La gente suele confundirlo con los hurones y las comadrejas, pero este animal tiene características únicas que le permiten adaptarse al entorno fácilmente. Es un gran “oportunista” y un excelente trepador. Y aunque es poco reconocido, su existencia ayuda al equilibrio ecológico de las selvas mexicanas.
Se trata del viejo del monte (Eira barbara), conocido también como cabeza de viejo o tayra, una especie de mamífero perteneciente a la familia Mustelidae, a la que también pertenecen los hurones y las comadrejas (de ahí que se parezcan).
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Este animal es reconocido por su agilidad y destreza como cazador y trepador de árboles. Su capacidad para moverse tanto en el suelo como en los árboles le permite acceder a diversas fuentes de alimento, por lo que se le considera un depredador oportunista dentro de su ecosistema, según la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
Se distingue de los otros Mustelidae por su tamaño mayor y por la coloración particular de su pelaje. Su cuerpo es generalmente de tonalidades oscuras que varían entre negro y marrón grisáceo, que contrastan con la cabeza de color más claro, lo que le da la apariencia de poseer canas y le ha valido su nombre común de “viejo”.
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Viejo de monte, un mamífero adaptable

El viejo de monte es un mamífero de tamaño mediano, con una longitud total que puede superar el metro, incluyendo su cola, la cual mide aproximadamente 41 centímetros. Su cuerpo es esbelto y alargado, lo que le permite moverse con facilidad en los árboles y en el suelo; al mismo tiempo, sus extremidades fuertes y garras afiladas le otorgan destreza tanto para trepar como para cazar.
Si bien prefiere una dieta basada en pequeños vertebrados como roedores, aves e incluso monos, su alimentación es omnívora, ya que la complementa con frutos, insectos y huevos. De acuerdo con Pronatura Península de Yucatán, en ocasiones consume miel, lo que evidencia su adaptabilidad en la búsqueda de alimento.
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Su capacidad para dispersar semillas al ingerir frutas y excretarlas en diferentes lugares contribuye a la regeneración del ecosistema donde habita. Su actividad es predominantemente diurna, con picos de mayor movimiento durante las primeras horas de la mañana y al final de la tarde.
El hábitat del viejo de monte comprende principalmente selvas tropicales y subtropicales, aunque también se le ha encontrado en bosques templados, zonas agrícolas y acahuales, esto se debe a que se adapta a diferentes altitudes, desde el nivel del mar hasta los 2 mil 400 metros sobre el nivel del mar. En México se encuentra en regiones como la península de Yucatán, Chiapas, Nayarit y algunas zonas del centro del país, como Querétaro y San Luis Potosí.
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A pesar de su dispersión por el país, su población ha disminuido significativamente debido a la caza furtiva y fragmentación del hábitat debido a la expansión de asentamientos humanos y la construcción de carreteras, lo que lo obliga a desplazarse constantemente en busca de alimento y refugio, aumentando el riesgo de atropellamiento y reduciendo las posibilidades de reproducción. Por ello, la Semarnat lo declaró como especie en peligro de extinción desde 2010.
¿El viejo de monte es una comadreja?

Aunque el viejo de monte es mayormente confundido con la comadreja, debido a su morfología alargada y a su pertenencia a la misma familia de los mustélidos, existen diferencias notables entre ambas especies.
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En primer lugar, el tamaño es un factor distintivo, ya que el viejo de monte es considerablemente más grande, con una longitud que puede superar el metro, mientras que la comadreja rara vez alcanza los 40 centímetros.
Otro aspecto diferenciador es la coloración del pelaje, pues las comadrejas tienen un patrón de color marrón en la parte superior del cuerpo y blanco en la zona ventral, pero el viejo de monte posee un pelaje oscuro en la mayor parte de su cuerpo, con una cabeza de tonalidad clara. Además, su cola es más larga y robusta en comparación con la de la comadreja.
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En cuanto a su comportamiento, la comadreja es un animal carnívoro, por lo que se le considera un depredador más activo y especializado en la caza de pequeños roedores, a los que embosca con gran rapidez. Por otro lado, el viejo de monte, aunque también es un cazador hábil, es más oportunista en su alimentación y se le ha observado consumiendo carroña o frutos cuando la caza escasea.
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