mostrando contenedores transparentes y bolsas de compresión.
Si es necesario guardar objetos bajo la cama, organismos de salud solo recomiendan contenedores herméticos o bolsas al vacío para evitar la acumulación de ácaros y polvo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estos materiales, si permanecen bien cerrados y se limpian regularmente, actúan como barrera frente al polvo y la humedad, minimizando el riesgo de acumulación de ácaros, según la Asthma and Allergy Foundation of America (AAFA).

El cartón, el mimbre y las bolsas de tela abierta quedan completamente descartados por su capacidad para absorber humedad y servir de refugio a los ácaros, según advierten fuentes como el National Institutes of Health (NIH) y la AAFA.

Por qué el espacio subcama vacío es la solución preferida

El respaldo científico de esta estrategia se basa en la biología de los ácaros del polvo: estos organismos dependen de la humedad y del acceso a restos de piel humana para sobrevivir.

Las superficies planas y despejadas dificultan su anidamiento y facilitan la evaporación de la humedad, así como el secado del colchón y del somier.

Las fuentes oficiales recalcan que cualquier objeto bajo la cama se transforma en superficie de depósito de polvo, aumentando la carga de alérgenos.

Además, el exceso de objetos complica el acceso para la limpieza y favorece la acumulación de partículas alergénicas provenientes del colchón, la ropa de cama y los propios objetos almacenados.

Infografía con ilustraciones de camas limpias y desordenadas. Contiene texto con recomendaciones sobre almacenamiento bajo la cama para prevenir ácaros y polvo.
Infografía que detalla las recomendaciones de agencias de salud sobre qué almacenar bajo la cama para evitar ácaros y polvo, destacando la importancia de espacios vacíos o contenedores herméticos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Recomendaciones complementarias para el control de ácaros

Además del mobiliario y el espacio subcama, las guías médicas insisten en la importancia de mantener la humedad relativa del dormitorio por debajo del 50 %, utilizar aspiradoras con filtro HEPA y lavar la ropa de cama semanalmente a temperaturas superiores a 54,4 ℃.

La encapsulación del colchón y las almohadas con fundas antiácaros certificadas añade una protección adicional recomendada por el NIH y la Mayo Clinic.

La sustitución de alfombras, cortinas gruesas y muebles tapizados por materiales lavables facilita la limpieza y reduce los refugios para los ácaros.

La limpieza húmeda, en lugar del barrido en seco, previene la dispersión de partículas alergénicas en el aire, como recomiendan las fuentes oficiales.

El uso de productos acaricidas se reserva como complemento y bajo supervisión médica, ya que no eliminan los alérgenos presentes en las heces y restos de los ácaros muertos.

Una mujer con overol azul aspira el suelo de una recámara infantil soleada, con una cama, juguetes como bloques y camiones, y dibujos colgados en las paredes.
Las guías médicas aconsejan controlar la humedad del dormitorio, usar aspiradoras con filtro HEPA y lavar la ropa de cama a más de 54 °C para reducir la presencia de ácaros. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La gestión ambiental en el dormitorio requiere una combinación de intervenciones que, aplicadas de forma conjunta, pueden reducir notablemente los síntomas de alergia y asma vinculados a los ácaros del polvo.

El seguimiento estricto de estas recomendaciones puede marcar una diferencia relevante en la calidad del aire interior y la salud respiratoria de las personas sensibles a los ácaros.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD