Envenenó a su padre porque no aprobaba su relación amorosa con un hombre casado y terminó en la horca: la historia de Mary Blandy
En 1751, una joven de Henley-on-Thames comenzó a poner arsénico en la comida de su progenitor, Francis Blandy, que se oponía a su vínculo con un oficial escocés que tenía esposa. Cuando el veneno apareció en la casa familiar, los sirvientes sospecharon. En un juicio celebrado en Oxford terminó condenada. Ante la Justicia la joven se defendió asegurando que había recibido un polvo que lo convertiría en un aliado de su romance, pero no le creyeron. Él murió después de meses de agonía; ella fue ejecutada