
Un hombre de 42 años será juzgado, acusado de intentar matar a su pareja luego de rociarla con alcohol etílico y amedrentarla con un encendedor, en un hecho ocurrido a fines de 2024 en el barrio porteño de Nuñez. La jueza Carina Nancy Rodríguez del tribunal en lo Criminal y Correccional N°29 de la Ciudad de Buenos Aires, decidió elevar la causa a juicio oral.
La fiscalía del caso determinó que el imputado, tras una discusión, roció a su concubina con el líquido inflamable y la amenazó con prenderla fuego: “¿Te creés que no soy capaz?; ¿Querés que probemos? Prende rápido, con una chispa ya está“, le habría dicho a la mujer.
Leandro Anderson quedó a la espera del debate oral y público en el que está acusado como presunto autor de un “homicidio doblemente agravado por haberse cometido contra su pareja y en un contexto de violencia de género, en grado de tentativa”. El encuadre de ese delito, cuya pena oscila entre los 10 y 15 años de prisión, fue establecido por el fiscal de instrucción José María Campagnoli, quien en enero pasado le requirió a la jueza Rodríguez enviar el expediente a la siguiente instancia penal.
Los hechos ocurrieron entre la noche del 12 de noviembre pasado y la madrugada siguiente en el departamento que la pareja compartía en la calle Manuela Pedraza al 2300, en el barrio porteño de Núñez, según informó este martes el portal del Ministerio Público Fiscal (MPF).

Las pruebas que reunió el fiscal Campagnoli dan cuenta de que el imputado llegó esa tarde enojado a su domicilio, revisó el teléfono de su pareja, eliminó sus conversaciones de Whatsapp y bloqueó su propio contacto. Luego, le reclamó un préstamo de dinero para la compra del inmueble donde vivían desde hace siete meses. Ante esta situación, la víctima decidió irse a dormir al cuarto.
Horas después, de acuerdo a la declaración de la denunciante, el acusado entró a la habitación y le tiró alcohol etílico sobre su cara, pelo y tórax. La botella la había encontrado en el baño. Después de mojarla, agarró una caja de fósforos y le preguntó: “¿Querés que probemos? Prende rápido, con un chispa ya está“.
Durante la madrugada, Anderson continuó con las amenazas. La denunciante describió que ella se encerró en el baño, se enjuagó, se cambió la ropa y escondió los fósforos. Cuando salió, el hombre le volvió a tirar alcohol y, con un encendedor prendido, indagó: “¿Querés ver una llamita?“.

La víctima también contó que su pareja entraba y salía del cuarto. Y que en algún momento perdió de vista su encendedor. Como no lo encontraba, se empezó a irritar y le exigió a la mujer que apareciera, porque de lo contrario “prendería fuego todo”. Según su testimonio, el hombre luego tomó un papel y se fue al lavadero para intentar encenderlo con la llama del calefón, pero no logró hacerlo porque no alcanzaba el fuego.
Para intentar calmarlo, la damnificada buscó el encendedor y se lo dio en la mano. Pero el acusado reaccionó con mayor violencia, comenzó a romper objetos del departamento y volvió a proferir amenazas de incendiar el lugar. En ese momento, aseveró la víctima, él la agarró del cuello e intentó ahorcarla. Poco después, Anderson fue a buscar más alcohol, lo que le dio margen a la mujer para escapar de la vivienda. Tras huir, pidió ayuda a su hermana, quien reside en la zona, y juntas llamaron a la policía.
Así las cosas, el representante del Ministerio Público sostuvo en su acusación que el imputado había buscado “causar la muerte de su pareja, pues intentó asfixiarla y también la amenazó de manera constante con prenderla fuego y la roció, en dos oportunidades, con alcohol etílico, acercándole luego un encendedor, el que accionaba y llegó a prender cerca de ella”.
Agregó que “el medio empleado era idóneo para provocar su muerte, en tanto el alcohol etílico que arrojó sobre su víctima era altamente inflamable por su concentración de etanol y Anderson roció con ese producto la ropa que ella llevaba puesta, su cabello y su rostro”.

Por otra parte, el peritaje realizado por la Superintendencia de la Policía Científica porteña consignó que la ropa de la denunciante presentaba alcohol etílico.
Además, según informó el MPF, el titular de la Fiscalía de Distrito de los barrios de Saavedra y Núñez destacó que Anderson había intentado comunicarse con su pareja mientras se encontraba detenido para que cambiara su testimonio y así poder quedar en libertad. Esa conducta interpretó el acusador, evidenciaba “el nivel de comprensión -y de manipulación- de la situación que atravesaba como consecuencia de su comportamiento”.
El fiscal subrayó en su requerimiento la aplicación de la Ley N°26.485 de Protección Integral a las Mujeres, en especial sus artículos 16 y 31, que garantizan la amplitud probatoria en casos de violencia de género, considerando las dificultades para contar con testigos directos. También remarcó que “este intento de homicidio tuvo un contexto que agravó severamente el hecho y permite concluir que, en realidad, se trató de un intento de femicidio”.
Con estos elementos, la jueza Rodríguez admitió el planteo de la fiscalía, dio por clausurada la instrucción penal y resolvió elevar las actuaciones para que se lleve adelante el juicio.
Últimas Noticias
Tips Jurídicos: ¿Quién paga una prótesis importada?
Con los avances tecnológicos y la apertura de importaciones, hay insumos y artículos que ahora están llegando al país y antes no lo hacían. ¿Qué ocurre con una prótesis con fines médicos? Si se trata de un producto del exterior, ¿debe cubrirlo la prepaga u obra social?

Su departamento se incendió tras un corte de luz y la Justicia condenó a la empresa de electricidad a pagar casi $50 millones
El hecho ocurrió en 2022 por un golpe de tensión al restablecerse el servicio en una vivienda del barrio de Floresta. El fallo ratificó que la distribuidora es responsable por los daños materiales y morales y rechazó el argumento de la empresa sobre las instalaciones internas

Tenía una indemnización millonaria por una caída en el colectivo, pero la Justicia dio marcha atrás y se quedó sin nada
Un juez le había dado la razón a la pasajera, pero la Cámara Civil revocó el fallo y rechazó la demanda. La declaración de una única testigo y las contradicciones en el relato debilitaron el caso y dejaron a la mujer sin compensación

“Fue el peor día de mi vida”: la pesadilla de una fiesta de 15 que terminó en desmayos, nervios y una condena judicial a los organizadores
Lo que debía ser una noche mágica se convirtió en una experiencia angustiante por el calor extremo, los baños sucios y la falta de comida. La Justicia ordenó indemnizar a la familia tras las múltiples deficiencias en el servicio contratado




