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Salas agotadas en nueve ciudades y protestas en la calle: curiosidades y discordias en el estreno de “La última tentación de Cristo”

Después de una década de espera, el 12 de agosto de 1988 se vio por primera vez la película que encendió una notable controversia. La filmación exigida en Marruecos, el presupuesto reducido y el destello que quedó en la muerte de Jesús

After Hours de Scorsese
"La última tentación de Cristo" fue presentada como una exploración ficcional del conflicto espiritual y muestra a Jesús resistiendo la tentación de abandonar la cruz
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El día que miles de personas bloquearon una autopista de Hollywood para impedir que una película se estrenara, el director Martin Scorsese ya sabía que había tocado un nervio que iba mucho más allá del cine.

Era el 11 de agosto de 1988. Al día siguiente, La última tentación de Cristo se exhibiría por primera vez en nueve ciudades de Estados Unidos y Canadá. Pero antes de que el primer espectador comprara su entrada, la controversia había tomado una enorme temperatura.

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La Última Tentación de Cristo
"La última tentación de Cristo" recibió críticas en general favorables y le valió la nominación al Oscar a Martin Scorsese como mejor director

Todo empezó mucho antes. En 1961, un compañero de Scorsese en la Universidad de Nueva York le habló de una novela publicada en 1955 por el escritor griego Nikos Kazantzakis. El director no la leyó entonces. La vida se la volvió a poner delante una década después, en el rodaje de Boxcar Bertha, cuando la actriz Barbara Hershey le regaló un ejemplar y le dijo, con una claridad que no dejaba margen para la duda, que él tenía que llevarla al cine y que ella tenía que protagonizar a María Magdalena.

Scorsese leyó el libro y quedó, en sus propias palabras, envuelto por la belleza de su lenguaje. Compró los derechos a fines de los 70 y le encargó la adaptación a Paul Schrader, el guionista de Taxi Driver y Raging Bull, quien venía de una formación calvinista y había estudiado teología. El guion estuvo listo en 1981.

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El proyecto llegó a los estudios Paramount en 1983 con un presupuesto de 14 millones de dólares y locaciones en Israel. Scorsese se reunió con Eleni Kazantzakis, viuda del autor, y con su albacea literario. Ambos les dieron su apoyo incondicional, conscientes de que la novela ya había sido condenada por la Iglesia Católica y le había valido la excomunión a Kazantzakis por parte de la Iglesia Ortodoxa Griega.

Pero el infierno llegó antes de lo esperado. Una organización protestante comenzó a distribuir un boletín instando a sus seguidoras a escribir cartas de protesta a Gulf+Western, la empresa madre de Paramount. Las cartas llegaron a contabilizarse a razón de quinientas por día. El presupuesto crecía. A fines de 1983, el estudio canceló el proyecto.

Scorsese, filmando La última tentación de Cristo
Martin Scorsese, durante la filmación de "La última tentación de Cristo" frente a los actores

Scorsese hizo After Hours y El color del dinero mientras esperaba. Fue Universal Studios quien resucitó el proyecto, pero con una condición: el director también tendría que hacer una película comercial para el estudio, compromiso que cumplió en 1991 con Cabo de miedo.

Para el papel de Jesús, Scorsese había pensado primero en Robert De Niro, quien declinó con respeto. Luego quiso a Christopher Walken, pero el estudio no estuvo de acuerdo. Después consideró al joven Aidan Quinn, opción que Paramount había aprobado antes de la cancelación. Cuando el proyecto volvió a la vida, solo Harvey Keitel y Barbara Hershey seguían disponibles. Sting, que iba a interpretar a Poncio Pilato, fue reemplazado por el cantante y actor David Bowie. Para el papel principal llegó Willem Dafoe.

Dafoe había intentado conseguir una audición sin éxito. Cuando finalmente Scorsese lo llamó, el encuentro fue breve y directo. “Por supuesto que habría hecho cualquier papel en esa película. Es Scorsese”, declaró el actor tiempo después.

La Última Tentación de Cristo
En el estreno de "La última tentación de Cristo" el 12 de agosto de 1988, se agotaron las entradas en nueve ciudades. David Bowie caracterizado como Poncio Pilato en la película (Grosby)

El rodaje se realizó en Marruecos en el otoño boreal de 1987, en apenas 58 días y con un presupuesto de 6,5 millones de dólares, una cifra exigua para la envergadura del proyecto. Las condiciones fueron duras: se hacían apenas dos o tres tomas por escena. No había suficientes maquilladores, así que Hershey debía retocarse ella misma los tatuajes de mehndi de su personaje una y otra vez. Una cámara resultó defectuosa y nadie lo supo hasta que se reveló el material. El desperfecto produjo un destello blanco involuntario en el momento exacto de la muerte de Jesús. Scorsese lo dejó.

La última tentación de Cristo no está basada en los Evangelios. Su prólogo lo aclara desde el primer fotograma: es una exploración ficcional del conflicto espiritual eterno, tal como Kazantzakis definió el tema de su novela: “la batalla entre el espíritu y la carne”.

La película presenta a un Jesús profundamente humano, confundido, atormentado por su doble naturaleza. Willem Dafoe lo construye desde la torpeza y la duda: su Sermón de la Montaña empieza con un “lo siento” que descoloca, y avanza a tientas, convencido de que Dios hablará por él. Es un hombre que rescata a María Magdalena de la lapidación, que vaga por el desierto enfrentando representaciones del bien y del mal, y que solo después de ese tránsito se convierte en un guerrero contra Satán, finalmente convencido de ser el Hijo de Dios.

La escena que desató la mayor parte de la furia pública es la secuencia del sueño final. En ella, Satán tienta a Jesús con una vida ordinaria: bajar de la cruz, casarse con María Magdalena, tener hijos, envejecer. Pero en el clímax, Jesús despierta de esa alucinación y elige con alegría la crucifixión para cumplir su destino. La tentación es resistida. No hay apostasía, sino una afirmación de la fe a través de la renuncia.

La Última Tentación de Cristo
El estudio Paramount canceló "La última tentación de Cristo" en 1983 tras una campaña de cartas de protesta contra el proyecto y el aumento del presupuesto (Grosby)

El elenco que rodea a Dafoe es notable. La revista Variety, en su momento, señaló que Harvey Keitel “transmite la ferocidad y la lealtad de Judas”, aunque señaló que su acento neoyorquino ocasionalmente resquebrajaba la credibilidad. Hershey, cubierta de tatuajes, compone una María Magdalena física e intensa. De David Bowie como Poncio Pilato, la misma publicación apuntó que era “contenidamente racional” y que se lo hubiera querido ver más.

Mucho antes de que el film llegara a las salas, los grupos cristianos conservadores ya habían montado una campaña de proporciones. La Asociación Americana de la Familia (AAF), liderada por el reverendo Donald Wildmon, y la Cruzada Universitaria por Cristo (CUC), encabezada por Bill Bright, recibieron proyecciones privadas anticipadas por parte de Universal, que había contratado a un cristiano renacido como enlace con la comunidad religiosa. La reacción fue de indignación.

Bright fue más lejos que cualquiera: ofreció reembolsarle a Universal cada centavo invertido en la película a cambio de todos los negativos existentes, con el compromiso de destruirlos. Universal rechazó la oferta y publicó una carta abierta en diarios de todo Estados Unidos argumentando que ceder a esas presiones violaría la Primera Enmienda de la Constitución de ese país, que entre otros derechos protege el de la libertad de expresión.

El mismo día en que apareció esa carta, más de 600 manifestantes patrocinados por una radio cristiana de Los Ángeles se reunieron frente a la sede de MCA. Unas 1.200 estaciones de radio cristianas en California denunciaron la película. Mastermedia International llamó al boicot contra la empresa madre. La cadena Edwards Theaters, con 150 salas en todo el país, anunció que no la proyectaría. United Artists y General Cinemas, con 3.500 salas entre ambas, hicieron lo mismo.

Willem Defoe y Barbara Hershey en "La última tentación de Cristo", de Martin Scorsese
Universal Studios retomó el proyecto de "La última tentación de Cristo" y Martin Scorsese la filmó en Marruecos en 58 días con Willem Dafoe, Harvey Keitel y Barbara Hershey en los principales papeles

El director italiano Franco Zeffirelli retiró su película Young Toscanini del Festival de Venecia en protesta por la presencia de La última tentación en la programación, y la calificó de “verdaderamente horrible y completamente delirante” sin haberla visto.

El 12 de agosto de 1988, hace 38 años, la película se estrenó en nueve ciudades: Los Ángeles, Nueva York, Washington, San Francisco, Chicago, Minneapolis, Seattle, Toronto y Montreal. Las funciones se llenaron. Las colas para comprar entradas en Manhattan llegaron a las dos o tres horas de espera bajo una humedad agobiante y 32 ℃ de temperatura. En el teatro de 1.200 butacas del centro de Nueva York, las cuatro funciones del día se vendieron completas.

Frente al Cineplex Odeon de Century City, en Los Ángeles, la policía estimó entre 300 y 400 los manifestantes que desfilaban a última hora de la noche para protestar contra la película. Adentro, cuando apareció el nombre de Scorsese en los créditos, el público aplaudió. Afuera, jóvenes y señoras mayores repartían folletos de contenido bíblico. Un hombre de traje negro que se identificó como Bobby Bible, de Long Beach, interrumpió la función a los gritos desde la platea. El personal de seguridad lo sacó del cine sin arrestarlo, consignaron las crónicas de aquel día.

La Última Tentación de Cristo
Martin Scorsese tardó más de una década en concretar "La última tentación de Cristo", basada en la novela de Nikos Kazantzakis y adaptada por Paul Schrader

En Chicago, bajo un calor similar al de Nueva York, un grupo inicial de manifestantes creció hasta 400 personas al caer la tarde, en su mayoría miembros de la comunidad ortodoxa griega que coreaban “¡Detengan la blasfemia!”. En Washington, unos 100 manifestantes rodeaban un maniquí vestido como Cristo. La policía había usado un perro entrenado para revisar el cine en busca de explosivos antes de abrir las puertas, luego de que una amenaza de bomba telefónica obligara a extremar los controles.

Tom Pollock, presidente del grupo cinematográfico de MCA, asistió a la primera función en Century City para medir la reacción del público. Ante los periodistas fue directo: “A medida que más gente vea esta película, la controversia disminuirá. Verán que no es lo que otros han dicho que es. Es una película verdaderamente religiosa”.

Las reseñas de la prensa especializada fueron dispares, aunque en general favorables. La crítica del Los Angeles Times, Sheila Benson, la describió como “una pieza de arte intensa, absolutamente sincera y frecuentemente fascinante, en la que el mensaje de la vida de Jesús tiene inmediatez y significado”. Variety la definió como “una reinterpretación poderosa y muy moderna de Jesús como un hombre atormentado por la angustia y la duda”. La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas le otorgó a Scorsese una nominación al Oscar como mejor director.

Imagen de las protestas con el estreno de 'La última tentación de Cristo', de Martin Scorsee
Agosto de 1988. Se organizaron protestas contra el estreno de "La última tentación de Cristo", de Martin Scorsese

Los líderes religiosos, en cambio, estuvieron lejos de la unanimidad. El reverendo William Boggs, pastor de la Iglesia Metodista Unida de Wilshire en Los Ángeles, dijo no haberse sentido ofendido por la secuencia del sueño porque “fue presentada como una fantasía, no como una realidad”, y agregó que la Iglesia siempre sostuvo que Jesús era simultáneamente humano y divino. El reverendo Frank Eiklor, en cambio, salió furioso de la proyección privada: “Cuando ves a Jesús retratado de esta manera, cuando ves a Jesucristo convertido en un pusilánime, solo puedo salir indignado”.

La Conferencia Nacional de Obispos Católicos le asignó una calificación “O”, de moralmente ofensiva. La Mayoría Moral llamó al boicot. El grupo Sociedad Americana para la Defensa de la Tradición, la Familia y la Propiedad publicó avisos de página entera en varios diarios acusando a Universal de difamar a Cristo.

La controversia no se apagó con el estreno. Cuando la película llegó al circuito más amplio en septiembre, varias ciudades intentaron prohibirla: Savannah, Nueva Orleans, Oklahoma City y Santa Ana lo lograron. En 1989, Blockbuster Video decidió no incluirla en su catálogo de alquiler. A mediados de los 90, cuando se emitió por televisión en Canadá y Rusia, las protestas volvieron a encenderse.

La Última Tentación de Cristo
"La última tentación de Cristo" llegó a los cines en 1988 rodeada de protestas, boicots y amenazas por su retrato de un Jesús humano y atormentado

En Milwaukee, donde un colectivo organizado por docentes de la Universidad de Marquette llevó a estudiantes a verla en el cine Downer Theater, la película estuvo dos meses en cartel y superó el récord histórico de asistencia de la sala, con más de 20.000 espectadores.

La película que nadie quería que existiera terminó siendo una de las más vistas de su temporada en las salas donde se animaron a exhibirla.

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