
Cuando Coeli Fortun conoció a Manolo, un pequeño shih tzu parcialmente ciego, apenas tenía 14 años de edad. En ese entonces nadie pensaba que aquel perro, “no apto para ser realojado”, encontraría un hogar, pero ella eligió dárselo.
En 2022, la mujer se mudó a Canadá junto a su pareja, Sean, con quien llevaba compartiendo una década de su vida. Ella iba a iniciar estudios de posgrado, y llevarse al canino y a su gato Snuffles no era algo negociable, pues ambos animales formaban parte esencial de su familia.
Sin embargo, en febrero de 2025 comenzaron los cambios. “Mi pareja y yo estábamos dormidos cuando Manolo de repente empezó a gritar”, cuenta la joven de 29 años para la revista People. “Se calmó cuando lo abrazamos, y mi pareja le masajeó suavemente el cuello con pequeños movimientos circulares hasta que se volvió a dormir. Pero al poco tiempo, empezó a gritar también durante el día”.
Preocupados, lo llevaron al veterinario pensando que podría tratarse de un problema de espalda, frecuente en perros de su raza. Pero los análisis y radiografías resultaron normales, revelando un diagnóstico mucho más difícil de aceptar; demencia canina en fase inicial.
A partir de ese momento, la vida de la pareja giró por completo alrededor de los cuidados de Manolo. Le administraron suplementos para el deterioro en las funciones cognitivas y tratamientos paliativos para su artritis, no obstante, el tiempo agravó la situación.
Según el testimonio de la mujer, las patas del cánido comenzaron a deformarse y sus extremidades traseras se debilitaron. Aun así, la pareja se negó a rendirse. Las sesiones semanales de fisioterapia se convirtieron en una rutina esperanzadora, especialmente cuando empezó a recuperar algo de fuerza.
La lucha contra el deterioro

Fortun y Sean, de quien se desconoce el apellido, probaron tres sillas de ruedas distintas hasta encontrar la adecuada. Le daban masajes diarios y lo sacaban a pasear en cochecito para que siguiera disfrutando de la sensación del sol. Amigos y vecinos también se unieron al esfuerzo: “lo llenaban de golosinas y cariño”, relató para People.
Pero desafortunadamente ni el amor ni la dedicación lograron detener lo inevitable. Manolo perdió la vista, luego el oído, y finalmente desarrolló mielopatía degenerativa, una enfermedad que afecta la médula espinal y dificulta caminar.
“Sus quejidos y gritos se hicieron más frecuentes e intensos, y finalmente se convirtieron en largos y dolorosos alaridos”, reveló Fortun en entrevista con la publicación citada. “Los gritos de Manolo eran de ansiedad, de frustración y de dolor, y solo se fueron haciendo peores y peores”, contó también en un video publicado en su cuenta personal de TikTok.
Intentaron todo, desde analgésicos hasta remedios naturales y suplementos calmantes, pero nada funcionaba. “Su espíritu seguía siendo muy fuerte, pero su cuerpo le fallaba”, admitió. Por ello, aunque la pareja se mantuvo firme, la realidad comenzó a imponerse lentamente.
El punto de inflexión llegó cuando completaron una evaluación de calidad de vida para animales mayores proporcionada por Toronto Dog Moms, según detalló Fortun en TikTok. Fue entonces cuando comprendieron que el amor, a veces, significa saber cuándo dejar ir.
“Eso fue lo peor”, confesó en People. “Ver a un perro tan feliz y lleno de vida, que adoraba usar sus patas, que adoraba vernos, oírnos, jugar con nosotros… deteriorarse tan rápidamente. Ver al perro más dulce y resistente, atrapado en un cuerpo que ya no le respondía. Su cerebro y su cuerpo ya no estaban sincronizados, y fue extremadamente desgarrador presenciarlo”.
Un adiós lleno de amor

Para su última semana, la pareja decidió que Manolo merecía despedirse rodeado de todo aquello que amaba. “Nos centramos aún más en lo que le daba alegría: estar con nosotros, con amigos, conocer gente nueva”, detalló la propietaria del ‘lomito’. “Pintábamos con él, veíamos atardeceres, lo mimábamos con todas sus golosinas favoritas”.
Así, la pareja alquiló un automóvil y emprendió un recorrido por la ciudad. Querían que Manolo pudiera despedirse de todos los que lo habían acompañado en su vida: veterinarios, quiroprácticos, fotógrafos y amigos. “Todos lloraron, pero todos notaron lo mismo: Manolo parecía tranquilo por primera vez en mucho tiempo”, relató Fortun.
El 2 de octubre de 2025, último día del canino, la pareja lo llevó al parque, su lugar favorito. Ahí tomaron asiento en una banca y colocaron un cartel que decía: “Es el último día de nuestro perro. Denos algún consejo y a él una golosina (trajimos muchas).”
“Algunos nos miraron fijamente y nos dieron sus condolencias; otros simplemente siguieron caminando. Pero los que se detuvieron… fueron increíbles”, compartió Fortun. “Nos abrazaron, compartieron consejos, hablaron de sus propios perros que habían perdido o a los que habían tenido que sacrificar, y nos aseguraron que Manolo sería recibido en el cielo por sus compañeros peludos”.
La despedida fue especialmente dura porque, pocos meses antes, su gato Snuffles, de 20 años, había fallecido de cáncer. “Perder a Manolo tan pronto después fue como perder el último pedazo de nuestro hogar”, confesó en People.
Posteriormente, Fortun encontró consuelo en el arte y en la creación de lo que llama un “espacio seguro” en sus redes sociales para el duelo. “Llorar la pérdida de una mascota es real”, afirma. “Ellos no son solo animales, son familia, son testigos de nuestras vidas”.
La historia conmovió a miles de personas que se reconocieron en su dolor y en su amor incondicional. En un mundo donde muchas veces se minimiza la pérdida de una mascota, Fortun recuerda con ternura que dejar ir, cuando el sufrimiento se impone, también es un acto de amor.
Últimas Noticias
Cantos, aullidos y melodías: el experimento que conecta la voz de los perros con la evolución musical de la humanidad
Al observar cómo algunos canes ajustan su tono al oír música, los científicos exploran el origen común de la expresión vocal y el deseo ancestral de participar en experiencias colectivas

¿La IA podrá descifrar los códigos del lenguaje animal? Cuáles son los desafíos, según los expertos
La investigación sobre comunicación animal con inteligencia artificial abre nuevos interrogantes sobre lo que realmente significa “entender” a otras especies y hasta dónde puede llegar la tecnología

Crean un dispositivo con inteligencia artificial que promete conectar mascotas y dueños en tiempo real
El nuevo sistema, denominado PetPhone, utiliza sensores, GPS y algoritmos avanzados para interpretar gestos y movimientos de los animales, ofreciendo notificaciones automáticas y facilitando la interacción a través de una aplicación móvil

¿Por qué los gatos siempre caen de pie? Un reciente estudio habría revelado el misterio
Investigadores japoneses se propusieron resolver una incógnita centenaria sobre el comportamiento felino, aportando datos inéditos y nuevas preguntas sobre su agilidad en el aire

Mauro Icardi y su “perro guardaespaldas”: cuánto pesa y por qué se volvió viral en las redes
El Cane Corso se destaca no solo por su presencia imponente, sino por pertenecer a una de las razas más grandes y cercanas al humano. Su necesidad de contacto constante y la mirada atenta lo convierten en un compañero difícil de pasar por alto




