
La enfermedad del hígado graso no alcohólico afecta a cerca del 25% de los adultos a nivel mundial, y la búsqueda de nutrientes que favorezcan la reversión de este cuadro hepático continúa siendo uno de los focos principales de la medicina preventiva.
Diversos estudios de referencia, como los publicados por Mayo Clinic, aportan información sobre múltiples minerales y vitaminas que ayudan a mejorar la salud hepática más allá del magnesio.
Vitaminas esenciales: B12, ácido fólico y antioxidantes para el hígado graso
Un informe científico relevado por Medicina Buenos Aires destaca que los suplementos de vitamina B12 y ácido fólico demuestran un efecto positivo frente a formas avanzadas de la enfermedad hepática grasa.
Investigadores en Singapur comprobaron, utilizando modelos preclínicos, que ambos compuestos favorecen el restablecimiento de la función de la autofagia celular y frenan el avance de la esteatohepatitis no alcohólica.

La fortaleza de estos resultados reside en la influencia directa de la vitamina B12 y el ácido fólico sobre el metabolismo de los ácidos grasos y la disminución de la inflamación, proceso clave para evitar la progresión de la enfermedad.
MedlinePlus coincide en que las vitaminas del grupo B, especialmente B12 y ácido fólico, pueden tener un papel relevante para revertir alteraciones metabólicas hepáticas, recomendando su incorporación bajo supervisión médica.
En el campo de los antioxidantes, la vitamina E sobresale por su potencial para proteger las células hepáticas ante el estrés oxidativo. De acuerdo con Mayo Clinic, existe evidencia que sugiere que los suplementos de vitamina E pueden ayudar a quienes presentan hígado graso sin diabetes tipo 2.
No obstante, advierten sobre posibles riesgos, como el leve aumento de enfermedad cardíaca y cáncer de próstata, por lo que indican individualizar su prescripción.
Por su parte, la vitamina C, presente en frutas y verduras, se relaciona con una incidencia más baja de hígado graso.
Minerales fundamentales para la salud del hígado: zinc, selenio y potasio

Más allá del magnesio, MedlinePlus señala que hay minerales esenciales que participan en el metabolismo hepático. El zinc contribuye a la función inmunológica y a la reparación de tejidos, además de modular la inflamación. En tanto, el selenio ayuda a regular el metabolismo de las grasas y a limitar el daño oxidativo en las células hepáticas.
El potasio es otro mineral cuya deficiencia se ha vinculado con el desarrollo de hígado graso. Entre los alimentos que aportan potasio figuran el bacalao, el brócoli y los plátanos.
Ácidos grasos Omega-3 y otros compuestos beneficiosos para la salud hepática
Los ácidos grasos omega-3, abundantes en pescados como el salmón y el atún, actúan de manera dual: disminuyen la inflamación y ayudan a reducir los triglicéridos en sangre. La recomendación de incrementar su presencia en la dieta aparece respaldada por informes de Mayo Clinic y MedlinePlus.
La fibra, proveniente en especial de vegetales como el brócoli y las coles de Bruselas, ayuda a estabilizar los niveles de glucosa y colesterol, ambos factores relacionados con la progresión de la enfermedad hepática.
Además, compuestos naturales como el cardo mariano y la cúrcuma han sido objeto de investigaciones, debido a sus posibles efectos en la reducción de la inflamación y en la protección de las células hepáticas.
El hígado graso no alcohólico suele avanzar sin síntomas detectables. Los especialistas advierten que en la mayoría de los casos se descubre únicamente durante exámenes de laboratorio o estudios de imagen solicitados por otros motivos. Entre las pruebas más frecuentes se encuentran la ecografía abdominal, la elastografía y la resonancia magnética. El diagnóstico diferencial también implica análisis de sangre, perfil lipídico, estudios de glucosa y pruebas para descartar hepatitis viral.

“Los exámenes para esta enfermedad descartan otras causas y miden el daño hepático, por lo que detectar alteraciones a tiempo resulta fundamental”, establece el informe de Mayo Clinic.
Aunque no existen tratamientos farmacológicos aprobados para el hígado graso no alcohólico, la integración de estos nutrientes y minerales forma parte de la estrategia de manejo nutricional recomendada por especialistas. Los expertos insisten en que todas las intervenciones deben ser individualizadas y monitoreadas por profesionales de la salud, ya que la suplementación indiscriminada puede acarrear riesgos adicionales.
La evidencia recopilada tanto por Mayo Clinic como por Medicina Buenos Aires y MedlinePlus permite delinear una guía de nutrientes y compuestos con potencial para mejorar la función hepática, siempre en el marco de un plan integral en el que la dieta, la actividad física y el control de factores metabólicos ocupan un papel decisivo.
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