
El 18 de agosto de 1997, Don Lewis salió de su casa en Tampa, Florida, y desapareció. Tenía 59 años. Su camioneta fue encontrada en un aeropuerto cercano, pero nunca apareció su cuerpo ni volvió a haber noticias confiables sobre él. Cinco años más tarde fue declarado legalmente muerto. Casi tres décadas más tarde, el misterio continúa sin una respuesta.
La desaparición del millonario quedó asociada para siempre a la historia de Carole Baskin, nacida como Carole Stairs Jones, su segunda esposa, con quien había fundado el santuario de felinos The Big Cat Rescue. El caso volvió a la atención mediática en 2020, con el estreno en Netflix del documental Tiger King: Asesinato, caos y locura.
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La serie de siete episodios tenía todos los ingredientes de una historia increíble: grandes felinos en zoológicos privados, dos enemigos extravagantes, acusaciones cruzadas, amenazas, un intento de asesinato y una condena federal. Sin embargo, detrás de la disputa entre Baskin y Joe Exotic existía una incógnita más antigua: qué ocurrió con Don Lewis años antes.

El caso que presenta el documental involucra a Joseph Maldonado-Passage, conocido como Joe Exotic o Tiger King, fundador de un zoológico privado de animales exóticos en una ruta de Oklahoma, promocionado con gigantografías con su propia imagen, y a Carole Baskin, defensora de los grandes felinos y directora de Big Cat Rescue, un santuario sin fines de lucro en Citrus Park, Florida, junto a su esposo Howard Baskin. La proteccionista y Joe Exotic mantuvieron una feroz disputa durante años por la explotación de animales y uso de cachorros en espectáculos, conflicto que escaló hasta un intento de asesinato.
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Baskin cuestionaba que Joe Exotic criara grandes felinos y permitiera la interacción del público con cachorros. Él, a su vez, convirtió a la conservacionista en su principal enemiga y llegó a producir videos, organizar campañas en su contra y hasta usar la imagen de Big Cat Rescue. Baskin presentó la demanda alegando que Joe Exotic utilizó nombres, logotipos y materiales publicitarios muy similares a los de su organización, lo que podía generar confusión sobre la identidad y reputación de ambas partes. En 2013, un tribunal falló a favor de Baskin, determinando que Joe Exotic había violado derechos de marca registrada al emplear elementos visuales y denominaciones parecidas para promocionar su propio zoológico y espectáculos. El juez ordenó entonces el pago de aproximadamente un millón de dólares por daños y honorarios legales. La sentencia incluyó la transferencia de activos, como parte de su zoológico, para cubrir la deuda.
La fundadora de Big Cat Rescue, crítica declarada de Joe Exotic, organizó protestas por el uso de cachorros en sus shows. El conflicto también se centraba en los grandes felinos que Joe mantenía. Se estima que llegó a tener más de 100 tigres, y en su punto máximo, a 200 felinos, incluyendo leones y otras especies. Además, vendía animales exóticos, como lémures, para aumentar sus ingresos.
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Maldonado-Passage, al sentirse acorralado por Baskin y responsabilizándola por sus problemas financieros y cierre de su zoológico, contrató un sicario por 3.000 dólares para eliminarla. La conspiración fue descubierta por un socio de él, quien alertó al FBI. Exotic terminó tras las rejas en una prisión federal. En 2019 fue condenado por delitos relacionados con el tráfico, matanza de animales protegidos y por dos cargos de asesinato por encargo. Originalmente recibió una pena de 22 años, que luego fue reducida a 21 años tras una nueva sentencia en 2022.
Durante el juicio también se expuso uno de los episodios más controvertidos de su manejo de los animales: en 2017 ordenó matar a cinco tigres de un disparo en la cabeza para liberar espacio en las jaulas. Testigos afirmaron que los ejemplares estaban sanos y que la decisión obedeció a que necesitaba lugar para recibir nuevos animales a cambio de un pago.
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El pasado de Carole Baskin escondía otra historia inquietante.
El hombre que desapareció sin dejar rastro
Mucho antes de que Tiger King enfrentara públicamente a Baskin y Joe Exotic, ella había sido noticia por otro motivo. En agosto de 1997, hace casi 30 años, su esposo multimillonario Don Lewis desapareció sin dejar rastro.
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Fue la primera vez que Carole fue noticia. Por ese entonces, la mujer era conocida como Carole Lewis y era una figura relevante en el mundo de los grandes felinos.
Carole y Don se habían conocido en 1981. Ella tenía 19 años y él, un empresario de 42 años, estaba casado y tenía hijos. Lewis se acercó a ella al verla caminando por una calle de Tampa tras una discusión con su primer marido. Años después abandonó a su familia y, en 1991, se casó con Carole.
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El santuario de grandes felinos nació a principios de los 90 cuando Don le regaló a Carole un gato montés. Al acudir a una granja de pieles para comprar más cachorros, se enteraron de que todos los felinos serían sacrificados. Fue así como en lugar de salvar a seis compraron 50. “Compramos todos”, relató Carole a la revista People. A principios del nuevo milenio, ya tenían unos 200 animales. Convirtieron 16 hectáreas de valiosos terrenos en Tampa en el hogar de gatos exóticos rescatados. ¿Cómo solventaban los gastos? Alquilaban cabañas dentro del predio permitiendo que los huéspedes estuvieran cerca de los animales.

Don era un excéntrico que había hecho su fortuna en empresas de transporte y bienes raíces. Como muchos millonarios tenía su propio avión con el que solía volar en solitario hacia Costa Rica, donde tenía negocios y propiedades.
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La relación con Carole también no estaba exenta de conflictos. La pareja discutía por dinero, por los negocios y por el manejo de los grandes felinos. Dos meses antes de su desaparición, Lewis había comenzado los trámites para divorciarse de ella.
Esa mañana del 18 de agosto de 1997, con 59 años, Don desapareció de la faz de la tierra. Había salido de su casa durante la mañana y dicho que tenía previsto viajar a Miami y luego continuar hacia Costa Rica. Nunca llegó. Su vehículo apareció en un aeropuerto, pero no se encontraron pruebas de que hubiera abordado un avión ni de que viajara a Costa Rica. Las autoridades investigaron también sus vínculos con Costa Rica y llegaron a buscar pistas allí, sin resultados.
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La desaparición provocó inmediatamente sospechas dentro de su propia familia. Sus hijas ya adultas y su secretaria señalaron a Carole y plantearon dudas sobre lo ocurrido, como si ella hubiese tenido algo que ver. Una de las teorías más difundidas sostenía que los restos de Lewis podrían haber sido arrojados a los tigres para hacerlos desaparecer.
Carole negó de manera rotunda tales acusaciones y nunca fue acusada formalmente por la desaparición de su esposo.

En un posteo de su blog, la mujer refutó afirmaciones en el documental sobre la desaparición de su esposo, como por ejemplo, el uso de una picadora de carne. “Esta es la más ridícula de todas las mentiras. Como Gladys y las hijas hicieron todo lo posible para hacerme la vida imposible después de la desaparición de Don, difundieron el rumor de que creían que yo había troceado a Don para alimentar a los felinos. Y a los medios de comunicación les encantó. La picadora de carne que se muestra en el vídeo era enorme. Nuestra trituradora de carne era una de esas pequeñas de mesa, de manivela, como las que tendrías en tu cocina en casa, como la que se muestra aquí.La carne tendría que haber sido cortada primero en cubos de una pulgada, como ves aquí, para poder picarla. La idea de que un cuerpo y un esqueleto humano puedan ser picados así es una idiotez. Pero a los directores de Netflix no les importaba. Sólo mostraron una picadora más grande”, escribió.
Lewis fue declarado legalmente muerto en 2002, cinco años después de su desaparición. Pero el caso nunca quedó realmente cerrado.
El misterio que revivió “<i>Tiger King”</i>
Cuando Netflix estrenó Tiger King en marzo de 2020, se reavivó el interés mundial por el caso. Joe Exotic, además de atacar a Baskin por su activismo contra los zoológicos privados, difundió públicamente la teoría de que ella había asesinado a su esposo. Lo hizo mediante un videoclip llamado “Here Kitty Kitty”, ya que también se dedicaba a la música. Actualmente tiene 11 millones de reproduccciones.
Carole Baskin y su actual marido Howard Baskin, ex banquero, continúan al frente de Big Cat Rescue. En una entrevista con Vanity Fair ella dijo: “Creo que para Joe, la disputa fue probablemente muy personal, porque la gente decía que no había un día en su vida en el que no estuviera despotricando y desvariando, sin parar, gritando mi nombre (...) Pero para mí, era sólo uno de la docena de tipos malos a los que yo estaba desenmascarando online”.
La repercusión de la serie llevó a la Oficina del Sheriff del condado de Hillsborough a reabrir la investigación. La popularidad de Tiger King produjo una avalancha de información, aunque ninguna de las pistas permitió esclarecer qué ocurrió con Lewis.
Tras difundirse la historia en el documental, la activista por los derechos de los animales, declaró en entrevistas de 2021 que su exesposo Don Lewis estaría vivo en Costa Rica, según documentos atribuidos al Departamento de Seguridad Nacional y presentados en la secuela “Tiger King 2”. La autenticidad de estos documentos no fue confirmada.
Baskin sostuvo en el programa británico “This Morning” que Seguridad Nacional habría tenido contacto con Lewis, y expresó su sorpresa por el desconocimiento del tema en la prensa. Indicó que, tras la emisión de la secuela de Netflix, se comunicó con el FBI para solicitar una copia del documento que mencionaba a Lewis, ya que parte del contenido estaba redactado y no conocía la identidad de quienes figuraban en él.
A pesar de estas afirmaciones, la Oficina del Sheriff del condado de Hillsborough mantiene abierto el caso de desaparición de Don Lewis. Según declaraciones oficiales, las autoridades no han recibido información federal que confirme el paradero de Lewis y la investigación sigue activa.
A 29 años de aquella mañana de agosto, el caso sigue sin una respuesta definitiva. Don Lewis continúa siendo un hombre desaparecido cuyo cuerpo nunca fue encontrado y cuya historia quedó atrapada entre las sospechas familiares, las teorías sobre los grandes felinos y el impacto global de una serie de Netflix.
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