
Un estudio sobre Haughey’s Fort sostiene que este enclave cercano a Armagh en Irlanda del Norte fue hace más de 3.000 años el centro de un paisaje planificado a gran escala y uno de los asentamientos de tipo urbano más antiguos de Europa occidental.
Puede considerarse uno de los asentamientos de tipo urbano más antiguos de Europa occidental porque la investigación identifica allí un núcleo denso y organizado de la Edad del Bronce, con más de 200 posibles estructuras domésticas, grandes edificios comunales, producción artesanal especializada, festines y conexiones de larga distancia. El estudio sitúa ese sistema en torno a 1200 a. C. y lo presenta como parte de un paisaje monumental integrado.
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La investigación concluye que la zona ya funcionaba como un centro complejo y activo en la Edad del Bronce final, mucho antes de su conocida relevancia como capital del Ulster en la Edad del Hierro.
El trabajo estuvo encabezado por James O’Driscoll, de la Universidad de Glasgow, y Patrick Gleeson, de Queen’s University Belfast. Los investigadores combinaron teledetección, prospección geofísica, excavaciones selectivas y revisión de archivos para reinterpretar monumentos que antes se estudiaban por separado como partes de un único sistema organizado.

Las pruebas de un asentamiento denso y organizado
En Haughey’s Fort, el equipo identificó más de 200 posibles estructuras domésticas de madera. Ese volumen apunta a un asentamiento denso y ordenado, muy por encima de lo esperable en un fuerte de colina convencional.
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Junto a esas viviendas aparecieron grandes edificios circulares. Algunos alcanzan 30 metros (98 pies) de diámetro y el estudio los interpreta como espacios institucionales o comunales.
El trabajo también detectó indicios de una comunidad próspera y conectada. Entre ellos figuran labores especializadas en bronce y oro, banquetes a gran escala y objetos de alto estatus.

O’Driscoll afirmó que la investigación muestra “un nivel de escala, organización y conectividad en la Irlanda de la Edad del Bronce que hasta ahora no se había reconocido plenamente”. Añadió que las pruebas de Haughey’s Fort apuntan a “un gran asentamiento densamente ocupado donde la producción artesanal, el intercambio y la actividad comunal estaban estrechamente integrados”.
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Un complejo monumental que integraba vida cotidiana y ritual
El estudio sitúa a King’s Stables y Creeveroe Earthworks dentro de un complejo mucho más amplio articulado en torno a Haughey’s Fort. Según los investigadores, el conjunto integraba asentamiento, producción y ritual dentro de un mismo paisaje monumental.
En King’s Stables había un estanque artificial usado para depósitos rituales. Allí dejaron moldes de armas, restos de animales y fragmentos de hueso humano.
Una avenida ceremonial delimitada por una empalizada unía el fuerte con ese estanque. El estudio sostiene que esa conexión física y simbólica probablemente facilitaba procesiones formales.

La investigación también reinterpreta Creeveroe Earthworks como un recinto exterior de 109 hectáreas. Esa escala lo convierte en uno de los mayores monumentos arqueológicos conocidos de Irlanda o Gran Bretaña.
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Gleeson señaló que “no estamos ante monumentos aislados, sino ante un único paisaje altamente organizado”. Agregó que Haughey’s Fort, King’s Stables y Creeveroe Earthworks formaban parte de un sistema interconectado, estructurado para reunir asentamiento, producción y ritual.
Por qué el hallazgo cambia la visión de la Edad del Bronce en Europa
Los objetos importados hallados en el enclave indican vínculos de larga distancia con la península ibérica y Europa central. Esa red de contactos inserta el sitio en procesos más amplios de Europa occidental hace unos 3.000 años.
Para O’Driscoll, ese marco sitúa a Haughey’s Fort entre los ejemplos más claros de un centro proto-urbano. También afirmó que el hallazgo cambia de forma fundamental la manera de entender el sitio y el grado de conexión de las comunidades irlandesas con otros desarrollos de la Europa de la Edad del Bronce.
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El estudio también describe una zonificación funcional nítida en el paisaje. La producción, los festines y el asentamiento se concentraban en Haughey’s Fort, mientras los depósitos rituales y las prácticas ideológicas se agrupaban en King’s Stables.
Gleeson sostuvo que esa nueva lectura permite reinterpretar todo el complejo a otra escala. A su juicio, el enclave muestra cómo aquellas comunidades organizaban el movimiento, las creencias y la autoridad dentro de un escenario monumental de gran extensión.
Tomados en conjunto, esos espacios dejan de ser piezas dispersas del registro arqueológico. La investigación los sitúa como un centro regional de poder, producción y ritual en la Edad del Bronce final.
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