Un hallazgo en Tlaxcala intriga a expertos en arqueología

Una pieza de 20 centímetros de altura fue hallada hace meses en San Damián Texoloc

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Primer plano de una escultura prehispánica de piedra basáltica gris, mostrando un ojo profundo y parte de una mejilla con textura rugosa
La pieza arqueológica de basalto, identificada como la efigie del dios del maíz, fue descubierta en San Damián Texoloc, Tlaxcala, y data del periodo Epiclásico. (INAH)

Una pieza hallada hace algunos meses en el municipio de San Damián Texoloc, Tlaxcala, se ha convertido en objeto de estudio por parte de especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Se trata de una imagen del dios del maíz que data del periodo Epiclásico (600-900 d.C.) y corresponde a la cultura olmeca-xicalanca, cuyo origen intriga a los investigadores de INAH pues no forma parte de alguna escultura de mayores dimensiones.

“Esta cabeza, la cual no formó parte de una unidad escultórica mayor, probablemente, es una representación del dios del maíz, cuyo culto se tenía en Cacaxtla, capital del grupo olmeca-xicalanca. Al respecto, podemos ver tal veneración en los murales de la zona arqueológica: por ejemplo, en los del llamado conjunto del Templo Rojo, en el que aparecen plasmados cráneos alargados que ocupan simbólicamente el lugar de las mazorcas de la planta, en un entorno poblado de seres fantásticos relacionados con el inframundo”, explicó José Eduardo Contreras Martínez, arqueólogo adscrito al Centro INAH Tlaxcala.

El hallazgo, efectuado durante la apertura de una zanja en un predio particular, fue realizado precisamente por el arqueólogo Contreras Martínez.

La pieza, de 29 centímetros de alto y cerca de 30 kilogramos, está formada por la cabeza de un personaje con rasgos distintivos: “rostro joven, ojos almendrados, nariz ancha y labios gruesos”, según describió el experto. Su manufactura en piedra basáltica y los adornos que la acompañan, como la tiara central con “un saliente triangular” y grandes orejeras circulares, sitúan la escultura en el contexto de los pueblos que poblaron la región en tiempos precortesianos.

El significado simbólico y su contexto cultural

En el conocido Mural de la Batalla, los especialistas han identificado la presencia de guerreros ataviados como aves, portadores de emblemas del dios del maíz, quienes enfrentan a combatientes ligados al dios de la lluvia y las tormentas. Contreras Martínez señaló que esta simbología remite a la página 42 del “Códice Dresde”, donde se ilustra la derrota del dios del maíz a manos de Chaak, dios de la lluvia.

Primer plano de una escultura prehispánica de cabeza, tallada en piedra gris, apoyada sobre una estructura de piedra. Un mural ancestral desenfocado al fondo
La escultura de piedra basáltica, de 29 cm, representa al dios del maíz de la cultura olmeca-xicalanca y fue hallada en San Damián Texoloc, Tlaxcala, datando del periodo Epiclásico (600-900 d.C.). (INAH)

De acuerdo con el arqueólogo, en la página 34 del mismo códice aparece la cabeza del dios del maíz sobre una estructura piramidal, recostada sobre el jeroglífico Kab o tierra, mientras varios personajes realizan un rito de petición de lluvia y alimentos.

La escultura recuperada en Tlaxcala se resguarda actualmente en la Sección de Investigación del Museo de Sitio de Ocotelulco, bajo la responsabilidad de Contreras Martínez. El análisis detallado de esta pieza permitirá aportar información relevante sobre la temporalidad y las prácticas religiosas de la región, así como sobre la transmisión de símbolos y creencias entre culturas mesoamericanas.

Interpretaciones sobre la iconografía y el origen

El diseño triangular de la tiara que adorna la cabeza podría estar vinculado, según el especialista, a reminiscencias más antiguas: “Quizá sea una alusión a la espiga que llevaba en la mitad de la cabeza la figura humanizada del maíz del pueblo olmeca del Preclásico Medio (1000-400 a.C.)”.

Contreras Martínez explicó que el culto al dios del maíz en el suroeste de Tlaxcala llegó con las culturas del Clásico Terminal (650-900 d.C.), originarias del área maya, donde existía una narrativa extensa sobre la vida de esta deidad plasmada en murales, vasos y códices desde siglos previos.

Mural antiguo en tonos rojos, azules y amarillos, mostrando una lagartija de cuerpo azul y amarillo, con plantas estilizadas de maíz y elementos abstractos
Mural prehispánico de la zona arqueológica de Cacaxtla, Tlaxcala, muestra una representación artística con una lagartija y plantas de maíz estilizadas en tonos azules y amarillos sobre un fondo rojizo, reflejando la cosmovisión olmeca-xicalanca. (INAH)

La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, resaltó el valor del hallazgo: “El estudio de esta pieza aporta información sobre una temporalidad y una cultura específica y permite profundizar en los procesos históricos que han dado forma a nuestro país”.

El rescate de la escultura evidencia la continuidad de tradiciones religiosas y símbolos de poder entre las culturas olmeca-xicalanca. “La imagen del dios del maíz era representación del poder real y síntesis de las virtudes de un pueblo agrícola en una empresa de supervivencia colectiva”, concluyó Contreras Martínez.

Esculturas con símbolos semejantes han sido localizadas en otros sitios de la cultura olmeca-xicalanca, entre ellos Santa Isabel Tetlatlahuca y, ahora, San Damián Texoloc.