
La tragedia ocurrida el pasado 10 de septiembre en el Puente de la Concordia, en Iztapalapa, sigue dejando historias que estremecen.
Una de ellas es la de Yanet Guerrero López, una joven de 22 años con cinco meses de embarazo, quien se debate entre la vida y la muerte tras haber sido alcanzada por las llamas de la explosión de una pipa de gas LP y que se encuentra internada en el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) junto a su hijo de año u medio, Uriel Antonio.
Ese día, Yanet viajaba junto a su esposo, Francisco Uriel Rosas, su hijo y su sobrino. Lo que debía ser una salida familiar terminó en un escenario de horror.
El estallido de la pipa alcanzó su vehículo, dejándolos a todos con lesiones, pero con la vida de Yanet y la de su pequeño hijo pendiendo de un hilo.

Francisco relató, con la voz entrecortada, cómo todo se transformó en cuestión de segundos: “Es muy difícil… íbamos a disfrutar un día de familia y al final terminamos siendo una tragedia”.
Mientras él y su sobrino fueron reportados fuera de peligro tras sufrir quemaduras leves, su esposa y su hijo enfrentan el momento más delicado. Ambos permanecen internados en el INR, donde médicos especialistas trabajan contra el tiempo para estabilizarlos.
La joven madre sufrió quemaduras severas en gran parte de su cuerpo, lo que compromete no solo su salud, sino también la del bebé que lleva en el vientre.
Por su parte, el pequeño de año y medio también fue diagnosticado como grave debido a las lesiones sufridas por el fuego.
Madre e hijo grave

Otro de los casos es de la menor, Tiffani Odett Cano, quien iba acompañada de su hijo Isai Santiago, de 2 años, y de su padre, Misael Cano, quien horas después falleció en el INR.
Mientras, Tifanni estaba en coma inducido por las lesiones que tenían, por su parte, su hijo había tenido un preinfarto, pero también está muy grave en el hospital de Tacubaya.
El accidente del Puente de la Concordia ha marcado profundamente a decenas de familias. Hasta ahora, las autoridades reportan 13 personas fallecidas, 40 hospitalizadas y 30 dadas de alta. La magnitud del siniestro, captado incluso en videos que circulan en redes sociales, ha generado indignación y dolor entre la población.
Mientras tanto, familiares y amigos de Yanet se mantienen en vigilia, orando por su recuperación y la de su hijo. La historia de esta joven madre simboliza el dolor y la incertidumbre que dejó la explosión, recordando la fragilidad de la vida y la fuerza con la que algunas familias enfrentan la adversidad.
La tragedia en Iztapalapa no solo ha dejado cifras frías de víctimas y heridos, sino también rostros y nombres que ponen de manifiesto el impacto humano detrás del desastre. Entre ellos, el de Yanet Guerrero, quien lucha por sobrevivir y dar vida al pequeño que aún lleva en su vientre.
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