Glory Lamothe: “Creo que si uno logra hacer crecer su ámbito en general, crece todo. Crecer solo no sirve para nada”

La cosplayer de reconocimiento global quiere poner a Latam en el mapa y elevar la escena al siguiente nivel

Guardar

Los videojuegos y las series de anime, como otros formatos de entretenimiento, están llenos de historias, relatos que se cuentan a través de sus personajes. Sin protagonistas, no hay épica, no existe la tragedia, la superación o el conflicto. Los personajes comparten, a través de las experiencias, sus personalidades, modismos, errores y aciertos, pero finalmente su camino. Inmortalizan una obra que se reproduce atemporalmente en la memoria. Y a partir de allí, logran la identificación. Ese acto de poner al espectador en un lugar único e irrepetible motiva a la personificación de sus héroes, ídolos o de personajes únicos, un sentimiento bien latente dentro de la gran comunidad cosplayer.

Gloria Lamothe respira esas historias y cuando exhala lo hace a través de la inventiva y de la técnica aplicada a sus trajes. Mientras algunos solo ven personas adultas disfrazadas, muchos de los y las cosplayers experimentan un proceso muy íntimo que puede incluir desde el demandante paso a paso de la creación de un traje, hasta la interpretación del papel elegido.

Ganadora del mejor cosplay del año en los Esports Awards 2020 con su versión de Killjoy -personaje del juego Valorant- y nominada nuevamente para el 2021, Glory Lamothe encontró su vocación hace más de una década. La cosplayer es considerada como una de las mayores impulsoras de la escena latinoamericana y durante el transcurso de los últimos años trabajó en incontables producciones, eventos, escenarios, backstages y acompañó al desarrollo de la comunidad de cosplay, que está estrechamente conectada con el gaming y los deportes electrónicos.

“Cosplay es una palabra compuesta por costume y play: lo que hacemos es jugar a interpretar un personaje. La parte de ‘play’ es la más importante y lo que lo diferencia de un disfraz”. Maquillaje, costura, vestuario, teatro, conocimiento de materiales; se trata de una profesión bien establecida en otras partes del mundo. Algunos son cosmodels, otros cosmakers. La palabra cosplay abarca un amplio espectro de prácticas que las incluye a ambas y que cuenta con sus distintas ramas.

Al ingresar a la videollamada, lo primero que brilló en el fondo detrás de Glory fue el abrigo del vestuario que le dio su reconocimiento internacional más reciente, colgado en el maniquí perchero, acompañado con otras decoraciones y una habitación que sugería ser su taller personal, equipada con una máquina de coser que se asomaba en la toma junto con cajas apiladas en el mueble: “Es una profesión extraña, sí, lo admito. Sé que de acá a unos años va a hacerse algo más normal”, aseguró al empezar la entrevista.

Personalidades muy conocidas, ella incluida, aportan su grano de arena para visibilizar a la profesión, que reconoce como todavía una lucha constante: “Hay gente que no lo entiende o lo considera una boludés o algo de chicos pequeños, pero yo digo que en realidad hay un cosplay para cada persona porque todos quisimos ser ese personaje que nos marcó la infancia o de alguna manera”.

Si bien resulta subjetivo, para ella un buen cosplayer es capaz de transmitir la energía que tiene cada personaje y armar producciones que cuando alguien las vea quede asombrado y/o emocionado. En su caso, su profesión la llevó a lograr exactamente eso y consideró que su experiencia la hace encontrar mayor satisfacción en proyectos de alto calibre.

Sus comienzos

Rodeada por el arte en todas sus expresiones, su amor por la costura despegó temprano en su vida cuando vivía en el sur argentino, desde que vio a su abuela modista trabajar. Aunque no la dejaba acercarse a la máquina de coser y que solo le enseñó a hacerle el nudo al hilo de la aguja. Solía vestir a sus muñecas, “a veces le cortaba unas sábanas o cortinas a mi mamá lo cual era medio salvaje”. A los 15/16 años tuvo una profesora de costura. Iba a un centro barrial que era el único lugar “donde enseñaban algo de la onda”.

Sus papás la llevaron a dibujar, pintar, hacer escultura, tocar el piano; pero la única actividad que nunca la aburrió fue la costura. Junto a su hermana mayor, eran un par atípico debido a sus gustos particulares, que las llevaron a ser reconocidas como las chicas del Counter por ir al ciber cuando todavía eran muy chicas y debían usar seudónimos masculinos: Lobo y Draco. Pintaban figuras de Warhammer los jueves y jugaban con ellas los viernes.

Al mudarse de Neuquén a San Martín de Los Andes a sus doce años, dejó “su vida armada” atrás, “había muy poco de la onda de cómics y videojuegos y eso. Me costó mucho encontrar gente de mi mismos gustos”. Recuerda que en su adolescencia disfrutó jugando MMOs como Ragnarok Online y World of Warcraft con sus amigos.

A los 18 años viajó a Ciudad Autónoma de Buenos Aires para estudiar Diseño e Indumentaria en la UBA. Aunque le iba muy bien, se dio cuenta de que el mundo de la moda no era lo que quería hacer. “De hecho, muchas veces no me hacía feliz”.

“Soy cosplayer pero el traje que hago no necesariamente lo hago para mí. Puede ser para otras personas o porque quieren hacer un encargo para un actor, influencer, streamer o youtuber”. En Europa y en EE.UU es común que un cosplayer abra una empresa: “Eso es lo que intento hacer yo acá”.

La escena laboral del cosplayer

Las empresas de videojuegos ven un gran potencial en la actividad. Con el boom de los esports y de la cultura del gaming, Glory resaltó que “reconocen el cosplay como algo que al público le interesa”. Suelen contratar profesionales para acompañar los anuncios de nuevos personajes o nuevos skins y afirmó: “Les interesa que la gente vea al personaje vivo en un evento o en una foto”.

La última producción que realizó con Riot Games Latam, por la presentación del evento de League of Legends, Centinelas de la Luz, fue un claro ejemplo de la exigencia y calidad de trabajo a la que apunta. Ocupó el rol de líder creativo de la mega-producción junto con el apoyo logístico y administrativo de LocalStrike. “Tuvimos un total de 14 personajes. Además de hacer cosplays, que hice 5 de 14, implicó encontrar a la gente indicada para que haga los trajes, contactar modelos, bajar la idea de qué se trataba, hablar con los fotógrafos”, detalló y sumó: “No se trató de una simple contratación para ir a ponerse el cosplay”.

Fue la tercera vez que unió fuerzas con Riot, junto con su trabajo en el lanzamiento de la edición de Star Guardians de 2016 y K/DA en el 2020. Exploró distintas vetas de sí misma cuando trabajó como presentadora y participó en Paradas Competitivas durante dos años desde 2014, además de hacer cosplays. Cuando terminó su relación laboral con ellos, empezó a trabajar con LocalStrike: “Es una empresa donde se me dieron un montón de oportunidades y pude explorar muchas facetas de mí misma que no sabía que tenía”.

A Glory se le presentó una nueva oportunidad para generar un espacio de visibilidad único para el mundo del cosplay de Latam con Argentina Game Show. En un principio, tal vez su mayor desafío en lo que respectaba a la preparación de un evento, guiando, organizando y creando contenido para el escenario principal. Donde ocurren las cosas más ligadas a videojuegos relacionado con las marcas, invitados internacionales y shows.

La exigencia de un evento en vivo en el cual hay que tratar con gente y cumplir horarios con el mínimo margen de error fueron experiencias enriquecedoras para la cosplayer multifacética: “Aprendí que las cosas tienen que hacerse cuando se tienen que hacer” y reforzó su capacidad de liderazgo coordinando esfuerzos para que todos cumplan con sus tareas de forma óptima. Glory también valoró haberse rodeado de gente muy talentosa que busca mejorar constantemente: “es una de las cosas que pregonamos en LocalStrike y AGS”. Se considera a sí misma una persona ansiosa y apasionada por lo que le interesa al punto de querer hacerlo “al 1000%”.

Momentos bisagra

Pero no pasó de la noche a la mañana. Hace ocho años, antes de establecer su primer contacto con Riot Games, sus papás no estaban del todo convencidos, ni logrando comprender del todo su visión. El alcance de sus objetivos fue ablandándolos, dándoles a entender que estaba logrando dar pasos importantes hacia una profesión que iba a perdurar a través del tiempo.

Un gran punto de inflexión que ayudó a cambiar aquella percepción fue su invitación a la Anime Expo de 2013, en Estados Unidos, la cual se ganó con su cosplay de Draven en un evento presencial de LoL en Chile de ese mismo año: “Estaba re flasheada con el juego y venía haciendo cosplay hace dos años. Pude viajar con mi inglés aprendido de videojuegos”.

El League of Legends representó esa oportunidad que le permitió viajar a eventos grandes de Latam por el circuito competitivo latinoamericano. Con la llegada de servidores para la región, se desarrolló la escena de deportes electrónicos. Consiguió formar parte del talento de los eventos posteriores a través de un casting que salió a buscar y logró acceder gracias a su experiencia previa. Participó como entrevistadora y presentadora de las distintas Paradas Competitivas en Chile, Colombia, Argentina y México de 2014.

Glory también recordó cómo vivió la competencia internacional en México, que en ese momento era el pleno auge del LoL: “Me acuerdo de estar y creo que ahí eran 16 mil personas y todos gritaban en el estadio. Nunca me voy a poder olvidar de esas cosas, es una de las cosas que guardo con más cariño en mi corazón”. El punto culminante de ese recorrido lo vivió en Worlds 2016, en Estados Unidos, donde hizo entrevistas en inglés, pero con contenido en español para Latinoamérica. Actualmente continúa siguiendo las competencias

Una cosa que destacó es que notó más analistas, presentadoras y casters mujeres que antes no sucedía. Sobre esa experiencia, contó: “Me alegra mucho ver más mujeres en la industria, sobre todo en la cara visible, obviamente detrás ya hay muchas, pero en la cara visible no son tantas, así que me gusta cuando pasa”.

LATAM cosplayer

Respecto a cosplayers de la región, lamentó la invisibilización del talento. Cada oportunidad que tuvo de destacar fue también en la búsqueda de elevar la escena y dar cuenta de que Latinoamérica alberga grandes artistas. Destacó el trabajo de los cosplayers que conoció en Colombia y México. En Argentina, considera que hay artistas del maquillaje que son de excelencia. Enfatizó la importancia del desarrollo de las redes sociales como forma de compartir el talento y de sumarse a todas las plataformas posibles: “Si no lo hacés vos, no lo va a hacer nadie, a menos de que tengas ese golpe de suerte de que te vea alguien”.

Cada vez son más las empresas que le dan un lugar de importancia al cosplay. “Ahora estoy con proyectos muy fuertes de cosplay”, adelantó Gloria, quien sueña con poder darle ese lugar de visibilidad a los artistas: “El que estuvo horas sin dormir y lo dio todo porque ama el personaje que está interpretando”.

Sobre la experiencia de ser cosplayer, Gloria decide detallar y prestar atención en la historia de los demás: “Me encanta que cada una de las personas tenga su momento y pueda cumplir el sueño de sentir que lo que hace vale la pena. Eso que pensaste que era solo para vos, en realidad alguna persona en el resto del mundo o quizás de la provincia, también le estás cumpliendo un sueño. Me pasó mil veces de estar vestida de un personaje y que me vea alguien y se vuelva loco. Y decís ‘yo no pensé causar esto en una persona’”.

Aclaró que en la AGS 2021, van a celebrar una suerte de “museo del cosplay” con una gran showcase con todos los trajes de Centinelas de la Luz y de K/DA para que la gente pueda apreciarlo desde el lado de la exposición: “Queremos darle un lugar especial a estas grandes producciones que logramos hacer no solo como un logro para Argentina, sino para Latam”.

La experimentada cosplayer habló sobre dos objetivos de vida importantes para ella: “Quiero tener la experiencia de vivir en otro país y ver si puedo ejercer mi profesión en otro lado”. Además, contó que está decidida a profesionalizar su trabajo: “Creo que si uno logra hacer crecer su ámbito en general, crece todo. No creo para nada en pisotear al que tenés al lado y solo crecer uno porque no sirve para nada”.

De una máquina de coser a su propio arsenal de herramientas de trabajo, ahora puede darse el gusto de hacerlo a su criterio y preferencia, algo con lo que antes no contaba y que sospechó, la limitaba frente a cierto tipo de proyectos: “Ahora no tengo algo que me detenga de hacerlo de la calidad que quiero, entonces bordo mis propias telas, y si la tela no existe la hago yo misma. Tengo una impresora de resina con la que puedo hacer cosas como las que hacen afuera. Eso para mí es un privilegio que pude construir gracias a mi trabajo y a la gente que ha confiado en mí a través de los años. Todo lo que gané lo reinvertí en herramientas para poder seguir mejorando porque todo esto no deja de ser una pasión”.