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El final del actor que interpretó a Tarzán en el cine y murió en un hospital psiquiátrico imitando el grito del “rey de la selva”

Johnny Weissmuller falleció el 20 de enero de 1984 en Acapulco, a los 79 años. El nadador, jugador de waterpolo y actor había perdido la memoria, apenas pesaba 45 kilogramos y no reconocía a sus familiares. Su muerte puso fin a una vida marcada por la gloria deportiva, el éxito en Hollywood y un declive personal que lo llevó al aislamiento

Una verdadera leyenda del cine: el Tarzán de Johnny Weissmuller
Una verdadera leyenda del cine: el Tarzán de Johnny Weissmuller
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Un deterioro físico marcado y la pérdida de la voz acompañaron los últimos días de Johnny Weissmuller, el actor que dio vida a Tarzán en el cine. Su esposa, María Brock Mandel, lo cuidó hasta el final, protegió su imagen y evitó que la prensa registrara su delicado estado.

Durante el final de su vida, Weissmuller permaneció internado en un hospital psiquiátrico, donde caminaba con una bata blanca e imitaba, una y otra vez, el grito que lo había hecho famoso.

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La rutina en ese hospital era monótona. Weissmuller, sin reconocer a sus familiares, recorría los pasillos y repetía el característico alarido del rey de la selva. El más legendario intérprete de Tarzán murió el 20 de enero de 1984, hace 42 años, en Acapulco, México.

Johnny Weissmuller
Johnny Weissmuller murió a los 79 años en Acpulco, México (Grosby)

El triste final de Tarzán

Según relató el director del semanario Acapulco News, Mike Oliver, que era amigo de la estrella, la situación era irreversible: el actor había perdido la memoria y apenas pesaba 45 kilogramos. “No tiene voz y no reconoce ni a sus familiares”, detalló Oliver por entonces.

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La fortuna que Weissmuller había construido durante su carrera también se desvaneció. Oliver explicó que los divorcios de sus tres esposas anteriores en Estados Unidos consumieron gran parte de su patrimonio.

La historia del hombre que encarnó al legendario personaje comenzó lejos de Hollywood. Nació el 2 de junio de 1904 en una región que hoy pertenece a Rumania, en el seno de una familia de inmigrantes austríacos. La infancia de Weissmuller estuvo marcada por la mudanza a Pensilvania, Estados Unidos, donde su padre trabajó en una mina hasta que la tuberculosis truncó su vida. Tras ese golpe, la familia se trasladó a la ciudad de Chicago.

Johnny Weissmuller
Johnny Weissmuller llegó por casualidad al cine. Fue a buscar al actor Clark Gable a un estudio y allí lo contrataron para ser Tarzán (Grosby)

De campeón olímpico a rey de la selva

Allí Weissmuller encontró un refugio en la natación. A los 14, ya formaba parte del equipo local de la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA, su sigla en inglés). Su talento lo llevó a batir el récord mundial de los 300 metros libres en 1922. Fue el primer nadador en recorrer 100 metros libres en 58,6 segundos. Ese logro lo proyectó a los Juegos Olímpicos de Ámsterdam en 1928, donde ganó dos medallas de oro en los 100 metros.

La carrera deportiva de Weissmuller terminó abruptamente cuando comenzó a modelar trajes de baño, lo que le impidió competir en los Juegos Olímpicos de 1932. Pero ese obstáculo abrió otra puerta: la del cine.

Weissmuller consiguió el papel de Tarzán gracias a un hecho fortuito vinculado al actor Clark Gable. El propio Weissmuller contó que, al intentar ver a Gable en los estudios MGM, un asistente le sugirió hacerse pasar por uno de los candidatos para el nuevo Tarzán. “Me preguntaron si podía correr, trepar a un árbol y balancearme en una cuerda. ‘Claro que puedo hacer todo eso’, les dije”, narró Weissmuller, quien terminó impresionando a los productores.

Johnny Weissmuller
La sonrisa del campeón Olímpico de Natación Johnny Weissmuller

La falta de experiencia actoral de Weissmuller determinó el rumbo del personaje. Aunque en las novelas de Edgar Rice Burroughs, Tarzán era un hombre educado, capaz de leer y escribir con soltura, los directivos de la MGM determinaron que el protagonista fuera un tanto más primitivo.

Weissmuller no lograba memorizar los guiones, por lo que sumaron a la actriz Maureen O’Sullivan para interpretar a Jane y así conducir los diálogos principales.

El grito de Tarzán

La saga de Weissmuller como Tarzán comenzó en 1932 y generó una revolución en las boleterías de los cines. El grito característico del personaje se convirtió en un sello inconfundible. La autoría de ese alarido fue motivo de disputa durante décadas. El propio Weissmuller sostuvo hasta el final de su vida que él lo había inventado, inspirándose en la técnica del canto tirolés. Sin embargo, la MGM reveló que el sonido surgió de una mezcla: “Dos pistas de la voz del actor, una amplificada, el grito de una hiena reproducido al revés, una nota cantada por una soprano a diferente velocidad, el llanto de un camello y una nota de violín”. Todo esto en una época donde no había, por ejemplo, Inteligencia Artificial.

El actor de cine Johnny Weissmuller aparece frente a una fotografía de sí mismo como Tarzán, el 29 de junio de 1971 (AP)
El actor de cine Johnny Weissmuller aparece frente a una fotografía de sí mismo como Tarzán, el 29 de junio de 1971 (AP)

El éxito de Tarzán no tardó en alterar la vida privada de Weissmuller. Cuando se estrenó la primera película, el actor estaba casado con la cantante Bobby Arnst. Los estudios, interesados en construir una imagen adecuada, ofrecieron a Arnst diez mil dólares para que se divorciara. El vínculo terminó en 1933.

Ese mismo año, Weissmuller contrajo matrimonio con la actriz Lupe Vélez, pero la relación fue inestable y terminó en divorcio tras cuatro años de escándalos. Vélez se suicidó en 1944.

La censura también marcó el trabajo de Weissmuller en la pantalla. La segunda película, “Tarzán y su compañera” (1934), escandalizó a los sectores más conservadores debido a la vestimenta de Jane y a una escena donde ambos personajes nadan desnudos. Las protestas obligaron a modificar el vestuario de Jane y a separar a la pareja en la ficción. Le impusieron que vivieran en casas distintas.

Johnny Weismuller/Tarzán
Johnny Weismuller junto a Brenda Joyce en la película "Tarzán y la mujer leopardo" (IPA/Sipa USA)

La saga continuó con nuevas restricciones. En El hijo de Tarzán” (1939), se incorporó al personaje de Boy, interpretado por John Sheffield, para captar la atención del público infantil. Pero el contrato especificaba que Boy no podía ser hijo biológico de Jane, ya que los personajes no estaban casados. Boy era presentado como un niño rescatado tras un accidente aéreo.

A pesar de los cambios y desafíos, Weissmuller se mantuvo como el rostro de Tarzán durante años. Su imagen, siempre acompañada por Jane y la inseparable mona Chita, quedó grabada en la memoria de millones de espectadores. La salida de Maureen O’Sullivan en 1942, tras el estreno de Tarzán en Nueva York, marcó el principio del fin para Weissmuller en los estudios MGM.

Sin embargo, el actor prolongó su vínculo con la selva. Los estudios RKO le ofrecieron otras seis películas de Tarzán, aunque no lograron el mismo éxito. Después de “Tarzán y las sirenas” (1948), Weissmuller rompió con ese estudio.

La Columbia lo contrató para protagonizar Jim de la selva, una saga basada en el cómic de Alex Raymond. El nuevo personaje le permitió filmar trece películas y una serie de televisión.

Juegos olímpicos y matemática
Johnny Weissmuller fue un eximio nadador (AP)

En 1955, Weissmuller se retiró definitivamente de la actuación. Tenía 50 años y, aunque su aspecto físico ya no era el mismo, aún conservaba notoriedad. Buscó reinventarse como empresario y fundó una compañía de piletas de natación, en la que él mismo era la cara de los anuncios. Pese a sus esfuerzos, el emprendimiento no prosperó.

Los problemas de salud comenzaron a acumularse en los años siguientes. Entre 1976 y 1978, Weissmuller sufrió dos accidentes cerebrovasculares. En 1979, sus fanáticos se sorprendieron al enterarse de su internación en un hospital psiquiátrico de Los Ángeles. El diagnóstico fue un síndrome cerebral crónico que lo impulsaba a asustar a las personas con el grito de Tarzán.

Por recomendación médica, Weissmuller se trasladó a Acapulco para intentar recuperarse. En la ciudad mexicana, ya con 76 años, fue sometido a una traqueotomía debido a complicaciones respiratorias. Su salud se deterioró de forma progresiva.

Durante su estancia en Acapulco, la presencia de su esposa fue constante. María Brock Mandel evitó que la imagen pública de Weissmuller se viera afectada. Se encargó de que ningún fotógrafo accediera a su habitación y limitó las visitas. El círculo íntimo estaba compuesto por la propia María, dos médicos y una enfermera.

El 20 de enero de 1984, Johnny Weissmuller murió en Acapulco. Tenía 79 años. Su muerte puso fin a una vida marcada por la gloria deportiva, el éxito en Hollywood y un declive personal que lo llevó al aislamiento.

María Brock Mandel
Johnny Weissmuller y su última esposa: María Brock Mandel en 1976 (WireImage)

La historia de Weissmuller ilustra el tránsito de un joven inmigrante en Estados Unidos a una figura mundial gracias al cine. Desde su infancia en Chicago hasta las piscinas olímpicas y los escenarios de Hollywood, cada etapa estuvo marcada por logros y sacrificios.

El actor fue uno de los veintiún intérpretes que encarnaron a Tarzán en el cine, pero su nombre quedó asociado de manera indeleble al personaje. El recorrido de Weissmuller, desde los récords de natación hasta el último grito en los pasillos de un hospital, quedó registrado en las crónicas de la época y en los testimonios de quienes lo acompañaron hasta el final.

A pesar de las adversidades, el impacto de su carrera se reflejó en la popularidad que mantuvo durante décadas. El rostro de Weissmuller, junto a la figura de Tarzán, siguió siendo una referencia en el imaginario popular mucho después de su retiro. Su historia, marcada por momentos de triunfo y de caída, quedó unida para siempre al mito del rey de la selva.

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