De boca en boca: la filósofa Diana Aurenque recomienda “Hacer la noche”, donde Constanza Michelson recuerda que “hay amor aún”

El libro de la psicoanalista chilena señala las fisuras en el agitado modo de vida contemporáneo y ayuda a pensar cómo hacerlo más lento y soltar la ansiedad.

Constanza Michelson (izq.), recomendada por Diana Aurenque Stephan.
Constanza Michelson (izq.), recomendada por Diana Aurenque Stephan.

Como cada semana, hay espacio para la recomendación “De boca en boca” de Infobae Leamos. En este envío, la filósofa Diana Aurenque Stephan, que había sido recomendada por Darío Sztajnszrajber, elige un libro de una psicoanalista chilena: Constanza Michelson.

De boca en boca es una especie de “posta” de libros que semana a semana crece, se estira, invita al lector a que conozca un sabor nuevo.

La recomendación de Diana Aurenque Stephan

En su más reciente libro Hacer la Noche: dormir y despertar en un mundo que se pierde (Paidós 2022), la psicoanalista y escritora Constanza Michelson nos invita magistralmente a instalarnos reflexivamente en el hoy. En el recorrido, la autora trata una serie de fenómenos que, en toda su diversidad y complejidad, permiten explicitar algunas de las tensiones más representativas del mundo contemporáneo. Y con ello, nos regala un ensayo magnífico, rico en prosa y contenido; uno que dialoga con múltiples autores y autoras; explora preguntas y disciplinas distintas – psicoanálisis, filosofía, literatura, antropología, etc.-, pero que mantiene constantemente un eje claro, pertinente y profundamente cautivador.

Pero, ¿qué significa eso de eso de “hacer la noche”? ¿Cómo se “hace”? ¿Por qué deberíamos hacerlo? El título sorprende e intriga a la vez. La propuesta asombra en cuanto parece ir en contra de lo que comúnmente pensamos de la noche. Mientras que normalmente la comprendemos como algo que acontece, como cuando decimos “cae la noche”, Constanza la plantea en un sentido ejecutivo. Pues al decir “hacer”, nos indica un verbo, una acción en tiempo presente infinitivo. Así, el libro despoja a la noche de pasividad e incita a una acción; pero sin forzar al agente, sin la pretensión de ser un mandato. Más bien, se trata de un ensayo que se convierte en un convite genuino y generoso, para que cada quien empiece a hacer su noche.

Hacer la noche versa sobre la relación entre los modos de ser, las formas en las que existimos en el hoy contemporáneo, pero que, por usuales o triviales que parezcan, no dejan de implicar fisuras; una serie de tensiones que, como muestra Constanza agudamente, resulta imprescindible sean pensadas.

Porque las contrariedades de la vida moderna impactan no solo la salud y bienestar psicológico del individuo, sino también, y en paralelo, al colectivo, al mundo compartido, generando nuevas formas de patologías sociales.

En estas reflexiones, emerge el ser humano como un animal extraño, un animal, como diríamos con Martin Heidegger, del habla. El humano aparece, así, como una intersección; siendo aquello común entre animalidad y lenguaje; cuerpo y narración. Y es por ello que, como nos muestra Constanza, el humano no solo enferma cuando su cuerpo falla biológicamente, sino también a partir de relatos que lo invaden: “El cuerpo puede enfermar de sentido porque somos carne atravesada por lenguaje”.

A partir de la precariedad orgánica de los seres humanos, de su necesidad de cuidados, surge también el mundo humano: “Nacemos a la vida orgánica, pero solo nacemos al mundo humano cuando el grito de ese primer animal indefenso y amenazado es traducido por otro como llamado”. El grito del otro nos interpela, nos define y nos constituye como animales éticos, políticos y afectivos.

Hacer la noche parece entonces discurrir en una acción posible gracias a los dos sentidos evidentes y maravillosamente complementarios que se enuncian: uno metafórico; otro literal. En su sentido metafórico, “hacer la noche” incita a reconocer que la modernidad y sus formas de vida, si bien han generado una serie de beneficios, también nos ha llevado a paradojas variadas que permean al individuo y modifican las relaciones humanas. En ese sentido, uno de los aspectos más interesantes que propone Constanza, consiste en ser capaces de identificar e integrar una serie de opuestos –cercano y lejano; presencia y ausencia, hospitalidad y desarraigo, etc.- presentes en los distintos modos de existir. Pero, a la vez, y en cuanto aquellas paradojas son expuestas y reconocidas, podremos quizás “hacer la noche” en el sentido más literal posible para dormir –para permitir el cierre del día, soltar la ansiedad del mañana y habitar despiertos un nuevo arraigo.

“El grito del otro nos interpela, nos define y nos constituye como animales éticos, políticos y afectivos”.

La autora, con enorme maestría y valentía nos invita a invertir la mirada, a reconocer en lo aparentemente cercano dimisiones de distancia, ver en la existencia sus múltiples y muchas veces opuestas perspectivas. Es en ese mismo sentido que, “hacer la noche”, sigue consecuentemente un anhelo terapéutico; uno que se torne un reaprender, desaprender o, incluso, aprender por primera vez, un modo de habitar el mundo distinto, asentado en las fisuras de la modernidad -sin agonía.

Hacer la noche invita a un morar lento, a habitar el mundo en una suerte de vaivén sereno que transite entre la vigilia y el sueño. El ensayo constituye así, una lectura estimulante, que reconoce en el mundo contemporáneo una fisura que no se cura con narcóticos, ni se silencia con voluntades disciplinarias. Pero que, quizás, como Constanza deja entrever, puede llevarse mejor de otra forma, recordando que hay “amor aún”, hay noche aún.

Quién es Constanza Michelson

♦ Nació en Viña del Mar (Chile), en 1978.

♦ Es Psicoanalista y escritora. Psicóloga y magíster en psicoanálisis por la Universidad Diego Portales.

♦ Escribe en un intento por cruzar el psicoanálisis y el análisis político y cultural.

♦ Escribió 50 Sombras de Freud (2015), Neurotic@s (2017), y Una falla en la lógica del universo, en coautoría con la filósofa Aïcha Liviana Messina (2020).

♦ Colabora con medios como como The Clinic, La Tercera, Huffington Post España, The New York Times y Revista Polvo.

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