¿Por qué jugar nos hace sentir mejor? La UNAM explica cómo reduce el estrés

Un aprovechamiento adecuado de momentos libres mediante juegos estimula áreas cerebrales asociadas al placer y la planificación

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Investigaciones de la UNAM y
Investigaciones de la UNAM y la APA destacan cómo jugar activa áreas cerebrales que liberan dopamina y disminuyen el cortisol. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las vacaciones ofrecen una oportunidad única para que las personas, sean niños o adultos, dediquen tiempo a jugar, una actividad que, lejos de ser trivial, tiene un impacto directo en la reducción del estrés y en el fortalecimiento de la salud mental, según investigaciones destacadas por UNAM Global.

Este enfoque se sostiene tanto en la evidencia biológica del juego como necesidad evolutiva, como en estudios recientes que demuestran su efecto positivo sobre áreas clave del cerebro relacionadas con la regulación emocional, la liberación de dopamina y el descenso de los niveles de cortisol, la principal hormona relacionada con el estrés.

De acuerdo con UNAM Global, durante el juego el cerebro humano activa regiones asociadas al placer y la motivación, como el sistema límbico y la corteza prefrontal, lo que genera beneficios neuroquímicos concretos.

En términos más amplios, la función del juego se reconoce como biológicamente esencial desde la infancia. La psicología evolutiva lo define como un comportamiento necesario para el desarrollo de habilidades de resolución de problemas, la interacción social y la autorregulación emocional, y no como un mero pasatiempo. En la naturaleza, especies como felinos, cánidos y primates emplean conductas lúdicas para perfeccionar reflejos y vínculos sociales.

Utilidad de los videojuegos para reducir el estrés

Los videojuegos, usados con moderación,
Los videojuegos, usados con moderación, mejoran la memoria, la atención y la toma de decisiones. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A pesar de la antigua percepción que catalogaba a los videojuegos como simples distracciones, investigaciones recientes de instituciones como el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y la Universidad de Oxford demuestran que jugar en forma moderada puede traducirse en mejoras cognitivas. Los datos presentados indican progresos en memoria espacial, atención sostenida y agilidad en la toma de decisiones, atributos relevantes tanto en niños como en adultos.

Los videojuegos con dinámicas cooperativas o estratégicas tienen, además, un impacto positivo sobre la empatía y la resiliencia. Especialistas en neurociencia cognitiva citados por UNAM Global sostienen que: “el juego digital puede ser una herramienta de aprendizaje tan poderosa como cualquier otra, si se usa con propósito y moderación.

Los juegos de mesa ayudan a reducir el estrés y al desarrollo social

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Juegos de mesa como el ajedrez y el dominó fortalecen vínculos familiares y reducen la ansiedad, afirma UNAM Global. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Fuera de las pantallas, las actividades lúdicas como el ajedrez, el dominó o las cartas mantienen vigencia como motores de desarrollo intelectual y social. Según la APA, el juego compartido en grupo contribuye a reducir la ansiedad y favorece el bienestar, gracias a la risa y la interacción cara a cara. Los juegos de mesa estimulan la memoria, la paciencia y la planificación estratégica, además de potenciar la creatividad y la imaginación.

Este tipo de dinámicas también actúa como un catalizador de los lazos comunitarios y familiares, elemento particularmente valioso durante periodos vacacionales, donde el tiempo compartido se convierte en una oportunidad para fortalecer la convivencia fuera del entorno digital.

Desde la perspectiva de la neuroeducación, UNAM Global señala que el juego fortalece las conexiones neuronales y favorece la memoria a largo plazo.

Las instituciones educativas han comenzado a aplicar estrategias como la gamificación, que adapta estructuras propias de los videojuegos para mejorar la participación y fomentar el pensamiento crítico. El cerebro, al asociar el aprendizaje con experiencias placenteras, incrementa la retención de la información.