
La gastronomía mexicana de la que disfrutamos en nuestras mesas es herencia no sólo del sincretismo de dos culturas, sino de los sabores prehispánicos que funcionaron como base para mil preparaciones que no sólo son aplaudidas por los paladares nacionales, sino también los internacionales.
Y es que la cocina mexicana y sus ricos ingredientes no sólo son excelentes por su sabor, sino también por sus propiedades nutritivas. Las civilizaciones prehispánicas se destacaban por tener una excelente salud, en parte gracias a su dieta, que se basaba en alimentos naturales con gran presencia de bondades para el organismo.
Uno de estos superalimentos casi mágicos es la chía, semilla que, según la Agencia de Servicios a la Comercialización y Desarrollo de Mercados Agropecuarios, la utilizaban los aztecas para preparar bebidas energetizantes.

La chía, cuyo nombre científico es Salvia hispánica, es una planta originaria de América Central y muy valorada por sus semillas, las cuales son reconocidas por sus múltiples propiedades nutritivas y beneficios para la salud. Las semillas de chía son pequeñas pero poderosas en cuanto a su valor nutricional, ofreciendo una serie de bondades:
- Ricas en ácidos grasos omega-3: Las semillas de chía son una de las fuentes vegetales más ricas en ácidos grasos omega-3, en particular el ácido alfa-linolénico (ALA), esencial para la salud cardiovascular.
- Alto contenido de fibra: Contribuyen a una buena digestión y regulación del tránsito intestinal, además de ayudar a mantener un peso saludable ya que proporcionan sensación de saciedad.
- Fuente de proteínas: Ofrecen una cantidad significativa de proteínas de origen vegetal, importantes para la salud muscular y la reparación de tejidos.
- Antioxidantes: Contienen antioxidantes que ayudan a combatir el daño oxidativo producido por los radicales libres en el cuerpo.
- Minerales: Son una buena fuente de minerales como el calcio, magnesio y fósforo, esenciales para la salud ósea, el metabolismo y la regulación de la energía entre otras funciones.

Las semillas de chía pueden ser incorporadas en la dieta de diversas formas, tales como espolvoreadas en ensaladas, incluidas en batidos, yogures, cereales o utilizadas como ingrediente para elaborar panes y postres. Su capacidad para absorber agua y formar un gel las hace útiles también como sustituto de huevo en recetas veganas.
Además de sus propiedades nutricionales, las semillas de chía han sido vinculadas a otros beneficios para la salud, incluyendo la mejora en los niveles de azúcar en sangre en personas con diabetes y la reducción de la presión arterial.
Siempre es recomendable consultar con un profesional de la salud o un nutricionista antes de hacer cambios significativos en la dieta o iniciar un nuevo régimen alimenticio, especialmente para personas con condiciones de salud específicas.
Otros superalimentos de los aztecas
Los aztecas, una de las civilizaciones más influyentes de Mesoamérica, incorporaron diversos superalimentos en su dieta, sustentos que destacan por sus altas cualidades nutricionales y energéticas. Entre estos, tres de los más destacados eran el maíz, el frijol y el amaranto.
El maíz, piedra angular de su alimentación, no solo era fuente primordial de calorías sino que también era integrado en numerosos aspectos de su cultura y vida espiritual. Rico en carbohidratos, proporcionaba la energía necesaria para las labores diarias y las grandes construcciones que caracterizan a esta civilización.
Los frijoles, por su parte, eran valorados por su alto contenido proteico, convirtiéndose en un complemento esencial para el maíz. La combinación de estos dos alimentos proporcionaba un balance nutricional muy adecuado, asegurando una dieta rica en proteínas, fibra y minerales, con la presencia de aminoácidos esenciales.
El amaranto, considerado como otro superalimento, era notable por su riqueza en proteínas, fibra, fósforo, magnesio y hierro. Este no solo era consumido como parte de su dieta diaria, sino que también tenía un rol ceremonial, donde se elaboraban figuras comestibles durante ciertas festividades.
Estos superalimentos no solo sustentaban el cuerpo, sino que también tenían un profundo significado cultural y espiritual, siendo parte integral de los rituales y la vida cotidiana azteca. Su entendimiento de la nutrición y el uso de estos alimentos contribuyeron significativamente a la sustentabilidad y el éxito de su civilización.
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