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Aceptó su destino como atracción de museo por su altura descomunal, se casó con otro gigante y dio a luz al bebé más grande registrado

Anna Haining Bates, una de las mujeres más altas de la historia con sus 2,41 metros, conoció rumbo a Europa a Martin Van Buren Bates, de 2,36. Se casaron, convirtieron su romance en espectáculo y vivieron entre funciones privadas y una granja en Ohio diseñada especialmente para ellos

Anna Haining Bates
Anna Haining Bates posa con un niño en su mano. La mujer gigante murió el 5 de agosto de 1888 hace 138 años (Grosby)
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El bebé más grande de la historia nació el 19 de enero de 1879 en Seville, Ohio, Estados Unidos. Vivió 11 horas, pesaba 9,98 kilos, medía 71 centímetros y su madre se llamaba Anna Haining Bates.

Anna no era solo la madre de ese bebé. Era una de las mujeres más altas de las que se hayan registrado. Y era la mitad de la pareja casada más alta de la historia, y una figura que recorrió los escenarios de Europa y América durante décadas. Detrás de los carteles del circo y los títulos de los diarios victorianos, hubo una vida con mucho más que altura.

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Anna Haining Swan nació el 6 de agosto de 1846 en Mill Brook, Nueva Escocia, Canadá. Era la tercera de 13 hijos de Alexander Swan y Ann Graham, inmigrantes escoceses de estatura completamente normal. Desde el principio, Anna fue distinta: algunas fuentes indican que al nacer pesaba casi 6 kilos, aunque otras señalan que su tamaño al nacer fue ordinario y que el crecimiento extraordinario vino después.

Retrato en blanco y negro de mujer con vestido largo y aretes. Posa de pie junto a una columna con tela y un libro. Una balaustrada con urna decora el fondo
Anna Haining Bates sobrevivió al incendio del Museo Americano de Barnum en 1865, cuando 18 hombres la bajaron con cuerdas y poleas desde un tercer piso (Diccionario de Biografías de Canadá)

Lo que no admite discusión es lo que pasó a partir de los cuatro años. A esa edad ya medía 1,37 metros y pesaba más de 40 kilos. A los seis superaba en altura a su propia madre, que medía 1,65 metros. A los 15 ya rozaba los 2,13 metros. Nunca paró de crecer.

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Aunque jamás recibió un diagnóstico formal en vida, los especialistas determinaron -a posteriori- que Anna padecía gigantismo, una condición producida por un tumor en la glándula pituitaria que libera cantidades excesivas de hormona de crecimiento. Las personas con gigantismo crecen a una velocidad inusual y, en general, tienen una esperanza de vida considerablemente más corta que el promedio.

Su familia respondió con pragmatismo y afecto. Cuando Anna ya no entraba en el banco escolar, su padre le construyó uno a medida. También le fabricó una cama especial para que pudiera dormir con comodidad. Pero el mundo de afuera era más difícil de adaptar.

La curiosidad pública llegó rápido. Los vecinos de Nueva Escocia empezaron a acercarse a la granja familiar para verla. Los diarios locales publicaron notas sobre ella y uno la bautizó como la “gigantita bebé”. La familia, que vivía de la agricultura, vio en eso una oportunidad económica y comenzó a llevarla a ferias locales como atracción.

Fotografía en blanco y negro de tres personas: una mujer alta en el centro, un hombre con barba a la izquierda y una mujer a la derecha
Anna Haining Bates junto a sus padres, que tenían una altura común (Dominio público)

Anna quería ser maestra. Lo intentó: se mudó con una tía a otra ciudad para continuar su educación, pero los salones de clase le resultaban físicamente imposibles y la gente en la calle la miraba fijo a cada paso. Abandonó esa idea y aceptó otra.

En 1862, P.T. Barnum, el gran empresario del espectáculo estadounidense, se enteró de la existencia de la giganta de Nueva Escocia y mandó un representante hasta New Annan para contratarla. Anna tenía 16 años. La oferta era de 1.000 dólares por mes para exhibirse en el Museo Americano de Broadway, en Nueva York, más tres horas diarias de tutoría privada durante tres años. También estudió canto y piano.

Para Anna, que tenía ganas de educarse, el trato fue irresistible. Su contrato, notable para la época, le permitía además conservar los derechos sobre las imágenes vendidas de su persona. Recibía 23 dólares semanales en oro, el equivalente a unos 500 dólares actuales.

Fotografía en blanco y negro de tres personas: una mujer alta, un hombre alto y un hombre bajo, vestidos con trajes de época
La casa de Anna Haining Bates y Martin Van Buren Bates en Ohio fue construida a medida, con techos de 4,27 metros y puertas de 2,59 metros (Diccionario de Biografías de Canadá)

Barnum la publicitó como la mujer más alta del mundo y la vistió con un traje confeccionado con 100 metros de raso y 50 metros de encaje. La contrastaba en escena con el Comodoro George Washington Morrison Nutt, que medía 74 centímetros y pesaba 11 kilos. Anna, escribió el propio Barnum, era “una chica inteligente y de ninguna manera poco agraciada” que “fue visitada por miles de personas” durante su larga estadía en el museo.

En el escenario interpretó personajes como Lady Macbeth e interactuaba con el público en formato de preguntas y respuestas. Lejos de ser solo una figura pasiva en una vidriera, Anna controlaba su propio relato.

El 13 de julio de 1865, el Museo Americano de Barnum se incendió. Las escaleras estaban en llamas y Anna —que por entonces pesaba casi 180 kilos— no podía pasar por ninguna ventana. Los empleados del museo encontraron una grúa de carga en un depósito cercano, derribaron la pared alrededor de una ventana del tercer piso y la bajaron con poleas y cuerdas. Hicieron falta 18 hombres para sostener el extremo de la soga. Anna perdió todas sus pertenencias en el fuego. Fue la última en salir, en parte porque ayudó a otros a escapar antes que ella.

Anna Haining Bates
Ilustración de época del casamiento entre Martin Van Buren Bates y Ann Haining. Las ceremonia fue en Londres en 1871 y ellos mantienen el récord de la pareja casada más alta de la historia con 4,78 metros combinados (Grosby)

Volvió a Nueva Escocia a recuperarse, pero regresó pronto a Nueva York para trabajar en el nuevo museo de Barnum. Ese también ardió, en marzo de 1868. Después de eso, Anna decidió salir de gira por Estados Unidos y Europa por su cuenta.

Fue durante la travesía en barco hacia Europa cuando Anna conoció a Martin Van Buren Bates. Él era de Kentucky, medía 2,36 metros y pesaba 213 kilos. También había construido su carrera exhibiendo su estatura en espectáculos de variedades. El romance nació en altamar.

Martin había nacido en 1837 y era el menor de 11 hijos, también de una familia de estatura normal. Sirvió como capitán en el ejército confederado durante la Guerra Civil estadounidense, donde su altura descomunal lo convirtió en una figura de autoridad inmediata entre las tropas. Después de la guerra, se incorporó al mundo del espectáculo.

Fotografía sepia de una mujer con vestido largo y un hombre con traje junto a una silla tapizada. La mujer apoya la mano en el hombro del hombre
El gigantismo de Anna Haining Bates fue atribuido después de su muerte a un tumor en la glándula pituitaria que altera la hormona de crecimiento

La pareja se comprometió durante el viaje y se casó el 17 de junio de 1871 en la iglesia St. Martin-in-the-Fields, en Londres, Inglaterra, ante una multitud de curiosos. El diario británico The Daily Telegraph cubrió la boda con una mezcla de asombro e ironía: “Un hombre puede acostumbrarse a medir casi dos metros y medio. Pero medir casi dos metros y medio y ser observado por una devota congregación de ociosos en el momento de casarse con una dama que también mide casi dos metros y medio es una conjunción de circunstancias difícil de sobrellevar. De todas formas, el Capitán Bates superó sus dificultades tolerablemente bien”.

La reina Victoria les envió regalos: un vestido y un anillo para Anna, un reloj grabado para Martin. Después de una corta luna de miel, la pareja ofreció funciones privadas ante la reina y el Príncipe de Gales. Se publicitaron como “la pareja casada más grande del mundo” y recorrieron Europa durante 14 meses. El récord sigue vigente: con una altura combinada de 4,78 metros, son la pareja casada más alta jamás registrada.

De regreso en Estados Unidos, Anna y Martin compraron una granja en las afueras de Seville, Ohio. Martin adquirió caballos percherones y ganado vacuno shorthorn. Construyeron una casa con techos de 4,27 metros de altura y puertas de 2,59 metros. Todos los muebles fueron fabricados especialmente para ellos.

Monumento funerario de piedra gris con estatua de mujer de pie. La base tiene grabado el nombre Bates. Hay un pequeño panel informativo y otras lápidas
Anna Haining Bates murió en 1888 a los 41 años por un paro cardíaco asociado a tuberculosis y problemas de tiroides. En la foto el monumento en su tumba

Era una vida tranquila, interrumpida en verano por temporadas de gira con el circo W. W. Cole, donde seguían actuando como “la pareja más alta del mundo”. Pero la tranquilidad tuvo un costo alto.

El 19 de mayo de 1872, en Londres, Anna dio a luz a una niña. Nació muerta. Medía aproximadamente 69 centímetros y pesaba alrededor de 8 kilos. Seis años después, Anna quedó embarazada de nuevo. El 19 de enero de 1879 nació en Seville un varón. Medía 71 centímetros y pesaba 9,98 kilos: el bebé más largo y más pesado del que se tenga registro en toda la historia, marcas que el Guinness World Records no ha podido actualizar hasta la fecha. Martin describió a su hijo como “perfecto en todos los sentidos” y agregó: “Parecía, al nacer, un bebé común de seis meses”. El niño murió 11 horas después de nacer. Se informó que cuando se rompió la bolsa de aguas, Anna perdió aproximadamente 23 litros de líquido amniótico. La pareja no tuvo más hijos.

Anna Haining Bates murió en su cama el 5 de agosto de 1888, un día antes de cumplir 42 años. La causa fue un paro cardíaco provocado por tuberculosis y problemas de tiroides. Su muerte fue repentina e inesperada.

Al morir, dejó un patrimonio valuado en unos 40.000 dólares. Parte de su ropa y sus joyas fueron distribuidas entre los familiares. Algunas de esas prendas se exhiben hoy en el Museo Sunrise Trail de Tatamagouche, Nueva Escocia, cerca de su lugar de nacimiento.

Placa de metal oscura con texto grabado que detalla datos de la familia Bates, rodeada de césped y algunas plantas verdes y secas
La lápida del cementerio donde descansan los restos del capitán Martin Van Buren Bates, su esposa Anna Haining Bates y su hijo que murió recién nacido. Allí se resalta la altura de los tres

Martin vendió la casa de Seville después de la muerte de Anna. Encargó a Europa una estatua de una diosa griega para colocar sobre la tumba de su esposa. Con el tiempo volvió a casarse y vivió una vida relativamente tranquila hasta los 81 años. Cuando murió en 1919, pidió ser enterrado junto a Anna y al hijo que habían perdido.

Anna Haining Bates midió 2,41 metros en su punto máximo, lo que la convierte en la adolescente más alta de la historia en categoría femenina —alcanzó esa marca a los 17 años— y en la segunda mujer más alta jamás registrada, detrás de la china Zeng Jinlian, que llegó a 2,46 metros antes de morir en 1982 a los 17 años. La mujer viva más alta del mundo hoy, la turca Rumeysa Gelgi, mide 2,15 metros: 26 centímetros menos que Anna.

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