El béisbol de las Grandes Ligas está lleno de historias y momentos que quedan grabados en la memoria. Grandes jugadores, cuadrangulares y títulos inolvidables forman parte de un deporte que tiene una tradición de alrededor de 180 años en Estados Unidos. No obstante, las malas rachas y momentos infames también moldean esta disciplina que año a año trae nuevos espectadores. Uno de los momentos más críticos se vivió en el Wrigley Field de Chicago.
El 14 de octubre de 2003, la ciudad del estado de Illinois se preparaba para uno de los momentos más esperados: la clasificación de los Cachorros a la Serie Mundial de Béisbol. Junto con los Florida Marlins, se disputaron la plaza que restaba para el clásico de otoño y la sensación en la ciudad era que por fin se podía dar ese tan ansiado título mundial. Aquella noche, los locales llegaban con la ventaja y con la victoria avanzaban un paso más hacia la gran final.
PUBLICIDAD
El contexto de los Chicago Cubs
Los cachorros llevaban una sequía importante en la liga. Hasta 2003, cuando llegaron a la final de los play-off de la MLB, contaban con dos títulos ganados a principios del siglo XX, en 1907 y 1908. La racha de 95 podía quebrarse ese año y en la octava entrada de nueve, lideraban el partido tres corridas a cero. Para los Marlins fue a batear Luis Castillo, que entraba con dos outs y la obligación de alargar la entrada para seguir con vida. Tras dos strikes, conecta un batazo de foul que parecía sencillo para el jardinero Moisés Alou.
En el reglamento del béisbol, cuando una pelota sale disparada por detrás de las líneas del campo, es considerada foul, pero si un jardinero logra agarrarla en el aire, el bateo se considera out y el bateador es eliminado de la entrada. Con este panorama, los Cubs se aproximaban a la última parte del encuentro, con una victoria parcial de 3 a 0 y el título a la vuelta de la esquina.
PUBLICIDAD
Sin embargo, la pelota caía entre el campo de juego y la tribuna donde estaban los aficionados locales. Allí entra la figura de Steve Bartman, un hincha fanático que esperaba con su gorra la consagración. Cuando ve la pelota caer por su lado, extiende su brazo e intenta agarrarla en pos de llevarse un recuerdo del Wrigley Field. Para su desgracia y la del resto del equipo, interfirió con Moisés Alou y este no pudo atrapar una bola sencilla que sentenciaría el partido.
A partir de esta incidencia, el partido y la serie fueron caóticos. Los sureños realizaron ocho corridas, dieron vuelta al encuentro y forzaron un séptimo partido definitorio en el mismo campo. En el juego siete, los Marlins vencieron por 9 a 6 a los Cubs y lograron la clasificación al Clásico de Otoño, donde se consagrarían campeones al vencer a los New York Yankees en seis partidos. Por otro lado, los cachorros se quedaron en las puertas de la gloria y no pudieron quebrar una racha negativa de casi un siglo.
PUBLICIDAD
Steve Bartman y un error que lo persiguió por el resto de su vida
La vida de Steve Bartman pasó del anonimato a la fama en apenas una jugada. Tras el incidente, la atención de las cámaras y la multitud se centró de inmediato en él, quien fue identificado rápidamente como el aficionado que había interferido con la pelota.

Los aficionados, al darse cuenta de la situación, comenzaron a insultarlo y algunos le lanzaron cerveza, motivo por el cual fue escoltado fuera de la tribuna por personal de seguridad. Minutos después de finalizar el encuentro, la situación escaló fuera del estadio: la dirección particular de su casa apareció en foros en línea, exponiéndolo a una oleada de amenazas y hostigamiento.
PUBLICIDAD
La intensidad del rechazo fue tal que tuvo que ser ocultado hasta el final del partido. Incluso, para regresar a su hogar, necesitó disfrazarse. Las patrullas policiales permanecieron durante dos días frente a su domicilio en Northbrook, Illinois, mientras continuaban las amenazas de muerte. Tanto la magnitud de la reacción como la rapidez con la que se difundió la identidad de Bartman reflejan el impacto mediático y social del suceso en una época donde el fenómeno de “volverse viral” era aún incipiente.
Apenas dos días después del incidente, el 16 de octubre, Bartman emitió una disculpa pública en la que expresó su pesar por lo sucedido y pidió a los fanáticos que redirigieran la energía negativa hacia el apoyo al equipo. A pesar de su declaración, el acoso no cesó, y tanto él como su familia se vieron obligados a recluirse y a vivir bajo una presión constante.
PUBLICIDAD
En términos concretos, su vida cambió de manera irreversible tras la jugada. La exposición mediática y el rechazo social lo obligaron a mantenerse alejado de la vida pública y a evitar cualquier contacto con los medios. A pesar del hostigamiento, siguió residiendo en Chicago y continuó trabajando en una empresa de consultoría de servicios financieros, según declaraciones de su portavoz recogidas por People. Su caso se convirtió en un ejemplo de cómo un solo hecho puede transformar la existencia de una persona común, sumergiéndola en el centro de una controversia nacional.

El sufrimiento se extendió por varios años más. Bartman se mantuvo completamente apartado de la vida pública, evitando entrevistas y apariciones, mientras la jugada era objeto de análisis, cobertura mediática y hasta de documentales. El balón de la polémica fue destruido en 2004 en un evento público, y los restos se exhibieron en el Museo del Deporte de Chicago.
PUBLICIDAD
Un final feliz en 2016
En paralelo con los problemas que sufrió el fanático, los cachorros extendieron su racha negativa. No obstante, en 2016 llegó el desenlace más esperado. Chicago venció a Cleveland, tras levantar un déficit de 3 juegos a 1, en siete partidos.
Finalmente, fueron 108 años sin un título de Serie Mundial y, en forma de disculpa pública, los dueños del equipo le otorgaron un anillo de campeonato a Steve por todos los años en los que fue señalado como culpable de aquella derrota.
PUBLICIDAD
En aquella oportunidad, el propio Bartman emitió un comunicado en el que, aunque aseguró no sentirse merecedor del honor, manifestó su agradecimiento y subrayó la importancia de ese gesto, tanto para él como para su familia. Destacó el valor del apoyo de la familia Ricketts, propietaria de los Cubs, y expresó alivio al considerar que la saga del incidente finalmente había concluido para él y sus allegados.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La primera colisión cósmica vista en directo: el cometa que impactó contra Júpiter durante seis días y revolucionó la ciencia
El 16 de julio de 1994 comenzó sobre Júpiter un espectáculo sin precedentes: los fragmentos del cometa Shoemaker-Levy 9 impactaron contra el gigante gaseoso ante la mirada del mundo y transformaron para siempre el estudio de las colisiones cósmicas, además de impulsar la defensa planetaria

Las trágicas muertes de John Kennedy Jr., su esposa y su cuñada en un accidente de avión: ¿negligencia o decisión suicida?
La noche del 16 de julio de 1999, el hijo del expresidente John Fitzgerald Kennedy despegó al mando de un pequeño avión con su mujer y su cuñada para asistir a la boda de una prima. Minutos después, el avión cayó al mar. El trabajo de una periodista arroja nuevas dudas sobre lo que realmente ocurrió

Surgió en Alejandría, arrasó Cartago y reescribió el futuro del Imperio romano: la historia olvidada de la peste de Cipriano
La epidemia diezmó ejércitos y ciudades entre 249 y 270, mientras los obispos cristianos ofrecían consuelo a los enfermos y construían la influencia que Constantino el Grande heredaría medio siglo después

El cataclismo del Pinatubo: la erupción del volcán que sepultó pueblos en el lodo, provocó 847 muertes y apagó el cielo de Filipinas
En 1991, una coincidencia fatal con un tifón desató un alud volcánico y millones de toneladas de ceniza que bloquearon la luz solar, alterando el clima del planeta durante casi tres años

Cinco días de furia en Newark: la golpiza a un taxista que encendió una guerra urbana y sangrienta en los Estados Unidos
La detención y brutal agresión contra John William Smith, un conductor afroamericano, desencadenó el 12 de julio de 1967 un estallido social que dejó 26 muertos, más de 700 heridos y una ciudad devastada. Detrás de los saqueos y los incendios había décadas de discriminación racial, pobreza y abuso policial




