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Migrantes retornados ven a Honduras como un país de paso y no como destino

Migrantes de Ecuador, Cuba, México, Venezuela y Guatemala no estarían encontrando condiciones para establecerse en el país y, en muchos casos, optan por continuar su ruta migratoria

Mapa tridimensional de Centroamérica. Cinco figuras humanas de estilo muñeco con mochilas y maletas caminan saliendo de Nicaragua.
La migración sigue siendo un problema regional (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Honduras se enfrenta a un nuevo escenario migratorio: personas de distintas nacionalidades llegan al país tras ser retornadas desde Estados Unidos, pero en su mayoría no piden protección internacional ni buscan establecerse allí.

Según el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, CONADEH Honduras funciona sobre todo como punto de tránsito dentro de rutas migratorias regionales.

Elsy Reyes, coordinadora de la Defensoría de Movilidad Humana del (CONADEH), explicó que desde 2025 el organismo ha observado el retorno de personas de diferentes nacionalidades a territorio hondureño.

Entre los grupos identificados se encuentran ciudadanos de Ecuador, Cuba, México, Venezuela y Guatemala, quienes, según Reyes, en su mayoría no solicitan protección internacional en Honduras y tampoco tienen intención de permanecer en el país.

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“Definitivamente, no encuentran en Honduras esas condiciones para poder pedir refugio, quedarse y poder establecer una vida o reintegrarse acá como personas refugiadas”, señaló.

Qué ocurre tras el ingreso al país

El Estado hondureño recibe a los migrantes retornados en centros de atención y les proporciona servicios básicos. Sin embargo, esta asistencia es temporal y, posteriormente, las personas quedan en libertad de decidir si permanecen en Honduras o continúan su camino.

“Muchos de ellos deciden irse a sus países de origen, otros nuevamente retornan a la ruta migratoria o se van para otros países vecinos”, explicó Reyes a Infobae.

El escenario convierte a Honduras en un punto de paso dentro de rutas migratorias regionales, en lugar de un país donde estas personas encuentren condiciones suficientes para solicitar protección y comenzar un proceso de integración.

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Vista trasera de un camión cubierto con una lona en un camino de tierra, transportando a numerosas personas sentadas en la parte trasera abierta.
Individuos son transportados en la parte trasera de un camión sobre una carretera de la situación migratoria de varios paises. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La situación plantea nuevos desafíos para las instituciones encargadas de atender a personas en movilidad humana, particularmente cuando quienes llegan al país no tienen intención de permanecer en él.

El acuerdo con Estados Unidos

El fenómeno adquiere mayor relevancia a partir del acuerdo suscrito entre los gobiernos de Honduras y Estados Unidos para la Cooperación en el Examen de las Solicitudes de Protección, publicado el 25 de junio de 2025 en el Diario Oficial La Gaceta.

Uno de los principios establecidos en el acuerdo señala que Honduras no devolverá ni expulsará a un solicitante de protección referido por Estados Unidos mientras no exista una decisión administrativa final sobre su solicitud.

Este tipo de mecanismos se relaciona con el principio de no devolución, una garantía del derecho internacional de los refugiados que impide enviar a una persona a un país donde su vida o integridad puedan estar en peligro.

De acuerdo con Reyes, estos acuerdos permiten trasladar a personas que han solicitado asilo en Estados Unidos y que, debido a los riesgos que enfrentan en sus países de origen, no pueden ser retornadas directamente a esos lugares.

La discusión también se extiende a los casos en los que una persona es trasladada a un tercer país para que allí se determine si puede recibir protección internacional. Reyes puso como ejemplo el caso de un ciudadano hondureño que fue enviado a un país africano después de haber manifestado que su vida y su integridad estaban en riesgo en Honduras.

La lógica detrás de estos procedimientos, explicó, es evitar que una persona sea enviada directamente al lugar donde afirma estar en peligro y trasladarla a un tercer país donde pueda solicitar protección. Desde la perspectiva del CONADEH, existen criterios que deberían revisarse en la aplicación de estos acuerdos.

El consentimiento y las cifras

El organismo considera que este aspecto debe ser tomado en cuenta para evitar que personas en situación de vulnerabilidad sean enviadas a territorios donde tampoco cuentan con garantías suficientes. “Ningún Estado puede retornar a una persona a un país donde dice que su vida y su integridad están en riesgo”, afirmó Reyes.

La posición coloca nuevamente en el centro del debate la obligación de los Estados de garantizar protección a las personas que manifiestan enfrentar amenazas contra su vida o integridad.

Mapa conceptual sobrio de Centroamérica y América del Norte, mostrando rutas migratorias rojas y naranjas con figuras humanas, y el logo de la OIM en la esquina inferior derecha.
Un mapa conceptual sobrio detalla las rutas migratorias principales desde Centroamérica y el sur de México hacia Estados Unidos, con figuras humanas genéricas simbolizando el flujo y el logo de la OIM. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El CONADEH aclaró que no maneja las cifras oficiales sobre la cantidad de personas de otras nacionalidades que han llegado a Honduras en estas circunstancias.

Reyes señaló que el monitoreo oficial corresponde al Instituto Nacional de Migración (INM), institución encargada de llevar el registro y seguimiento de las personas en situación de movilidad humana que ingresan al territorio hondureño.

La falta de condiciones para permanecer en Honduras puede llevarlas a continuar la ruta migratoria, desplazarse hacia países vecinos o regresar a sus lugares de origen, lo que mantiene a Honduras como un territorio de tránsito dentro de un fenómeno migratorio complejo en la región.

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