
Fernando Sabag Montiel, el principal acusado por intentar matar a la ex vicepresidenta Cristina Kirchner, se negó a ser trasladado esta mañana a los tribunales de Comodoro Py: estaba citado por la jueza María Servini para declarar como testigo en la causa en la que se investiga cómo se destruyó su teléfono celular apenas fue arrestado aquel 1 de septiembre del 2002, minutos después del ataque. Fuentes judiciales dijeron a Infobae que la audiencia será reprogramada.
El acusado se encuentra detenido en la cárcel de Ezeiza, aislado, por razones de seguridad. Desde que fue encarcelado, ha enviado numerosas cartas a los funcionarios judiciales para dar su versión de los hechos, que fueron reveladas por este medio: “No soy un sicario”, “no sé disparar” y “nadie nos pagó”, escribió. El próximo 26 de junio, el Tribunal Oral Federal 6 comenzará a juzgarlo junto a su ex novia, Brenda Uliarte, y a Nicolás Carrizo, el llamado jefe de los “copitos”, por el intento de homicidio de CFK.
Pero por cuerda separada, se abrió una investigación para saber qué pasó con su celular apenas fue detenido, un hecho que se convirtió en el primer tropiezo que tuvo la causa por el atentado a la ex vicepresidenta. El joven había intentado el 1 de septiembre de 2022 matar a Cristina Kirchner cuando llegaba a su casa. Sacó un arma de entre sus ropas y le apuntó. El tiro no salió porque no había bala en la recámara. Ni CFK ni la custodia se dieron cuenta en ese momento. Los militantes que esperaban a la funcionaria en su casa, como sucedía desde días previos cuando el fiscal Diego Luciani pidió su condena a 12 años de cárcel por asociación ilícita y fraude, lo vieron, lo corrieron, lo golpearon y lo entregaron a la policia. El joven esperó en un patrullero un largo rato hasta que se lo llevaron.
La jueza María Eugenia Capuchetti quedó a cargo de la causa. Esa misma madrugada ordenó avanzar con todas las diligencias. El entonces viceministro de Justicia Juan Martín Mena y el jefe de custodia de CFK Daniel Carbone llegaron a Comodoro Py. El teléfono ya estaba ahí secuestrado. Un enviado de la Policía Federal llegó al despacho para intentar acceder al equipo. El cabo Alejandro Heredia, representante del Departamento Técnico Cibercrimen de la Policía Federal Argentina, pudo obtener la información de la tarjeta sim, pero informó que no se logró hacer lo mismo con el teléfono: estaba bloqueado con un patrón, según describe el acta. Ese mismo día, a la jueza le avisaron que la PSA tenía equipos más actualizados y ordenó probar allí.
A las 23 del viernes 2 de septiembre, un agente de Análisis Forense recibió de parte de personal de custodia de la jueza “un sobre abierto, sin planilla de cadena de custodia, el teléfono encendido con error de inicio, encontrándose las tarjetas SIM y de memoria extraídas del slot y adheridas en la parte posterior del equipo con cinta adhesiva”. Segun se informó, no se pudo ingresar tampoco. La jueza ordenó a la Gendarmería Nacional un peritaje para saber qué pasó y descubrió que el reseteo a “modo fábrica” del celular ocurrió cuando el equipo ya estaba en poder de la PSA.
La jueza María Servini quedó a cargo de la investigación para esclarecer que pasó con ese celular. El fiscal Ramiro González había entendido en diciembre que la causa debía ser archivada, pero a la jueza le pareció que faltaban medidas. Llamó a indagatoria a tres agentes policiales como sospechosos de haber hecho perder las pruebas del teléfono clave: al cabo Alejandro Heredia, de la PFA; a la principal Camila Dafne Sereny y al subinspector Pablo Kaplan, ambos de la PSA.
Sin embargo, luego dejó en suspenso esas indagatorias y dispuso escuchar como testigos a Sabag Montiel y al subinspector Gonzalo Ezequiel Ruiz, del Departamento Técnico de Cibercrimen de la Federal, quien declaró haber visto a Sabag Montiel sacar de entre sus ropas un teléfono luego de haber sido atrapado por militantes kirchneristas en la esquina de la casa de CFK. El policía declaró que se ocupó de resguardar el aparato de acuerdo con los protocolos existentes (verificó que estuviera apagado, sacó la tarjeta sim y de memoria y lo guardó en un sobre especial que bloquea señales) y completó el formulario de su cadena de custodia”. Sin embargo, un testigo del procedimiento, Juan Ramón Meza, aseguró que “el equipo estaba encendido” e intentaron desbloquearlo hasta que la pantalla quedo de color azul.
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