Un medicamento común contra el asma podría ayudar a combatir los cánceres más agresivos

El fármaco logra ralentizar el crecimiento tumoral y reactivar la efectividad de la inmunoterapia en cánceres que ya no respondían al tratamiento

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Una mujer utiliza un inhalador para el asma.
Una mujer utiliza un inhalador para el asma. (Canva)

Un estudio dirigido por la Universidad de Northwestern (Chicago) y el Hospital de la Universidad de Zhengzhou (China) ha identificado que un fármaco habitual para el asma podría ser reutilizado para tratar cánceres difíciles de abordar, entre ellos el cáncer de mama triple negativo. La investigación, publicada por Nature Cancer, apunta que el bloqueo del receptor de leucotrienos conocido como CysLTR1 puede revertir la resistencia de los tumores más agresivos a la inmunoterapia.

El equipo dirigido por el doctor Bin Zhang muestra que estos tumores son capaces de “engañar” al sistema inmune para que les ayude a crecer: fuerzan a la médula ósea a aumentar la producción de unos glóbulos blancos llamados neutrófilos polimorfonucleares supresores (PMN-MDSC), que bloquean la respuesta inmune antitumoral y alimentan la progresión cancerígena.

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Todo este proceso es controlado por la molécula CysLTR1, conocida sobre todo por su papel en el asma y la inflamación, que funciona como un interruptor de encendido y apagado para producir glóbulos blancos. Así, muchas células cancerígenas “engañarían” al organismo sobreexplotando el CysLTR1, consiguiendo resistir al tratamiento. “Cuando desactivamos este interruptor, ya sea genéticamente o con medicamentos existentes, no solo ralentizamos el crecimiento del tumor, sino que también ayudamos al sistema inmunitario a recuperar su capacidad para combatir el cáncer”, explicó el doctor Zhang.

Resultados prometedores en ratones

Zhang y su equipo combinaron experimentos en modelos de ratón, células inmunitarias humanas y muestras de tumores humanos con el análisis de grandes conjuntos de datos de pacientes con cáncer. En concreto, probaron su tratamiento con modelos de cáncer de mama triple negativo, melanoma, cáncer de ovario, cáncer de colon y cáncer de próstata.

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En todos ellos, eliminaron genéticamente el gen CysLTR1 o lo bloquearon utilizando fármacos como el montelukast, medicamento utilizado para bloquear ataques de asma. En varios de los modelos de ratón, el bloqueo de este gen logró ralentizar el crecimiento tumoral, mejoró la supervivencia y restableció la respuesta de la inmunoterapia, incluso cuando el cáncer había dejado de responder al tratamiento.

Gráfico comparativo que ilustra el efecto de montelukast en la interacción entre células tumorales, neutrófilos y la molécula CysLTR1 en modelos de ratón.
La investigación preliminar muestra cómo montelukast, un fármaco contra el asma, reprograma los neutrófilos para combatir tumores en ratones, desactivando su mecanismo de evasión inmune. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El experimento se replicó en células inmunitarias humanas y consiguió, una vez más, impedir que se formaran neutrófilos inmunosupresores. “En lugar de eliminar estos glóbulos blancos dañinos, pudimos reprogramarlos para convertirlos en células que apoyan la respuesta inmunitaria”, explicó el autor principal del estudio. “Esto significa que no solo estamos atacando el cáncer, sino que estamos reentrenando un tipo de células inmunitarias abundantes en el cuerpo para que combatan el tumor nuevamente”, agregó.

Por último, los análisis en muestras de tumores humanos y conjuntos de datos públicos evidenciaron que los pacientes con mayor actividad de CysLTR1 tendían a tener una menor supervivencia y una peor respuesta a la inmunoterapia en diversos tipos de cáncer, resaltando una vez más el papel crucial que juega el CysLTR1 en el crecimiento tumoral.

Al basar su estudio en un medicamento ya aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense (FDA), los investigadores esperan que sus hallazgos puedan llegar rápidamente a la fase de ensayos clínicos con pacientes. “Los próximos pasos consisten en confirmar este mecanismo en pacientes, identificar quiénes se beneficiarán más, optimizar el uso de estos fármacos, especialmente en combinación con la inmunoterapia, y comenzar ensayos clínicos cuidadosamente diseñados”, describió.

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