Cuáles son los efectos de comer queso panela, manchego y otros derivados lácteos en personas con hígado graso

Los especialistas explican que el tipo de lácteo y su contenido de grasa saturada y sodio definen el riesgo para quienes presentan este diagnóstico

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Una tabla de madera con trozos de queso panela y manchego, un tazón de requesón, un vaso de leche y una tableta mostrando una ilustración de hígado graso.
Diversos quesos como panela y manchego, requesón, leche y una tableta con una ilustración de hígado graso, simbolizando la relación entre lácteos y salud hepática. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El consumo dequeso panela,manchegoy otros derivados lácteos tiene efectos directos en personas conhígado graso.

Los especialistas consultados por las clínicas médicas Vinmec y Clinigastro explican que el tipo de lácteo y su contenido de grasa saturada y sodio definen el riesgo para quienes presentan este diagnóstico.

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Comer quesos altos en grasa saturada puede agravar la inflamación hepática y acelerar la acumulación de grasa en el órgano, mientras que las versiones bajas en grasa pueden integrarse con moderación en la dieta diaria.

Quesos y lácteos: impacto directo en el hígado graso

El consumo de quesos y derivados lácteos influye de manera significativa en personas con hígado graso (esteatosis hepática). El riesgo depende del tipo de producto, su contenido de grasas saturadas y sodio. A continuación, los efectos y recomendaciones principales, queso por queso.

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Queso panela: opción segura pero en porciones pequeñas

  • Queso fresco, bajo en grasa (menos de 8% a 10%) y bajo en sodio.
  • Puede incluirse en la dieta de personas con hígado graso.
  • Ayuda a evitar la sobrecarga hepática.
  • Recomendación: no exceder las porciones de 30 a 50 gramos por día.
Fotos de quesos panela, trozos, bolas enteras, diferentes presentaciones
Queso panela: opción segura pero en porciones pequeñas (Imagen: Profeco)

Queso manchego, gouda, parmesano y azul: alto riesgo

  • Son quesos curados o madurados, con entre 25% y 40% de materia grasa.
  • Elevado contenido de sodio.
  • Favorecen la inflamación hepática y la acumulación de grasa en el hígado.
  • Pueden empeorar la resistencia a la insulina, un factor clave en la progresión del hígado graso.
  • Recomendación: limitar al máximo o evitar su consumo.

Requesón y ricotta ligera: aliados para el hígado

  • Bajos en grasa y ricos en proteínas de alto valor biológico.
  • Facilitan la digestión y aportan nutrientes sin sobrecargar el hígado.
  • Recomendación: recomendados como fuente de proteína en personas con hígado graso.

Queso cottage: alternativa con bajo riesgo

  • Bajo en grasa y alto en proteínas.
  • Puede integrarse a la dieta con seguridad, siempre en cantidades moderadas.
  • Recomendación: opción segura para mantener el aporte proteico sin afectar el hígado.

Lácteos en general: preferir descremados

  • Las versiones descremadas o 0% materia grasa son preferibles.
  • Aportan calcio y proteína sin el riesgo de grasas saturadas.
  • Ayudan a mejorar el perfil lipídico y reducir el colesterol.
  • Recomendación: leer etiquetas y priorizar productos bajos en grasa y sodio.

Efectos negativos de los quesos y lácteos altos en grasa

  • Inflamación hepática: el exceso de grasas saturadas agrava la inflamación.
  • Acumulación de grasa: los lácteos enteros favorecen el avance de la esteatosis.
  • Resistencia a la insulina: quesos grasos pueden empeorar el metabolismo de la glucosa.
  • Fibrosis hepática: el consumo crónico de lácteos altos en grasa y sodio incrementa el riesgo de daño hepático progresivo.
Primer plano de un tazón blanco lleno de queso cottage con una cuchara metálica sumergida. Se aprecia la textura grumosa del producto lácteo.
Un primer plano muestra queso cottage fresco en un tazón blanco con una cuchara, destacando su textura grumosa y su aspecto natural para un estilo de vida saludable. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Consejos clave para el consumo de lácteos

  • Mantener la moderación, aunque se trate de quesos bajos en grasa.
  • Leer etiquetas, buscando productos con menor contenido de grasas saturadas y sodio.
  • Variar las fuentes de proteína: combinar con requesón, claras de huevo o pescado blanco.
  • Consultar siempre a un especialista para adaptar la dieta, sobre todo en casos de cirrosis.

Aviso importante

Las recomendaciones pueden variar según las condiciones individuales. Las personas con hígado graso deben consultar a un nutricionista para un plan personalizado y evitar la automedicación alimentaria, especialmente si ya existe daño hepático avanzado.

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