Envenenó a su padre porque no aprobaba su relación amorosa con un hombre casado y terminó en la horca: la historia de Mary Blandy

En 1751, una joven de Henley-on-Thames comenzó a poner arsénico en la comida de su progenitor, Francis Blandy, que se oponía a su vínculo con un oficial escocés que tenía esposa. Cuando el veneno apareció en la casa familiar, los sirvientes sospecharon. En un juicio celebrado en Oxford terminó condenada. Ante la Justicia la joven se defendió asegurando que había recibido un polvo que lo convertiría en un aliado de su romance, pero no le creyeron. Él murió después de meses de agonía; ella fue ejecutada

Retrato en blanco y negro de una mujer con gorro, cuello de encaje, un vestido con lazo al pecho y adornos de piel alrededor del escote
Mary Blandy
Guardar

En la pequeña localidad inglesa de Henley-on-Thames, donde casi todos conocían los movimientos de sus vecinos y las historias familiares podían convertirse rápidamente en asunto público, la muerte de Francis Blandy comenzó pareciendo una enfermedad. Era el verano de 1751 y el hombre, un abogado respetado que había sido funcionario municipal del lugar, llevaba un tiempo sufriendo fuertes dolores de estómago, vómitos y un deterioro físico cada vez más evidente.

Pero en su propia casa había algo que no encajaba. Los síntomas se repetían. Y algunas personas empezaban a sospechar que la comida que llegaba a su mesa podía estar relacionada con su enfermedad. La explicación finalmente aparecería en forma de un polvo blanco. Era arsénico. Y detrás de aquella sustancia estaba la persona que menos podía imaginarse: Mary Blandy, su única hija.

PUBLICIDAD

Ella terminaría confesando que había administrado el polvo a su padre, aunque sostendría que había creído que se trataba de una especie de poción capaz de lograr que Francis cambiara de opinión sobre el hombre al que ella amaba. El problema era que aquel hombre, William Henry Cranstoun, era un oficial escocés que ya estaba casado. La historia terminaría con Francis muerto, Mary condenada por asesinato y una ejecución pública que convirtió el caso en uno de los grandes escándalos criminales de la Inglaterra del siglo XVIII.

Grabado de un retrato de busto de Mary Blandy dentro de un marco ovalado ornamentado, sobre un pedestal con texto descriptivo y el año 1752
Mary Blandy había nacido en 1720 y era la única hija de Francis Blandy y Mary Stevens. Francis quería verla casada pero su hija quería que fuera con William Henry Cranstoun, un hombre que ya tenía esposa. Y Francis no estaba dispuesto a permitirlo

Una historia muy particular

Mary Blandy había nacido en 1720 y era la única hija de Francis Blandy y Mary Stevens. Su padre era un hombre de posición respetable dentro de Henley-on-Thames. No pertenecía a la aristocracia, pero tenía un buen pasar económico y social. Ella creció en un hogar confortable y recibió una educación poco habitual para muchas mujeres de su época. Era considerada inteligente y bien educada, y para su papá, la hija sobre la que había depositado grandes expectativas.

PUBLICIDAD

Francis quería verla casada convenientemente. El problema era que Mary no estaba interesada en cualquier matrimonio. Quería casarse con William Henry Cranstoun. Y Francis no estaba dispuesto a permitirlo. La razón no era únicamente que el hombre fuera escocés. Había algo mucho más serio. Cranstoun ya estaba casado. Mary lo conoció alrededor de 1746. Era un oficial del Ejército y pertenecía a una familia de cierta importancia, hijo de William Cranstoun, quinto Lord Cranstoun.

Para Mary, la relación se convirtió rápidamente en algo más que un romance pasajero. Y Cranstoun comenzó a frecuentar la casa de los Blandy. Durante un tiempo, incluso Francis pareció aceptar la posibilidad de que su hija pudiera casarse con él. La madre fue mucho más comprensiva con los deseos de su hija. En 1749, cuando su salud se deterioró seriamente, ella y Mary viajaron a Londres para consultar médicos. Allí Cranstoun continuó visitándolas y manteniendo contacto con su novia, hasta que la señora Blandy falleció el 30 de setiembre de 1749.

La situación cambió cuando apareció Anne Murray, la esposa del militar en cuestión, con la que contrajo matrimonio en 1745. La existencia de la mujer convirtió el romance con Mary en un problema serio. Para colmo Cranstoun intentó resolverlo de una manera que terminaría agravando todo. Según los relatos de la época, le escribió a su esposa para pedirle que aceptara separarse y que renunciara a sus derechos matrimoniales. Por supuesto, ella se negó. Y el asunto además trascendió el ámbito privado. Así planteadas las cosas, el padre le prohibió que mantuviera la relación. Pero eso no significó que terminaría.

Mary continuó viendo a Cranstoun a escondidas. Y en algún momento apareció el veneno. El polvo blanco. La versión de ella sería fundamental para entender el caso. Sostuvo que Cranstoun se lo había enviado, y le había hecho creer que se trataba de una sustancia capaz de conseguir que su padre cambiara de opinión y aceptara el matrimonio, como una especie de poción de amor. Aunque parezca increíble semejante cosa, admitió haber puesto dicha sustancia en alimentos y bebidas destinados a Francis. Pero negó, según su propia versión, comprender que estaba administrando un veneno mortal.

La explicación resultaba imposible de sostener. Porque el arsénico no produjo una muerte inmediata. Fue administrado en pequeñas cantidades durante un período prolongado. Y su padre Francis empezó a enfermar. Los dolores se hicieron cada vez más intensos. Y no fue solamente él quien sufrió problemas. Algunos sirvientes que consumieron restos de alimentos también los padecieron, aunque se recuperaron.

La coincidencia empezó a generar sospechas. La casa de los Blandy ya no era solamente el escenario de un conflicto familiar. Se había convertido en el lugar de una posible intoxicación. Cuando comenzó la etapa del arsénico, Mary ya no tenía a su madre para intervenir entre ella y su padre. Francis quedó como la única autoridad familiar frente a una hija que continuaba decidida a sostener su relación con Cranstoun. En el momento en que el estado de Francis empeoró, Mary recurrió al médico Anthony Addington, quien observó los síntomas y sospechó que el problema podía estar relacionado con un envenenamiento. La situación adquirió entonces una gravedad enorme. Addington llegó a examinar sustancias que habían quedado en la casa. Y Mary, según los relatos conservados, intentó deshacerse de parte del polvo.

Ese gesto terminó siendo fundamental. Una de las personas que trabajaban en la casa consiguió conservar una muestra. El material fue llevado para ser examinado. Y el resultado apuntó al arsénico. Hay que tener en cuenta que en aquella época la toxicología todavía estaba en una etapa muy rudimentaria. No existían los métodos científicos modernos para detectar un veneno en el organismo. Pero el arsénico tenía una característica que lo hacía particularmente temido: provocaba síntomas compatibles con una enfermedad gastrointestinal grave y, administrado en pequeñas cantidades, podía matar lentamente.

Ilustración de Mary Blandy sentada en una mesa, con un tintero y pluma, en una celda con una ventana enrejada
Mary fue detenida y trasladada a Oxford Castle. Su caso adquirió una enorme repercusión: era una mujer joven, de buena familia que sostenía que había amado a un hombre y que ese amor la había llevado a participar en la muerte de su propio padre

El padre y la Justicia descubren la verdad

El caso se transformó entonces en una investigación criminal. Y Francis comprendió que quizá no estaba muriendo de una enfermedad. Cuando estaba en su lecho de muerte, la tensión entre él y su hija llegó al límite. Los relatos sobre aquellos últimos momentos difieren en algunos detalles, pero existe un elemento que aparece repetidamente: Francis sospechó que Mary había intervenido en su envenenamiento. Y, aun así, no reaccionó como podría esperarse. En lugar de concentrar su última energía en condenarla, habría expresado preocupación por el destino de su hija, intentando impedir que se destruyera a sí misma con sus actos.

La escena encerraba una tragedia familiar difícil de superar. El viernes 14 de agosto de 1751, Francis Blandy murió. Había sufrido durante meses. La causa fue atribuida al envenenamiento con arsénico. El caso pasó inmediatamente a manos de las autoridades. Mary quedó bajo sospecha. Además, el romance con Cranstoun salió a la luz. Las cartas entre ambos alcanzaron una importancia enorme. Y el pueblo de Henley-on-Thames descubrió que detrás de aquella muerte aparentemente inexplicable se escondía una historia de amor, dinero, engaños y veneno.

Cranstoun comprendió que podía quedar involucrado. Y tomó una decisión. Huyó. La relación que había llevado a Mary a enfrentarse con su padre comenzaba a desmoronarse justamente cuando ella más necesitaba a su amante. Después de la muerte de Francis se realizó una investigación. Los testimonios de los empleados de la casa fueron decisivos. Habían visto comportamientos extraños y sustancias sospechosas. Y hasta algunos enfermaron después de consumir alimentos allí. Sobre todo, existían restos del polvo que había sido identificado como arsénico.

Mary fue finalmente detenida y trasladada a Oxford Castle. Su caso adquirió rápidamente una enorme repercusión. No era una criminal cualquiera, sino una mujer joven, de buena familia y considerada respetable hasta ese momento. Además, había una circunstancia que convertía el caso en material perfecto para la prensa: la acusada sostenía que había amado a un hombre y que ese amor la había llevado a participar en la muerte de su propio padre.

En el siglo XVIII, los juicios criminales podían transformarse rápidamente en espectáculos públicos. Y el de Mary Blandy no fue la excepción. El proceso se desarrolló en Oxford Assizes, en marzo de 1752. La documentación judicial de la época permitió reconstruirlo con bastante detalle. El 2 de marzo de 1752, el gran jurado formuló la acusación. Al día siguiente, comenzó el debate. Los jueces fueron Heneage Legge y Sir Sydney Stafford Smythe, dos barones del Tribunal de Hacienda. La acusación presentó una sucesión de elementos que buscaban demostrar que Mary había administrado deliberadamente arsénico a su padre.

Grabado en tono sepia que muestra el retrato de Mary Blandy en un arco sobre una escena de ejecución con una multitud y una horca
Un grabado antiguo con un retrato de Mary Blandy en la parte superior y la escena de su ejecución en la base

El médico familiar habló de “envenenamiento”

Uno de los testimonios más importantes fue el del médico Anthony Addington, que explicó los síntomas que había observado y vinculó la enfermedad con el envenenamiento. También se presentaron las sustancias sospechosas y testimonios de personas que habían presenciado lo ocurrido dentro de la casa. El caso era especialmente llamativo porque se trataba de una de las primeras grandes causas inglesas en las que las evidencias médicas relacionadas con un envenenamiento tenían un papel tan importante.

Para el tribunal la suma de esas evidencias resultó suficiente. Uno de los grandes interrogantes del caso fue si realmente Mary creyó que era una poción de amor lo que estaba suministrando, como argumentó. Ella insistió en que había recibido de Cranstoun una sustancia que creía destinada a conseguir la aprobación de su padre. Pero la acusación sostenía una interpretación mucho más oscura.

Cranstoun tenía un interés evidente en que Francis desapareciera. Si Mary heredaba la fortuna familiar, el matrimonio podía resultar económicamente beneficioso. El padre había hablado de una dote considerable para su hija, aunque la fortuna real de la familia era menor de lo que se decía públicamente. El problema era que el oficial no solo tenía esposa, también enfrentaba una situación económica complicada. La desaparición de Francis podía solucionar varios obstáculos de una sola vez.

Ilustración en blanco y negro: una mujer colgando de una horca bajo un árbol, una escalera y una multitud. Un edificio al fondo y el texto 'Miss MARY BLANDY' arriba
El 6 de abril de 1752, Mary Blandy fue conducida al lugar de ejecución en Oxford. La multitud se reunió para presenciar la muerte de la mujer que había conmocionado a Inglaterra

A la horca

La pregunta fundamental que circulaba era si Mary había sido engañada o si supo perfectamente lo que estaba haciendo. El jurado no tuvo dudas y la declaró culpable de asesinato. La sentencia fue la prevista para un crimen de esa naturaleza en la Inglaterra del siglo XVIII: muerte en la horca. Mary no consiguió escapar de la condena.

Mientras Mary esperaba la ejecución, Cranstoun ya estaba fuera de Inglaterra. Había escapado. La acusación contra él no desapareció. De hecho, las autoridades querían localizarlo por su posible participación en el envenenamiento. Pero nunca enfrentaría un juicio comparable al de Mary. El hombre por quien ella había puesto en marcha aquella cadena de acontecimientos terminó abandonándola cuando comprendió que el caso podía costarle la libertad. Cranstoun murió en Francia en diciembre de 1752, pocos meses después de la ejecución de Mary y en circunstancias de pobreza. La historia tuvo así una ironía final. El romance por el que Mary había desafiado a su padre no terminó en matrimonio, sino con ella en la horca y con él huyendo al extranjero.

El 6 de abril de 1752, Mary Blandy fue conducida al lugar de ejecución en Oxford. Tenía 30 años. La multitud se reunió para presenciar la muerte de la mujer que había conmocionado a Inglaterra. Pero el caso no desapareció. Continuó alimentando libros y relatos durante generaciones. Así, su historia quedó instalada en la memoria criminal británica para siempre.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

La foto acertijo: ¿Quién es esta niña que tuvo una infancia difícil y se convirtió en una sex symbol de Hollywood?

Fue criada bajo una estricta disciplina, sufrió bullying durante la adolescencia y comenzó a trabajar como modelo a los 13 años. A los 21, una película de Hollywood la lanzó a la fama y la convirtió en una de las mujeres más deseadas del mundo, aunque ella siempre cuestionó el lugar que la industria le había asignado

La foto acertijo: ¿Quién es esta niña que tuvo una infancia difícil y se convirtió en una sex symbol de Hollywood?

Un bandera blanca, una bayoneta y el final de “Caballo Loco”, el líder que resistió la ocupación de las tierras Lakota

Después de años de resistencia, se rindió ante el Ejército de Estados Unidos y terminó bajo custodia en Nebraska. Allí se resistió a ser encarcelado y recibió una herida que horas después le provocó la muerte

Un bandera blanca, una bayoneta y el final de “Caballo Loco”, el líder que resistió la ocupación de las tierras Lakota

De la “Familia Manson” al intento de matar a un presidente: la desafiante pelirroja que apretó el gatillo y la bala nunca salió

El 5 de septiembre de 1975, una joven de las seguidoras más fieles de Charles Manson, “Squeaky” Fromme, llegó hasta el primer mandatario de los Estados Unidos, Gerald Ford, con una Colt calibre .45 y apretó el gatillo. El arma no tenía un cartucho en la recámara y no se disparó. La joven fue reducida por un agente del Servicio Secreto y terminó condenada a cadena perpetua, aunque 34 años después obtuvo la libertad condicional

De la “Familia Manson” al intento de matar a un presidente: la desafiante pelirroja que apretó el gatillo y la bala nunca salió

Talaban en invierno y navegaban en primavera: la historia de los almadieros del Pirineo, los domadores de los ríos helados

La Unesco distinguió esta práctica de transporte fluvial que durante generaciones unió los bosques pirenaicos con las ciudades españolas, un legado que hoy revive en fiestas populares de Cataluña y Navarra, impulsado también por asociaciones de Aragón

Talaban en invierno y navegaban en primavera: la historia de los almadieros del Pirineo, los domadores de los ríos helados

Lo que iba a ser una terraza en el jardín acabó en el mayor tesoro vikingo de plata hallado en Dinamarca

Entre unas 700 piezas aparecieron monedas, brazaletes, un pequeño martillo de Thor y una marca grabada que podría revelar el nombre o la señal de propiedad de su antiguo dueño

Lo que iba a ser una terraza en el jardín acabó en el mayor tesoro vikingo de plata hallado en Dinamarca