El peligro oculto de la cerveza en los riñones: por qué orinar más no significa que estés limpiando tu cuerpo

Investigaciones médicas revelan que la cerveza contiene oxalatos, compuestos que favorecen la producción de cálculos renales, especialmente en personas con historial de piedras de oxalato cálcico

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Schneider solo para uso de Inhouse
Aunque muchos asocian el efecto diurético con limpieza interna, la bebida sobrecarga el organismo y puede causar efectos perjudiciales en la salud renal

Orinar con frecuencia tras beber cerveza no es señal de depuración renal: es la respuesta del organismo a una perturbación hormonal que activa la deshidratación y sobrecarga los riñones. El alcohol inhibe la hormona antidiurética, impide que el riñón retenga agua y obliga al órgano a tomar líquidos de otras partes del cuerpo para compensar el déficit.

La cerveza es una de las bebidas alcohólicas más consumidas en el mundo. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut), 80.6% de los hombres y 49.9% de las mujeres en el país afirman consumir bebidas alcohólicas de manera habitual. Pese a esa prevalencia, persiste la creencia de que el efecto diurético de la cerveza equivale a una limpieza del sistema renal. Los especialistas en nefrología advierten que esa interpretación es incorrecta y puede tener consecuencias graves.

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El doctor Sergio Bea Granell, nefrólogo del Hospital Quirónsalud Valencia, describe a los riñones como el “gran eliminador de sustancias tóxicas del cuerpo”. Cuando el alcohol entra en el organismo, la carga de trabajo de ese órgano se multiplica: recibe los metabolitos producidos por el hígado al procesar el etanol, ve reducido su flujo sanguíneo y pierde la capacidad de regular con precisión el equilibrio de agua y minerales. Los riñones solo eliminan directamente 1% del alcohol ingerido; el 99% restante llega ya transformado por el hígado.

Especialistas advierten que la cerveza, bebida consumida por más del 80% de los hombres mexicanos, fuerza la deshidratación y sobrecarga el trabajo renal, contrario a la idea de que ayuda a depurar el organismo
Especialistas advierten que la cerveza, bebida consumida por más del 80% de los hombres mexicanos, fuerza la deshidratación y sobrecarga el trabajo renal, contrario a la idea de que ayuda a depurar el organismo

El mecanismo que convierte la orina abundante en una señal de alarma

El efecto diurético de la cerveza no proviene de una mayor eficiencia renal, sino de un bloqueo hormonal. El alcohol suprime la secreción de la hormona antidiurética —producida por la glándula pituitaria—, que en condiciones normales instruye al riñón para reabsorber agua. Sin esa señal, el órgano filtra el líquido directamente hacia la vejiga sin retener lo que el cuerpo necesita. El resultado es una pérdida acelerada de agua, no una depuración.

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Ese proceso desencadena una cascada de efectos. Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) precisan que la deshidratación resultante altera el mecanismo de filtrado renal y puede provocar cambios peligrosos en los niveles de sodio y potasio. Para compensar el déficit hídrico, el riñón extrae líquido de otras estructuras del organismo, incluidas las capas protectoras del cerebro. Ese es el origen fisiológico del dolor de cabeza asociado a la resaca, según la Fundación Vida Renal.

En casos de consumo elevado y sostenido, los especialistas advierten que el alcohol puede causar necrosis tubular aguda, una afección grave que deteriora la función renal y puede derivar en insuficiencia renal aguda o en enfermedad renal crónica.

Hombre agachado en el baño, mirando con preocupación una muestra de orina de color oscuro en un recipiente transparente cerca del inodoro.
Un hombre observa con preocupación una muestra de orina de color oscuro en un recipiente, cuestionando si su tono inusual es un indicador de problemas de salud. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La cerveza produce oxalatos y eleva el riesgo de cálculos renales

Uno de los efectos menos conocidos del consumo de cerveza es su relación con la formación de cálculos renales. La bebida contiene oxalatos, compuestos de sales que se eliminan a través de la orina y que favorecen la acumulación de oxalato cálcico en el riñón, el tipo más frecuente de cálculo renal, según la Clínica Mayo.

Un estudio elaborado por los nefrólogos Pietro Manuel Ferraro, Eric Taylor, Giovanni Gambaro y Gary Curhan, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard y de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Roma, y publicado en el Clinical Journal of the American Society of Nephrology, encontró que el consumo moderado de cerveza se asocia con menor riesgo de desarrollar cálculos renales en comparación con refrescos y jugos azucarados. Sin embargo, los propios autores reconocen que la cerveza genera oxalatos, lo que introduce un factor de riesgo opuesto que depende del volumen de consumo y del tipo de cálculo al que el paciente sea propenso.

La Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón (Alcer) señala que el efecto diurético podría facilitar la expulsión de cálculos que no sobrepasen los 5 mm, pero advierte que piedras de mayor tamaño pueden agravar los síntomas del cólico nefrítico. Investigaciones posteriores al estudio de Harvard han documentado que la producción de oxalatos por la cerveza puede anular ese beneficio en pacientes con historial de cálculos de oxalato cálcico.

Visualización médica futurista de dos riñones humanos translúcidos en azul. Múltiples zonas rojas brillantes indican anomalías, sobre un fondo oscuro y digital.
Nefrólogos alertan que orinar en exceso al consumir cerveza responde a un bloqueo hormonal que propicia deshidratación y no eliminación eficiente de toxinas, según la evidencia recopilada por la Ensanut

El alcohol y la ruta hacia la enfermedad renal crónica

El consumo excesivo de cerveza activa una cadena de factores de riesgo que convergen en el deterioro renal a largo plazo. La bebida es rica en calorías vacías: su ingesta regular contribuye al sobrepeso, que a su vez genera presión adicional sobre los riñones y aumenta la probabilidad de formar cálculos. Los carbohidratos de la cerveza también elevan los niveles de glucosa en sangre y reducen la eficacia de la insulina, lo que incrementa el riesgo de diabetes tipo 2, una de las principales causas de enfermedad renal crónica.

La National Kidney Federation del Reino Unido indica que aproximadamente 10% del alcohol ingerido se excreta directamente a través de los riñones en su forma original, lo que representa una carga tóxica directa sobre el tejido renal. La organización cita el estudio de Fan et al. (2019), publicado en Medical Science Monitor, que concluye que el alcohol puede funcionar como una “espada de doble filo” para pacientes con enfermedad renal crónica: el daño no proviene solo del consumo excesivo puntual, sino también de la acumulación de efectos sobre la presión arterial, el perfil lipídico y el peso corporal.

Primer plano de un hombre que sostiene un vaso con líquido amarillo y abundante espuma, mirando hacia abajo; un inodoro blanco y parte de un baño se ven desenfocados detrás
Un cambio inesperado en el aspecto del líquido puede ser la primera pista de que algo importante está ocurriendo en tu organismo. (Imagen Ilustrativa IA Infobae)

Un estudio de la Organización Mundial de la Salud publicado en 2021 estimó que el consumo de bebidas alcohólicas como la cerveza ocasionó un promedio de 85,000 muertes anuales entre 2013 y 2015 en las Américas, región donde la ingesta per cápita supera en 25% al promedio mundial. El trabajo, publicado en la revista Addiction, precisó que el alcohol es factor contribuyente en más de 300,000 muertes —5.5% del total— al año en la región, con los hombres como principal grupo afectado: representaron 83.1% de las muertes atribuibles exclusivamente a su consumo.

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